De acuerdo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su muro en la frontera con México se ha encargado de frenar el avance de la pandemia del COVID-19 en su país, pese a que el territorio estadounidense es primero en el mundo tanto en casos positivos como en muertes vinculadas al brote.
Desde la frontera con la nación latinoamericana, el republicano celebró los avances de la estructura, su gran promesa electoral desde que iniciara su carrera rumbo a la Casa Blanca, a la que aspira un segundo mandato en las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre, cuando se medirá al demócrata Joe Biden.
“He construido el muro y ha ayudado al 100 % (…). Ha detenido el covid-19, lo ha detenido todo”, indicó Trump en una reunión que sostuvo con funcionarios de Yuma, en Arizona.
Pese a su celebración, el mandatario se encontraba en uno de los estados que más ha sufrido el repunte en los casos de coronavirus en las últimas semanas en todo el país. Solo el martes, la entidad confirmó 3.591 positivos y 42 muertos, un récord desde el arribo de la pandemia al mencionado territorio.
En California y Texas, otros dos estados que colindan con México, la situación no varía mucho. Pese a las flexibilizaciones aplicadas, los repuntes se han hecho sentir; sin embargo, Trump indicó que el problema nacía en México y no en su país.
“Si miran a algunas de las ciudades al otro lado del muro (…). En California tenemos una área que está fuertemente infectada en el lado mexicano, y si no tuviéramos un muro allí, la situación sería catastrófica”, dijo.
En medio de la crisis por el brote, el republicano ha tomado decisiones para intentar poner freno a un aumento en los casos, cerrando temporalmente la frontera entre ambas naciones. Asimismo, extendió la práctica de deportaciones aceleradas contra inmigrantes indocumentados.
“Sin estas medidas, la frontera sur sería un epicentro global de la transmisión del virus”, agregó Trump.
Hasta la fecha, la valla fronteriza cuenta con 322 kilómetros de barrera; no obstante, el grueso de la estructura es no más que el reemplazo de la vieja verja que desde hace años está instalada en los límites terrestres entre México y Estados Unidos.
Eso no impidió a Trump presumir del avance de su administración respecto al muro que prometió desde que era candidato a la presidencia de Estados Unidos, proceso en el que derrotó en 2016 a Hillary Clinton.