Bolivia parece estar cerca de la reinstitucionalización y del retorno a la plena democracia. Un gobierno de transición que hasta enero acumula cuatro meses, sería el garante de hacer respetar el clamor popular y a través del voto, lograr estabilidad en las instituciones. Octubre de 2019 fue el mes en el que al expresidente Evo Morales le dijeron “¡basta!”. Fue a través de la movilización de calle y de la credibilidad del informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se logró la renuncia de un jefe de Estado que, de acuerdo al organismo, comandó irregularidades que lo llevaron a imponerse en una primera vuelta, cuando la sociedad exigía ir a segunda, con un candidato opositor de líder: Carlos Mesa.

Al instalarse el gobierno interino presidido por Jeanine Áñez todos esperaban la fecha para unas nuevas elecciones generales libres, en las cuales se respete lo que decida la gente. La fecha está definida; 3 de mayo de 2020.

Bolivia inició un nuevo año con la esperanza de que retorne la democracia y así ponerle fin al autoritarismo que imperó durante 14 años.

La llegada de Áñez al poder generaba civilidad y restaba a la hipótesis de que había un golpe de Estado en contra de Morales, pero para Eduardo Gamarra, experto en ciencias políticas en la Universidad Internacional de Florida, (FIU), el hecho de que la actual mandataria aspire a las elecciones, deslegitima el gobierno de transición.



EFE/Martín Alipaz

CAMBIO.La presidenta interina Jeanine Añez sorprendió al anunciar su candidatura a las elecciones generales.

La presidente interina, aunque había dicho cuando llegó al poder que su rol iba a ser lograr la transición pacífica, cambió de opinión y eso ha generado distintas reacciones en la dinámica boliviana. Hasta el domingo 26 de enero, la mandataria encargada había pedido la renuncia de todos sus ministros con el argumento de encargar una nueva etapa de la gestión de transición democrática.

Un comunicado de la secretaría de la Presidencia boliviana señala que Áñez ratificará a su equipo de Gobierno en el menor tiempo posible para completar los meses de mandato que le quedan hasta las elecciones. “Querida familia boliviana, he tomado la decisión de presentarme como candidata para las elecciones nacionales. Hemos logrado construir una gran alianza porque queremos continuar con el trabajo que hemos venido realizando. Muchas gracias por todo el apoyo, podemos hacerlo juntos”, dijo la mandataria a través de su cuenta en Twitter.

Intención de voto

La candidatura de Áñez no es la primera opción. Hay otros tres opositores que también aspiran a la presidencia. Carlos Mesa, quien enfrentó a Morales en las pasadas elecciones de octubre, Luis Fernando Camacho, quien lideró las protestas contra el antiguo mandatario y Jorge “Tuto” Quiroga, expresidente de Bolivia. Son cuatro perfiles que deberán decidir cómo enfrentar a Luis Arce, el candidato de Evo Morales abanderado por el Movimiento Al Socialismo (MAS).

De acuerdo a la encuesta de Mercados y Muestras, hasta ahora, el partido de Evo Morales tiene el mayor respaldo en intención de voto para las nuevas elecciones a celebrarse en mayo de 2020. 26% de los consultados apuesta por la tarjeta de Morales, mientras que 17% apoya a Mesa y otro 17% a Camacho, dejando el cuarto lugar a Añez con 12%.



Crédito: EFE/ Aitor Pereira

ASPIRACIONES. El MAS apuesta llegar nuevamente a la presidencia pero con una mejor versión de Evo Morales.

A juicio del analista político Marcelo Silva, el MAS aún goza de un voto duro. “En el ámbito de las ofertas políticas, ningún partido político llena las expectativas de estos sectores; es difícil pensar que ese voto va a migrar a otra opción política. Las cifras nos demuestran que indudablemente el MAS goza de ese voto duro, pinchado en relación con los resultados del 20 de octubre pasado (cuando alcanzó un 47%) y es imposible pensar que esos resultados se repitan”, explicó.

Tablero político

El escenario es otro luego de tres meses. De acuerdo a Miguel Velarde, asesor político y director de la consultora política Alpha Politikos, el hecho de que se hayan convocado nuevas elecciones genera que nuevas fuerzas aparezcan, por lo que es muy pronto para hacer pronósticos de lo que ocurrirá en los comicios de mayo. “Habrá que ver qué forma toma cada una de las propuestas políticas”.

A juicio del experto, la candidatura de Áñez tiene elementos positivos y negativos porque un sector la califica como líder destacada luego de 14 años de atropellos y abusos, pero otros consideran que su rol solo debió ser el de garantizar unas elecciones libres.

“En un escenario de elecciones en mayo, el candidato del MAS tendrá un apoyo importante en la población. Entre 25 y 30%. Habrá otros candidatos como Añez, Camacho y Meza, esto va a hacer que en una primera vuelta las fuerzas del MAS mantengan un poder político importante y el voto anti Evo se disperse en tres o cuatro candidaturas, por lo que se iría a segunda vuelta. El candidato que no sea del MAS se impone en ese escenario porque va a unificar un voto que es mayor a 65%”.

¿Puede regresar el MAS al poder?

La izquierda aún tiene un importante sector que le apoya y eso es una realidad con que el próximo gobierno que no será de Morales, tendrá que vivir en el congreso, por eso es importante que luego de la primera vuelta se pueda consensuar para lograr una victoria electoral en segunda vuelta y que la presidencia tenga gobernabilidad por los próximos cinco años porque la amenaza socialista sigue latente.

¿Bolivia podría ser la próxima Argentina?

Es poco probable que se repita lo que pasó en Argentina porque el desgaste político y la opción de la gente es buscar una alternativa por las acciones de Evo Morales y su partido de no respetar la voluntad de la gente. A corto plazo es difícil que pase.

A juicio de Velarde, Salvador Romero, nuevo presidente del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, goza de confianza en la población y genera tranquilidad para un proceso electoral que necesita transparencia. “El país necesita rescatar el respeto a derechos básicos luego de 14 años”.

El hecho de que tanto en Bolivia como en Venezuela se hable de presidencia encargada de la República habla de cambios, pero de acuerdo al experto, son dos procesos diferentes por cómo se han caracterizado. Velarde aclara que la dictadura de Nicolás Maduro es sostenida por la fuerza militar mientras que Evo Morales pudo abandonar el poder tras la protesta ciudadana, con el respaldo de la Fuerza Armada, lo que hasta ahora no ocurre en Venezuela.

“Pensar que la transición sea parecida a la de Bolivia es difícil porque Evo Morales cometió un fraude electoral que generó el rechazo, lo que terminará en elecciones libres y transparentes”.

Existe una hazaña democrática en Bolivia. Es una lucha entre el autoritarismo impuesto por 14 años contra la civilidad que quiere avance, pero es un reto de unidad que requiere concentrarse en los principales líderes que rechazan la política del MAS, principal partido con intención de votos hasta ahora.

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