A pesar de una prueba negativa, el personal del hospital la trató como un “probable caso COVID-19”, según su madre.

“Nos conmueve el impacto continuo que la vida de Charlotte ha hecho arrojar luz sobre el potencial del cannabis para la calidad de vida”, escribió su madre, Paige Figi, en Facebook.

Charlotte Figi, una niña cuya batalla con epilepsia severa inspiró cambios en las leyes de cannabis medicinal, murió el martes con 13 años de edad.

Charlotte se convirtió en la hija de los beneficios del aceite de CBD después de usarlo para controlar las constantes convulsiones experimentadas por su epilepsia severa, llamada síndrome de Dravet.

Cuando era niña, en Colorado Springs, experimentó hasta 300 convulsiones por semana y usó silla de ruedas, antes de usar CBD el cual redujo drásticamente su tasa de convulsiones.

Una prueba inicial para COVID-19 a la pequeña, resultó negativa, pero a medida que la condición de Charlotte empeoró, el personal del hospital la trató como un “probable caso de coronavirus”, agregó Paige.

“Dado el historial de enfermedad de nuestra familia durante un mes y a pesar de los resultados negativos de las pruebas, fue tratada como un caso probable de COVID-19”, agregó.

La familia había estado enferma durante casi un mes a principios de marzo, pero no calificó para las pruebas. Luego de que los síntomas de Charlotte empeoraran, fue ingresada en un hospital el 3 de abril y se le administró la prueba.

Aunque el resultado fue negativo, existe la preocupación de que las pruebas COVID-19 puedan arrojar falsos negativos a altas tasas.

Su madre informó que después de ser dada de alta del hospital el 5 de abril, Charlotte tuvo una convulsión dos días después que resultó en insuficiencia respiratoria y paro cardíaco.

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