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Los administradores de dinero están preocupados e incluso han entrado en pánico por el impacto económico del COVID-19 en las economías avanzadas; y cómo la desaceleración del crecimiento global puede afectar al mundo en desarrollo, reseña elsalvador.com.

La acelerada expansión que ha registrado la pandemia ha sacudido los mercados financieros internacionales, provocando un shock más severo en los mercados emergentes, es decir, en aquellas economías que están en una fase de transición entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados, como Argentina, Chile, Colombia, México, Polonia, China, India, Filipinas, Pakistán, Egipto o Marruecos.

Según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su siglas en inglés), solo en marzo 2020 los flujos netos de salida de activos en los mercados emergentes sumaron un total récord de 83,3 mil millones de dólares, lo que la entidad describe como un “dramático colapso de flujos tanto en bolsas como renta fija”.

El impacto puede observarse en la salida de febrero de este mismo año, cuando los gerentes de cartera retiraron 9,7 mil millones de dólares desde las acciones de mercados emergentes. En esa ocasión, los fondos de inversión de América Latina vieron partir 3,8 mil millones de dólares.

De acuerdo con el informe “Flujos de Capital: Parada Repentina en Mercados Emergentes” del IIF, publicado el 9 de abril, la salida de esos 83,3 mil millones de dólares supera por amplio margen la salida de capitales registrada en otros episodios de aversión al riesgo internacional, como la devaluación del mercado chino en 2015 y la crisis financiera de 2008.

En la crisis financiera de 2008 la salida de capitales de mercados emergentes sumó 20 mil millones de dólares en los primeros 50 días posteriores al estallido. En la crisis actual esta cifra es cuatro veces más elevada, ya que en ese mismo período se registró una fuga cercana a los 60 mil millones de dólares.

En la actual fuga de capitales el menor apetito por títulos emergentes es en gran parte el resultado del colapso drástico que se presentó en las últimas semanas, cuando la creciente propagación del coronavirus sacudió a los mercados financieros mundiales, refiere el IIF, integrado por los principales bancos y fondos de inversión del mundo, que cuenta con un monitor en tiempo real de los movimientos de divisas en el mundo.

El reporte destaca que el impacto es mayor en economías no desarrolladas con déficit de cuenta corriente, como por ejemplo Argentina, que necesitaba del ingreso de inversiones para poder cerrar desequilibrios macroeconómicos.

También menciona un escenario de fuerte volatilidad para dos países de la región: Chile y Colombia, que son algunos de los emergentes con más riesgo. Este se debe a los bajos precios de los productos básicos (materias primas) que complican el panorama externo de estas economías y a la devaluación de las monedas, un fenómeno que ha comenzado a registrarse en las últimas semanas.

¿Habrá más salidas?

Para algunos analistas, el ritmo récord de salidas de capital en acciones y bonos de los mercados emergentes que se registró en marzo puede ser solo el comienzo, ya que la pandemia de coronavirus aviva la aversión al riesgo, según el IIF.

“La mala noticia es que los mercados pueden estar comenzando a reenfocarse en el impacto del COVID-19 en el crecimiento para los mercados emergentes. Eso podría comenzar una segunda ola de salidas”, escribieron los economistas Robin Brooks y Jonathan Fortun en una nota de investigación publicada la semana pasada.

Si bien las medidas de flexibilización que ha tomado la Reserva Federal de Estados Unidos para mitigar el impacto de la pandemia podría ayudar al segmento emergente, un cambio en las preocupaciones de los inversionistas provocaría más salidas, estima el organismo.

La recuperación de los flujos de capital dependerá de la economía mundial; sin embargo, el IIF sostiene que el PIB mundial pasará de un 2,6% (estimado en el Informe de Flujos de Capital de octubre de 2019) a un -2,8%.

Por lo tanto, el shock por el COVID-19 es notablemente peor que la crisis financiera mundial de 2009, cuando el PIB mundial disminuyó en 2,1%.

Seis mercados emergentes para exportar después de la crisis por coronavirus

Antes del COVID-19, Brasil, Colombia, Emiratos Árabes, Kazajistán, Senegal y Vietnam destacaban por sus perspectivas de crecimiento estable. Cuando pase la crisis serán una oportunidad para el comercio e inversiones, según la revista española Emprendedores.

Brasil

Las previsiones apuntan a una aceleración de su economía, impulsada por la agenda reformista del gobierno de Bolsonaro. Sectores: agroalimentario, biotecnología, ingeniería y TIC.

Emiratos Árabes

Diferentes factores juegan a su favor: estabilidad institucional, economía diversificada, haberse convertido en polo regional turístico, financiero y logístico. Los sectores son: agroalimentario, TICs y bienes de equipo.

Kazajistán

Las perspectivas favorables para exportar a Kazajistán se basan en la mejora de sus infraestructuras. Los sectores favorecidos serán: tecnologías, inmobiliario, turismo de salud, construcción y alimentación.

Colombia

Para CyC, Colombia seguirá creciendo de forma “robusta” bajo los pilares de un ambicioso programa de infraestructuras. Sectores: servicios de ingeniería, y productos agroalimentarios y de consumo.

Senegal

Es una economía en expansión alimentada por las inversiones en infraestructuras y el aumento de la producción industrial y agrícola. Sectores: agroalimentario, transporte, materiales de construcción.

Vietnam

Según CyC, la existencia de zonas económicas especiales refuerzan las oportunidades de inversión en los sectores: maquinaria, bienes industriales, TIC, ingeniería y consultoría; y franquicias.

Fuente: elsalvador.com.

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