Aunque en el deporte hay dinámicas que se sostienen bajo el favoritismo de grandes equipos, hay momentos que rompen con todo lo estipulado. En el baloncesto de la NBA esto es lo que sucede actualmente con los Wizards de Washington, franquicia que en las dos últimas temporadas se ha venido a menos, en gran parte, por lesiones que han afectado a sus principales figuras; no obstante, lo ocurrido en el presente dentro de la Conferencia del Este coloca al conjunto de la capital de los Estados Unidos como una de las organizaciones a seguir de cara a su posible clasificación a los playoffs.

Cuando John Wall Sufrió una lesión que aún lo tiene marginado de la disciplina durante más de un año, en Washington se pensó que esta sería la debacle de una organización efectiva y que había apuntado a un franco crecimiento para emparejarse con los grandes equipos de la liga. Fueron tiempos oscuros, días difíciles de amargas derrotas que han generado a su vez las lecciones suficientes para encontrar brillo en la dinámica de juego y a su vez alimentar las posibilidades de avanzar a la fiesta de la postemporada.

Irregularidades de otros

Aunque actualmente la NBA luce como una liga mucho más pareja entre sus conferencias, y para muestra el ejemplo del título de los Raptors de Toronto en la zafra 2018-2019, la Conferencia del Este ha mostrado ciertas irregularidades en conjuntos que tenían opciones de clasificar con mucha calma a la siguiente fase del torneo, brindando así alternativas a los más desprotegidos para tener un segundo respiro y a su vez encaminarse a dar el gran golpe en la mesa que se vea traducido en su boleto a la ronda de los mejores ocho en su zona.

Los hechiceros han aprovechado resbalones de equipos como los Nets de Brooklyn y el Magic de Orlando para alimentar sus esperanzas y pensar, por qué no, en estar en este playoff.

La diferencia a mediados del mes de febrero era de apenas tres juegos para alcanzar el octavo lugar, el cual otorga el último pase a la postemporada, así que el sueño no está lejano; todo lo contrario, cuando muchos creían que se debía trabajar durante un año para poder aspirar a los principales puestos de la Conferencia del Este, el presente muestra una cara totalmente distinta, una mucho más optimista en comparación con el pasado.

Bradley Beal sigue siendo la pieza seguir dentro de la franquicia de la capital de Estados Unidos. Está tal vez es su mejor momento, de ahí que los rumores hayan apuntado al interés de grandes franquicias dentro de la liga para obtenerlo por la vía del cambio; sin embargo, una vez concluyó la etapa de cambios directos, en Washington lo mantuvieron dentro de sus filas, una situación que le permitirá seguir al tanto y al frente del grupo mientras Wall vuelve a la acción.

Con un promedio de 29 unidades por juego, el base-escolta es el hombre a seguir en la franquicia; sin embargo, otros nombres lucen para elevar el nivel de juego en Washington.

Davis Bertans, Rui Hachimura, Thomas Bryant, Jordan McRae, Isaiah Thomas, Moritz Wagner, Ish Smith, Troy Brown Jr. y Shabazz Napier se unen a Beal y cada uno promedia 10 o más puntos por encuentro en la presente campaña.

Tareas pendientes

Mientras la ofensiva sigue dando buenas noticias, la obligación pasa por mejorar en defensa, la peor de todo el Este. La actualidad de la NBA está basada en anotar de manera indiscriminada sin importar lo que suceda. Los tripleros están a la orden del día en cada roster aún si se trata de los centros o cualquier otro interno.

Otra estadística a mejorar es la de los rebotes. Uno de los principales huecos en la dinámica de los Wizards tiene que ver con los rebotes, por lo que la obligación en la gerencia para el próximo mercado de agentes libres será hacerse con los servicios de un hombre alto que baje balones y brinde segundas y terceras oportunidades en el aro, así como sellar las opciones de los contrarios.

Sin importar lo que suceda una vez concluya la ronda regular de la NBA, en Washington la ganancia es enorme y brinda esperanzas infinitas a la organización para la próxima temporada. Sus piezas jóvenes están aprendiendo a desenvolverse de la mejor forma posible mientras que los más consolidados supieron remar contra la corriente.

Mientras esto ocurre, Wall sigue preparándose para alimentar aún más las opciones en la capital de Estados Unidos.

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