Esta noche, el baloncesto de la NBA volverá a contar con una de sus máximas estrellas. Stephen Curry, base de los Warriors de Golden State y uno de los principales anotadores de su generación, volverá al tabloncillo luego de superar una lesión que lo apartó durante meses de la duela.

Aunque los Warriors transitan un oscuro camino y se enfocan en la próxima temporada, el morbo de su regreso se suma a su rival de turno: los Raptors de Toronto, contrincante contra el que Golden State cayó en las pasadas finales.

El 30 de octubre de 2019, Curry sufrió una fractura en su mano izquierda, dejándolo de baja a lo largo de cuatro meses. Su equipo marcha último en la Conferencia del Oeste; sin embargo, su vuelta al juego es una excelente noticia para toda la disciplina.

Un día atrás, el cuerpo médico de los Warriors le dio el visto bueno para jugar, por lo que la organización californiana anunció su reintegro este jueves.

Plagado de lesiones y bajas, Golden State no ha sido ni la sombra de aquel cuadro dominante de las últimas campañas. Pese a este presente irregular, se espera que en la 2020-2021, su vuelta, sumada a la incorporación de Klay Thompson, traerá buenas nuevas en el entorno de una de las franquicias más fuertes de la pasada década en el deporte.

Para los más jóvenes, esta será una enorme oportunidad para crecer de la mano de uno de los anotadores más prolíficos de toda la NBA.

Andrew Wiggins, quien recientemente llegó vía cambio desde Minnesota, expresó a la prensa norteamericana su entusiasmo por compartir con Curry.

“Estoy muy entusiasmado, siento que todos lo están”, aseguró. “Es el tipo de jugador que por sí solo va a cambiar la manera en la que todos juegan para bien. Entonces me entusiasma. Es un revolucionario”.

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