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Expresando no solo preocupación sino disgusto, un juez federal en DC ordenó el jueves permanecer en prisión a un hombre que fue fotografiado con el pie sobre un escritorio en la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

El sospechoso quedó detenido mientras espera el juicio. El hecho ocurrió el pasado 6 de enero durante el asalto al Capitolio por parte de manifestantes a favor del expresidente Donald Trump.

El juez federal de distrito Beryl A. Howell describió a Richard Barnett, de 60 años y residente de Gravette (Arkansas), Como “descarado” y “fanfarrón”. En sus primeros comentarios públicos relacionados con los eventos en el Capitolio, dijo que Barnett “mostró un total desprecio por la ley” y por la Constitución de los Estados Unidos.

Barnett está acusado de ingresar violentamente al Capitolio con un arma peligrosa, una pistola paralizante, y de robar propiedad del gobierno, un correo de la oficina de la líder demócrata que mostró en entrevistas fuera del edificio. Se identificó ante el New York Times como un intruso en la oficina de Pelosi durante la irrupción.

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Después del motín, según los fiscales, Barnett apagó los servicios de ubicación en su teléfono y comenzó a pagar en peajes en efectivo. Cuando los agentes del FBI llegaron a su casa en Arkansas, les dijo que ya no tenía su teléfono celular y que no encontrarían mucho en su propiedad porque es un “hombre inteligente”.

En la audiencia de detención en Arkansas, su pareja de toda la vida admitió que había reubicado su ropa y sus armas después de su regreso.

Un juez de primera instancia de Arkansas aprobó la liberación de Barnett y dijo que podía quedarse con su pareja hasta el juicio.

Howell no estuvo de acuerdo, alegó que Barnett llegó al Capitolio “preparado con un arma” y “parecía feliz de ser una de las estrellas de la revuelta”, solo para intentar evadir la aplicación de la ley después de irse.

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El juez, que supervisa el juzgado donde los presuntos alborotadores enfrentarán el juicio, hizo personal el precio que el asalto cobró en el país y en Washington DC.

“Seguimos viviendo aquí en DC con las consecuencias de la violencia en la que presuntamente participó este acusado (...) Todavía puedo ver tropas de la Guardia Nacional fuertemente armadas patrullando desde mi ventana”.

Barnett habló brevemente en la audiencia, expresó que es un buen hombre y que la gente lo ama.

Más de 150 personas están acusadas de delitos relacionados con el asalto al Capitolio, que buscaba impedir que el presidente Joe Biden asumiera el cargo.

Fuente: The Washington Post

Traducción libre del inglés por El Tiempo Latino.

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