El Censo del 2020 entra a una nueva dimensión si a este se adhieren los significados de dignidad y respeto. Así es como ven al Censo los líderes de diferentes credos religiosos que se reunieron, el pasado 18 de febrero, en la Catedral Nacional de Washington, DC.

Ellos se dieron cita para participar en un panel y decirle a la sociedad que están comprometidos en que todos los seres humanos que viven en Estados Unidos sean contados. A sabiendas de que los sacerdotes, pastores protestantes, rabinos e imanes están entre los miembros en los que más confían sus comunidades, ofrecieron hacer lo posible para que nadie se quede al margen del Censo, como una forma efectiva de darles respeto y dignidad.

Desde la perspectiva de fe, el rabino Menachem Creditor, representante de la United Jewish Appeal Federation, aseguró que “si uno deja de ser contado, nadie es contado”. En otras palabras, el rostro del país no será el real si un grupo, sea por su color, raza, origen o condición social y económica se queda fuera del Censo. “La tradición judía refuerza la importancia del bienestar social. Esto no se trata solo de ser contado, sino de reconocer la dignidad de cada persona. El Censo es nuestra prioridad para así cumplir con el mandamiento de amar a tus vecinos como a nosotros mismos”, dijo el rabino.

De una idea similar partió sor Judith Ann Karam, representante de las Hermanas de Caridad de San Agustín. “Todos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto lo que estamos haciendo es respetando esa dignidad. De eso se trata esta encuesta”, dijo. La Oficina del Censo se está apoyando en más de 10 mil comités locales y unas 280 mil alianzas, entre ellas las religiosas, para conseguir que la inmensa mayoría de personas sea contada.

Líderes de sus comunidades

El encuentro interreligioso propiciado por la Oficina del Censo tuvo su razón de ser. Según su director, Steven Dillingham, “los líderes religiosos juegan un papel importante en la comunidad, ellos son las voces más fiables y en los lugares difíciles de llegar son las voces en las que más creen y confían”. La maquinaria del Censo está puesta a rodar, por eso si ya ha visto la publicidad sobre la importancia de dejarse contar, a partir del 16 de marzo entre a internet y llene la encuesta o llame al (844) 468-2020 para responder a la misma en español.

Nada mejor que una tribuna religiosa para difundir el mensaje de lo trascendental que es el Censo. Eso lo destacó el arzobispo Reginald Jackson, de la iglesia metodista afroamericana de Georgia. “El púlpito es una gran plataforma para predicar sobre el Censo, porque sienten que desde allí se les hace un llamado auténtico. El éxito dependerá de nuestro liderazgo. Es nuestra obligación utilizar esta palestra para esta causa”, dijo el arzobispo.

No se quede con dudas

Si tiene dudas acuda a su iglesia, a la escuela más cercana o a la clínica comunitaria y hable con su sacerdote, pastor, el profesor de su hijo, su enfermera o trabajadora social para que lo guíen en el proceso de llenar el Censo. Recuerde que en el cuestionario no consta la pregunta de la ciudadanía ni se le pide un número de seguro social.

“Los necesitamos, la nación los necesita”, les dijo Dillingham a los líderes religiosos católicos, musulmanes, judíos, evangélicos y budistas. “Dependemos de ustedes para que la ciudadanía entienda que ese es su Censo y la distribución de miles de millones de dólares en hospitales, clínicas, escuelas, carreteras, puentes o servicios de emergencias y primeros auxilios dependerá de esa participación”.

El reverendo Gabriel Salguero, representante de la Coalición Nacional Latina Evangélica, dijo estar haciendo su tarea. Se están entrenando a unas tres mil personas para promover el Censo y a través de 3 mil iglesias evangélicas se está impulsando la campaña “Cuéntanos”. Ante la preocupación del miedo en la comunidad inmigrante, reconoció que no se puede omitir ese factor. “Si van a confiar en nosotros, tenemos que ser honestos, reconocer que la desconfianza es tangible, pero lo siguiente es determinar qué hacer. En nuestro caso estamos identificando sitios seguros, abogando y utilizando grandes o pequeñas plataformas donde repetir, repetir y repetir el mensaje de la importancia del Censo”.

Consultado sobre la existencia de un marcado recelo entre la comunidad latina frente al Censo, Fernando Armstrong, director regional del Censo, le dijo a El Tiempo Latino que “encuentros como este y todas las alianzas y asociaciones que se están realizando en todo el país son para conseguir que supere esa desconfianza, porque esta es una encuesta confidencial que por ley no puede compartir la información con nadie”.

ANOTE EN SU CALENDARIO

Marzo. A mediados de marzo, la población que reside en Estados Unidos recibirá una tarjeta con las instrucciones y la página electrónica donde puede entrar para llenar el Censo por internet y cómo hacerlo por teléfono, si así lo prefiere.

Abril. Si no responde al Censo por internet o por teléfono, a partir del 15 de abril recibirá el formulario de papel que debe llenar y enviar por correo. No olvide incluir a todas las personas que viven bajo el mismo techo, sean niños, ancianos, enfermos o inquilinos.

Mayo. Si aún no ha respondido al Censo por ninguna de las tres opciones, a partir del 15 de mayo un encuestador o encuestadora irá a su casa a golpearle la puerta para ayudarle a llenar el formulario. Si no abre la primera vez, volverá hasta seis veces en busca de sus respuestas.

Encuestador. La persona que irá a censarlo a casa será alguien confiable, por lo general un habitante de su propia comunidad y que le hablará en su idioma. No le preguntará sobre su ciudadanía ni cuál es su número de seguro social, porque el Censo lo único que busca es recolectar información sobre las personas que viven en el país, las edades, el sexo y la raza.

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