POLÍTICA. Los senadores que integran la Cámara Alta del Congreso harán el papel de jurado y deberán decidir si condenan o no al exmandatario FOTOMONTAJE: EL TIEMPO LATINO / FOTO: EFE

El martes inició el segundo juicio político en contra de Donald Trump, un procedimiento en el que los legisladores de la Cámara Alta y los abogados del expresidente debatieron sobre si la Constitución admitía que el Senado podía abrir un proceso de destitución a un exmandatario. El debate concluyó que el juicio podía proceder.

Pero ¿de qué se le acusa?

El pasado 6 de enero se registró un hecho sin precedentes en la historia de Estados Unidos: una multitud de simpatizantes del exmandatario irrumpió en el Capitolio, mientras el Congreso se reunía para formalizar la victoria del entonces presidente electo, Joseph Biden.

Los seguidores, sin embargo, habían atendido al llamado de Trump, quien les dijo, en un mitin cerca del National Mall, que marcharan hacia el Capitolio para intentar que los republicanos revocaran su derrota.

Cinco personas, incluido un oficial de la Policía del Capitolio, murieron durante el asedio o en las horas posteriores.

Los demócratas, por su parte, actuaron rápidamente y acusaron a Trump de incitar a la violencia. En las últimas semanas, antes de que Trump terminara su mandato, los miembros de la Cámara de Representantes se encargaron de determinar la posibilidad de acusar al entonces presidente; y evaluaron las posibilidades de su destitución.

Según lo establecido en la Constitución, el proceso debía probar si el funcionario cometió “traición, soborno u otros delitos graves y faltas”.

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El exmandatario no puede ser juzgado, según su defensa

Falso. En ninguna parte de la Constitución se prohíbe explícitamente un juicio político para un funcionario que ya no está en el cargo. La legalidad de un juicio político en el Senado en contra de un expresidente es una cuestión abierta, que anteriormente no ha sido probada en los tribunales. Casos sobre destituciones no presidenciales en el pasado sugieren que el Senado tiene autoridad legal para llevar a Trump a juicio, incluso después de que finalizó su mandato.

Aunque los abogados de Trump argumentaron que la Constitución prohíbe el juicio político a expresidentes, 56 votos en el proceso del martes rechazaron el argumento de la defensa de Trump y se decidió que había jurisdicción para juzgar a un expresidente acusado.

¿Quién preside el juicio?

Los 100 senadores que integran la Cámara Alta del Congreso llevan a cabo el juicio político; ellos harán el papel de jurado y deberán decidir si condenan o no al exmandatario. Sin embargo, los legisladores demócratas se convierten en fiscales acusadores al exponer las presuntas pruebas que lo incriminan.

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Por su parte, el senador Patrick Leahy, demócrata de Vermont, se desempeña como presidente pro tempore del Senado, lo que significa que es el funcionario que preside a menos que la vicepresidenta Kamala Harris esté en el puesto.

La defensa de Trump está a cargo de los abogados Bruce Castor y David Schoen.

¿Cuánto durará el proceso?

Aún no se conoce cuántos días durará el proceso. Sin embargo, el primer juicio por impeachment contra Trump duró unas tres semanas. Pero, los demócratas han dejado claro que quieren un juicio rápido.

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¿Los demócratas quieren lograr que Trump no ejerza cargos públicos?

Cierto. Aunque la Constitución señala que el impeachment se realiza con vistas a una posible destitución del presidente si es acusado de y condenado por traición, soborno, u otros crímenes o delitos graves; esta también indica que un juicio político se realiza con la intención de descalificar a quien quiera ocupar y disfrutar de cualquier cargo de honor, fideicomiso o lucro en Estados Unidos.

En ese sentido, los demócratas argumentan que el propósito de acusar a Trump es responsabilizarlo por la insurrección y tratar de impedirle ocupar un cargo futuro.

¿Nunca antes en Estados Unidos se había juzgado a un exfuncionario?

Falso. Existe un precedente para llevar a cabo este proceso, pues de 1876 del secretario de Guerra William W. Belknap, fue juzgado y absuelto incluso después de haber renunciado a su cargo. Belknap renunció antes de ser acusado, pero el Senado aún afirmó su derecho a celebrar un juicio, aunque no fue condenado gracias a una votación de dos tercios.
En el caso de Trump, este fue acusado mientras estaba en el cargo; sólo su juicio en el Senado se desarrolló después.

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