Lauren Fedor en Washington y Andrew Edgecliffe-Johnson en New York - Financial Times

Los activistas que promueven el Derecho al Voto en Georgia están aumentando la presión sobre empresas como Coca-Cola, Delta Air Lines, Home Depot y UPS para que se declaren en contra de esfuerzos liderados por los Republicanos por imponer restricciones al voto por correo y por adelantado en el estado sureño.

La campaña, que incluye avisos de periódico, de cartelera y en línea, además de protestas a las afueras de las sedes de las compañías, se perfila como una nueva prueba para la américa corporativa después de un año en el cual los lideres empresariales tomaron posiciones de alto perfil en contra del racismo.

“Muchas de éstas mismas compañías…emitieron declaraciones audaces sobre la equidad racial.  Tenían un compromiso con la equidad racial y con el saneamiento de una nación tras el racismo”, dijo LaTosha Brown, cofundadora de Black Voters Matter, la organización que lidera la campaña.

“Ahora me pregunto: ¿Fueron poco sinceras sus declaraciones?  ¿Fueron simplemente una estrategia de mercadeo?

El debate en Georgia se centra sobre dos proyectos de ley que han recibido aprobación inicial en la legislatura controlada por el GOP (las siglas Republicanas en inglés – Grand Old Party).  De ser promulgados, los proyectos limitarían drásticamente el voto adelantado tanto en persona como por correo.  Un número sin precedentes de votos fueron ejercidos por adelantado en las elecciones presidenciales de noviembre pasado, luego de que se aumentaran las oportunidades para usar dicha modalidad debido a la pandemia del coronavirus.

Los demócratas ven los proyectos de Georgia como emblemáticos de un esfuerzo Republicano a nivel nacional para discriminar contra votantes de color y aumentar las posibilidades de éxito para su partido tanto en las elecciones de medio período el año que viene como en elecciones posteriores.

Los Republicanos dicen que los cambios son necesarios para prevenir el fraude y restaurar la confianza en el sistema electoral.  Donald Trump lideró una campaña en aras de revertir los resultados de la elección de noviembre, argumentando, sin evidencia, que el sistema estaba “amañado” en su contra.  Una encuesta de Morning Consult realizada poco después de la inauguración de Joe Biden en enero indicó que únicamente un tercio de los Republicanos confían en los procesos electorales de EEUU.

De acuerdo con el Centro Brennan para la Justicia, los órganos legislativos de 43 estados habían propuesto hasta el mes pasado más de 250 proyectos de ley que harían más difícil ejercer el voto – más de siete veces el número de proyectos presentados en el mismo período del año pasado.

“Los Republicanos en nuestro estado están trazando una línea de batalla, para parar la marea de crecimiento Demócrata en el sur”, dice Kasim Reed, antiguo alcalde Demócrata de Atlanta.  “Si los [Republicanos] comienzan a perder los estados del sur de la misma manera en la cual perdieron Georgia, se les cerrará el camino, especialmente a nivel presidencial”.

Entre las propuestas más controversiales en Georgia es una restricción al voto por adelantado los domingos – algo que los críticos ven como un ataque directo sobre los votantes negros, quienes históricamente han emitidos sus votos como parte de los operativos de “almas a las urnas”.

Los electores negros conforman cerca de un tercio de del electorado de Georgia, y apoyan abrumadoramente a los Demócratas.  Su apoyo fue crucial en la victoria de Biden en Georgia en noviembre y al éxito de los Demócratas en dos elecciones de segunda vuelta para el Senado en enero.

Los activistas plantean que se han enfocado sobre empresas basadas en Atlanta porque tienen un deber particular de oponerse abiertamente a la legislación.  La mayoría de estas empresas articularon su compromiso con la justicia racial luego del homicidio de George Floyd, dieron asueto a sus empleados para que acudieran a votar y se declararon a favor de la estabilidad democrática cuando una turbamulta atacó el edificio del Capitolio en enero.

Han emitido declaraciones bastante genéricas a favor de la democracia, y ahora que la democracia está siendo atacada frente a sus ojos, se quedan callados”, dijo Nsé Ofut, director ejecutivo del New Georgia Project, otro grupo a favor del Derecho al Voto que promueve la campaña.

Chris Bauman, director regional del sur para el sindicato SEIU Workers United, explicó: “Las grandes empresas que están basadas aquí siempre han honrado al movimiento de derechos civiles, como deben hacerlo, con el Dia de Martin Luther King [y] el mes de la historia afroamericana.  Pero es en los retos difíciles cuando necesitan dar la cara por esas imágenes que utilizan para promoverse, y cuando deben apoyar a los votantes y comunidades de color”.

[Estas empresas] han emitido declaraciones bastante genéricas a favor de la democracia, y ahora que la democracia está siendo atacada frente a sus ojos, se quedan callados”.

Nsé Ofut, New Georgia Project

Stacey Abrams, la antigua legisladora, quien se espera luche nuevamente por la gobernación en el 2022, dice que la comunidad empresarial no puede quedarse callada cuando “alguien con poder está tratando de despojar a la gente de su derecho al voto”.

“Debería haber un grito y un clamor”, fue la cita publicada por el periódico Atlanta Journal-Constitution.

Bruce Freed, presidente del Centro para la Responsabilidad Política expresó que dichas empresas estaban “abriéndose a ser acusadas de hipócritas”, notando que eso podía ser un peligro para la rentabilidad de aquellas macas orientadas al consumidor.

Explicó que Coca-Cola está entre los donantes al senador estatal de Georgia que patrocinó los proyectos disputados, y que Home Depot fue uno de los 46 donantes corporativos al Comité Republicano para el Liderazgo en los Estados, el cual canalizó $144.700 a candidatos de Georgia en la última elección.

Al ser contactados por el Financial Times, Delta y Home Depot recalcaron su apoyo a una amplia participación de los electores y a elecciones “seguras”.  UPS indicó que estaba “trabajando para asegurar el acceso equitativo a las urnas y la integridad de los procesos electorales en todo el estado”, y que estaba apoyando legislación que fomenta esas metas.  Coca Cola no respondió al pedido de opinión.

La Metro Atlanta Chamber of Comerce (cámara de comercio del área metropolitana de Atlanta) declaró el mes pasado que debería ser “fácil votar [y] difícil cometer fraude”.  Luego de que se les criticara porque sus comentarios hacían eco de la ficción de que el fraude electoral es algo común, el ente local emitió una nueva declaración el viernes, recalcando que su prioridad es maximizar la participación de votantes.

“Hemos dado prioridad al voto absentista, los buzones de votación y las leyes de identificación de votantes”, dijo la cámara; comentarios que fueron vistos como una señal de que se opondría a los proyectos de ley que restringen el acceso al voto.

Varias de las empresas basadas en Georgia han hecho eco del gremio local, pero pocas han presentado su posición oficial respecto a los proyectos de ley en evaluación.  La excepción fue la tecnológica Salesforce, la cual esta semana dijo que estaba opuesta a la legislación aprobada por la Cámara de Representantes del estado a principios de este mes.

Daniella Ballou-Aares, directora ejecutiva del Leadership Now Project, un grupo que ha trabajado en el último año para reunir ejecutivos en apoyo de las normas electorales, explica que las empresas deben ir más allá de las simples declaraciones y atar sus contribuciones políticas a su apoyo de un mayor acceso al voto.

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