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Por @HopkinsMedNews

Recibir una vacuna contra el COVID-19 puede conllevar efectos secundarios leves o moderados. A algunos les da dolor o hinchazón en el lugar donde recibieron la vacuna. A otros les da fiebre, dolores musculares, fatiga, dolores de cabeza o una combinación de estos síntomas. Ahora los expertos dicen que algunos también pueden experimentar inflamación en los ganglios linfáticos, una típica respuesta inmunitaria a una fuente extraña en el cuerpo, pero que puede causar un resultado positivo erróneo en una mamografía.
Los radiólogos que realizan mamografías han notado que los ganglios linfáticos de las axilas pueden ser más grandes que lo usual tras recibir una vacuna de COVID-19, en el mismo lado donde se administró la vacuna. “Esta es una reacción normal y esperada que se relaciona con la respuesta inmunitaria a la vacuna”, dice Lisa Ann Mullen, M.D., profesora auxiliar de radiología y ciencias radiológicas en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.
Los expertos recomiendan que las mujeres programen su mamografía exploratoria para antes de la primera dosis de la vacuna o para cuatro a seis semanas después de la segunda dosis, a fin de ayudar a eliminar la posibilidad de que los ganglios linfáticos inflamados se relacionen con la vacuna, en vez del cáncer.
Las nuevas recomendaciones para las mamografías exploratorias de rutina provienen de la Society of Breast Imaging. “Estas recomendaciones son para las mujeres que no tienen ningún síntoma o problema con sus senos”, dice Mullen. “Si una mujer tiene un nuevo bulto, dolor en el seno, secreción del pezón o un diagnóstico reciente de cáncer del seno, no debe esperar, sino que debe hacerse la mamografía lo antes posible”.
Los ganglios linfáticos son pequeños órganos en forma de frijol que forman parte del sistema inmunitario del cuerpo. La mayoría de las personas no pueden sentirlos a menos que se hinchen. A veces los ganglios linfáticos agrandados pueden ser una señal de otros problemas, tales como el cáncer en los ganglios linfáticos del seno u otro problema que afecta los ganglios linfáticos, tales como los linfomas o la leucemia.
“Las vacunas contra el COVID-19 causan una respuesta inmunitaria significativa, razón por la cual estamos notando los ganglios linfáticos agrandados”, dice Mullen. “Ya que no se puede saber por qué un ganglio linfático está agrandado en una mamografía, llamaremos al paciente para que regrese a fin de hacer imágenes adicionales —probablemente una ecografía de la axila. Nuestra esperanza es que si las mujeres esperan de cuatro a seis semanas después de la segunda dosis de la vacuna, sus ganglios linfáticos habrán regresado a la normalidad y no se arriesgarán a que se les vuelva a llamar debido a resultados positivos erróneos”.
Las mamografías de detección anuales se emplean para la detección temprana del cáncer y de otros problemas de salud del seno. Se recomiendan para las mujeres de 40 años de edad o más, o para las mujeres jóvenes que tienen factores de riesgo específico de cáncer del seno. La Dra. Mullen señala que la vacuna contra el COVID-19 no se relaciona con el cáncer del seno. “Recibir la vacuna no es un factor de riesgo para el cáncer del seno, ni tampoco causa cáncer del seno”, dice Mullen.