La crucial segunda vuelta electoral en Georgia va a definir si el Senado de EE.UU. es controlado por demócratas o republicanos.
El día clave es el próximo 5 enero.
Abordar complejos temas de visión política y su implantación va a depender de un Senado que colabore con la Casa Blanca o, por el contrario, que sirva de muro de contención a las aspiraciones liberales.
Por eso cada voto cuenta y el electorado hispano cobra relevancia. Entonces, ¿Cómo ven los hispanos habitantes de Georgia este proceso electoral que se avecina? ¿Existe interés en participar en estas elecciones?
“Hay menos interés”
Alejandro Villasana es ingeniero. Desde México llegó a Estados Unidos a los 28 años. “Fui comunista y ahora voto republicano”, confiesa sin pregunta de por medio. “Llegué a Houston requerido por una empresa. Quería estudiar en la Unión Soviética”.
Paralelamente siempre mantuvo su relación con Dios. “Crecí soñando ser pastor”.
Hoy Villasana es pastor de la Iglesia Presbiteriana Christos Community Church, ubicada en Norcross, condado de Gwinnett a unos 30 kilómetros de Atlanta. El servicio se presta en inglés y en español.
“No estoy seguro que la población hispana esté completamente pensando en la votación del 5 de enero. Percibo una sensación de hartazgo. Esto se une a las celebraciones de fin de año y año nuevo. La gente parece saturada”.
Cree que hay ciertas señales, “no he escuchado la misma intensidad de la discusión política. Es significativamente más reducida”.
El pastor Villasana tiene un blog y ese instrumento de comunicación digital le permite calibrar cómo la diatriba política “ha bajado el volumen”.
Dice que le preocupa que los demócratas obtengan el poder absoluto si ganan el Senado. “Creo en el balance de los poderes”.
Eso sí, reconoce que el país no pierde su camino si se produce una victoria de ese partido.
Sobre las razones que tienen los hispanos para vivir en Georgia alega que en líneas generales se vive bien: “Se consigue trabajo. Hay excelentes escuelas públicas. Y vivir en el Sur resuena culturalmente con la población hispana. La tradición familiar es costumbre sureña y ese valor es compartido por los hispanos”.
Datos de Gwinett
Los suburbios de Atlanta se han convertido en centros urbanos que captan un número creciente de inmigrantes y, cada vez, más votantes por primera vez.
Los estudiantes de las escuelas públicas del condado de Gwinnett hablan más de 100 idiomas diferentes.
La zona donde está enclavada la Iglesia del pastor Villasana tiene, según el Centro de Investigación Pew, “un crecimiento notable entre los votantes hispanos y asiáticos registrados especialmente en el condado de Gwinnett”.
De acuerdo a este estudio, como parte del electorado del condado, “los hispanos y los asiáticos vieron aumentar su participación en 3 puntos porcentuales, hasta el 9% y el 10%”.
“Nuestra voz cuenta”
Es madre y maestra. Habla con pasión. Su verbo va a acompañado de movimientos corporales que confirman su talante. Cree en todas y cada una de las palabras que pronuncia. Fuerza de corazón y espíritu.
“Nuestra voz va a contar en estas elecciones del 5 de enero. Sí hay una gran consciencia sobre la importancia de votar. Mis amistades me manifiestan su intención de participar”, dice con convicción.
Es Yudith Ruvio, 45 años, asistente de maestra de Gainesville, condado de Hall, ubicado a 88 kilómetros de Atlanta.
“Nos estamos jugando el Senado. Mi principal preocupación es la pandemia y sus efectos. En caso de cerrar las escuelas me afecta de manera doble como madre y maestra. Por eso voy a votar. Mi voz tiene que ser escuchada”.
Pide más apoyo y mayor consideración para los profesionales de la enseñanza, “estamos en crisis. No hay suficientes maestros. Hay temor sobre qué se puede hacer.
También los maestros movemos al país, al igual que los médicos, enfermeras, bomberos y policías”.
Datos condado De Hall
La escuela donde trabaja Yudith Ruvio está situada en el condado de Hall.
Dicho condado alberga a más de 12 mil 600 ciudadanos latinos y más de 9 mil 900 ciudadanos de raza negra en edad de votar.
Además, alrededor del 29% de la población es hispana, según el Censo.
Grupos defensores de derechos civiles como Latino Justice, ACLU Georgia y GALEO denunciaron días atrás que cuatro de ocho sitios del condado de Hall que permanecieron abiertos durante las elecciones generales, ahora estarán cerrados para esta segunda vuelta electoral.
“Poder elegir es una bendición”
Se emociona cuando habla de enseñar. Explica cómo no cesa de aprender. Es tutora de español y arte. También cuida a una anciana. “La señora Alicia me ha enseñado a sacarle el provecho al presente”, afirma orgullosa Ludivina Villasano, nacida en México y desde hace 6 años ciudadana de EE.UU.
“Claro que sí hay interés en esos comicios del 5 de enero, la gente hispana con la que comparto está interesada en la situación del país. Piensan que hay cosas que tienen que cambiar”.
Villasano le otorga un inmenso valor a dos temas: “La justicia social y al respeto a la vida desde la concepción hasta que el ser humano muere”.
Piensa que los hispanos están muy informados, porque “los partidos dan a conocer cuáles son las opciones. Constantemente recuerdan a la gente la importancia de estas votaciones”.
En su memoria están frescos episodios de su México natal, “en tiempos de Salinas de Gortari no se podía hablar por eso considero una bendición poder elegir. Poder dar a conocer cuál es tu opción. Se siente mucha libertad al decir lo que uno piensa. Tengo muchas razones para salir a votar”.
Un ejército civil
Es un verdadero ejército civil. Algunos voluntarios, otros no.
Han tocado 118 mil puertas de viviendas en todo el estado de Georgia para que la gente exprese su opinión este próximo 5 de enero.
“Para nosotros estas elecciones son una estrategia de lucha en defensa de los derechos de los inmigrantes”, sentencia Adelina Nicholls, directora de la Organización No Gubernamental, Georgia Latino Alliance for Human Rights (GLAHR).
El objetivo es claro, “queremos que se cierren los centros de detención para inmigrantes y que se aplique una moratoria de las deportaciones”.
El equipo de GLAHR sobrepasa las 120 personas y está dividido en varias regiones: Central, Sur, Norte.
“Queremos tocar 200.000 puertas, son 330.000 puertas que habría que tocar de latinos demócratas o republicanos.
Explica Nicholls que su público objetivo cambió. “Ahora nuestro mensaje es enviado a la comunidad latina y también a la republicana”.
Manifiesta su optimismo sobre la participación electoral en esta segunda vuelta, “los hispanos salen a votar porque existe un interés. Esto se convierte en un asunto de familia y la gente sale a votar. Hay que extender el esfuerzo. Esta es la primera vez en los 20 años que tengo en EE.UU. que vemos este empuje de la comunidad hispana y, en particular, la participación de los jóvenes”.