Pese a las constantes recomendaciones de expertos de la salud hacia la sociedad para evitar la propagación del coronavirus, algunos prefieren hacer a un lado los consejos y se aventuran a andar por ahí exponiéndose ante la pandemia.
En el caso de Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, su caso parece ser similar al del presidente Donald Trump, pues la idea del tapabocas no es una que ninguno de los dos abrace.
Este martes, el segundo al mando en territorio norteamericano así lo confirmó luego de hacer una visita por la Clínica Mayo, ubicada en Rochester (Minnesota), sin hacer uso del tapabocas.
A inicio del mes de abril, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades pidieron a los estadounidenses ponerse el implemento al salir de casa; no obstante, no es una obligación. A esto último se ciñeron Trump y Pence.
Pero una cosa es salir al supermercado y otra es visitar un centro de salud.
La Clínica Mayo, así como cualquier otra clínica del territorio nacional, tiene dentro de sus políticas actuales la obligación del uso de tapabocas no solo a sus empleados, también a quienes visitan el lugar.
Sin embargo, Pence decidió no cumplir con esta norma y entró al lugar sin el implemento, desatando una enorme crítica.
En el sitio, periodistas preguntaron al vicepresidente sobre el por qué tener puesto el tapabocas, a lo que el funcionario respondió que tanto él como quienes estaban a su alrededor se habían sometido a la prueba del Covid-19 y resultaron negativos, por lo que consideraba que no corría riesgo.
“Como no tengo el coronavirus, pensé que sería una buena oportunidad para estar aquí, para poder hablar con estos investigadores, este increíble personal de atención médica y mirarlos a los ojos y decir gracias”, dijo.
Entre los especialistas de la salud con los que Pence se reunió, se encontraba un médico recientemente recuperado del brote.