Claudia Ginestra

Los medicamentos son parte fundamental del tratamiento de muchas enfermedades. La reconocida empresa Gilead es una de las que se dedica a desarrollar y comercializar drogas que funcionen como tratamiento para enfermedades no exploradas. La compañía tiene una trayectoria en crear medicamentos para tratar el HIV, la Hepatitis B, la Hepatitis C y la influenza. Y en esta corporación, trabaja desde hace 4 años, una latina de padres mexicanos, llamada Liliana De La Paz, en el área de investigación y quien actualmente está desarrollando diversas terapias en su laboratorio. Su departamento está a cargo de los estudios preclínicos, descubriendo moléculas antes de realizar las fases clínicas, para desarrollar y aprobar un fármaco.

Su foco en los últimos años ha estado en desarrollar pastillas para la inflamación para diversas enfermedades como artritis, colitis, lupus y otros. Actualmente, el producto está pasando por diversas pruebas regulatorias en varias partes del mundo para que pueda ser aprobada.

También se está desempeñando en la creación de una inyección que se aplicaría cada tres meses en pacientes con VIH. “Gilead es conocida por tratar el VIH como una enfermedad crónica que se puede tratar con medicación, antes las personas simplemente morían. Pero, queremos que el paciente tenga mejor calidad de vida y no deba estar pendiente todos los días de tomarse la medicación y tenga como alternativa la inyección”, dijo la científica.

Desde pequeña, Liliana soñó que ella estaría en un laboratorio, con todos sus implementos de trabajo y traje de bioseguridad, tal cual como escena de una película de ciencia ficción. Su afición a las ciencias comenzó en su educación primaria cuando hizo sus primeras visitas y expediciones a los museos de ciencia y tecnología. “Es increíble cómo algo tan sencillo despertó un interés en mi. Allí comencé a maravillarme con todo lo que veía, me encantaba la tienda de souvenir por los objetos que presentaban”,contó. También, Liliana recuerda que en el colegio hacían cohetes y eso la hacía pensar en lo accesible que podía ser la ciencia en su propia casa.

Sus padres, ambos mexicanos, siempre le inculcaron la importancia de la educación y eso fue un pensamiento con el cual Liliana creció. “Nuestros padres nos decían que debíamos estudiar para que no tuviésemos que trabajar de la manera en la que ellos lo hicieron”, dijo la científica. Sin embargo, Liliana no entendía cuál era el camino a seguir de la educación, solo sabía que debía estudiar.

En preparatoria, sus clases preferidas eran cálculo, química y matemáticas y esa fue la razón por la que escogió estudiar Ingeniería química en Berkeley. “Inocentemente, decidí estudiar esta carrera porque pensé que vería mis materias favoritas, pero luego entendí que era muchísimo más que eso”, contó. “En la universidad participé en un programa para personas que eran estudiantes latinos de primera generación y solo 5 queríamos entrar a la carrera de ingeniería química y de esos 5, todos se retiraron y solo quedé yo. Y éramos una clase de 120 estudiantes. Eso me dio coraje para representar a mi gente”, dijo.

Esa emoción y valentía, la llevó a realizar su Ph.D en Stanford, convirtiéndose en la primera latina con un Ph.D en ingeniería química de esta casa de estudios. Para la científica, una de las razones fundamentales por las que hay pocos latinos en el mundo de las ciencias es porque no tienen modelos a seguir que los ayuden a continuar por este camino. “Yo tuve que descubrir todo sola, y eso me ha enseñado que los latinos en STEM nos debemos unir para ayudar a los interesados a entrar a este mundo. Es muy importante que los latinos no se intimiden por ser los únicos en tomar un curso,como me sucedió a mí, y que sigan adelante”, contó.

La latina considera que tiene un rol de servicio, luego de haber conseguido estos logros. “Yo estoy en una posición de apoyo y ayuda porque a mí me hubiese encantado que alguien me hubiera guiado y explicado cómo era el mundo de la ciencia y no lo tuve. Nada me trae mayor satisfacción que contarle mi trayectoria a niños latinos de que puedan seguir este camino”, aseguró.

Para Liliana el futuro es prometedor y sueña ver avances en áreas como la oncología. “El cáncer es una enfermedad muy triste que ha generado mucho dolor en personas adultas y jóvenes. Ojalá podamos aportar más en esta área, y en cualquier tipo de cáncer”, dijo.

“Me causa mucho orgullo estar en Gilead en este momento de pandemia, estamos trabajando día y noche para producir el medicamento Remdesivir, y seguimos perfeccionando las terapias para seguir aportando”, finalizó.

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