Este lunes, el gobierno colombiano anunció que las fuerzas militares y de policía están en alerta en Colombia luego del anuncio efectuado por los rebeldes del Ejército de Liberación Nacional sobre realizar un paro armado, que pretende impedir, bajo algunas amenazas, la movilización en ese país.

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, en respuesta al desafío lanzado por el Ejército de Liberación Nacional, (ELN) informó que todas las unidades del país están en máximo grado de alerta para atender cualquier requerimiento de protección de la ciudadanía.

Y en un comunicado difundido por el comandante guerrillero Uriel a través de sus redes sociales, el ELN, señaló que impondrá un paro armado en el territorio nacional de 72 horas a partir del 14 de febrero.

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Uriel ELN

El Ejército de Liberación Nacional, la última guerrilla reconocida en Colombia, cuenta con unos 2 mil 300 combatientes y opera en el 10% de los 1 mil 100 municipios del territorio, según cifras oficiales y de organizaciones independientes.

Trujillo añadió que todas las fuerzas militares y la policía nacional van a responder con la firmeza adecuada y legítima, ante las amenazas de estos terroristas.

Hasta el momento no se ha informado oficialmente de movimientos especiales de tropas o de un acuartelamiento de primer grado, una figura que obliga a los batallones a presentar disponibilidad absoluta ante eventuales problemas de orden público.

El grupo rebelde, que hace poco más de un año mató en un atentado con coche bomba en Bogotá a 22 cadetes de la principal escuela de policía del país, advirtió a la población sobre las consecuencias de movilizarse en esos días.

El responsable de Defensa enfatizó en que el gobierno no va a permitir que estos criminales vengan a chantajear al gobierno con terrorismo y ataques a la población civil y a la infraestructura.

El gobierno de Iván Duque rompió los diálogos de paz que venía sosteniendo el ELN con el de su antecesor, el Premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos (2010-2018), primero en Quito y luego en La Habana. Duque tomó dicha decisión tras el atentado contra la escuela policial, en la que también murió el agresor.

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