Este 7 de febrero, el estado de Nueva York anunció que tiene planes de ejecutar una demanda contra el gobierno de Donald Trump tras su decisión de cortar el acceso de los habitantes de la Gran Manzana al programa “Global Entry”, con el cual se agilizan las diligencias de entrada al país.
A través de un comunicado, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, denunció la situación y apuntó directamente al Departamento de Seguridad Nacional, el cual, a su juicio, actúa solamente para afectar a los ciudadanos de la Gran Manzana.
Desde Washington, el gobierno de Trump indica que la decisión forma parte de una respuesta ante la serie de leyes aprobadas por el mencionado estado para brindar documentos, como licencia de conducir, a indocumentados.
De acuerdo con la administración del republicano, es no hace más que limitar la cooperación con las agencias migratorias del Estado.
“No hay una base racional para este veto políticamente motivado y vamos a emprender acciones legales para evitar que el Gobierno federal incomode a los neoyorquinos para anotarse puntos políticos”, escribió Cuomo.
Para el funcionario, el programa “Global Entry” no tiene nada que ver con la decisión de su mandato.
Para beneficiarse de la iniciativa, las personas deben tener toda su documentación en regla y pasar un proceso de verificación aplicado por parte del Departamento de Seguridad Nacional.
Letitia James, fiscal general de Nueva York, será la persona encargada de presentar la demanda.
“Esto es un castigo político, simple y llanamente, y aunque el presidente pueda querer castigar a Nueva York por resistirse a sus políticas xenófobas, nosotros no vamos a dar un paso atrás”, dijo.