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AUMENTO. Cuando los niveles de migración se elevan, como es el caso con el actual influjo de migrantes, los agentes fronterizos pasan una significativa cantidad de tiempo transportando y procesando a familias y menores que viajan sin acompañantes | FOTO: Michael Robinson Chavez — The Washington Post

Por Nick Miroff - The Washington Post

Casi mil personas al día están entrando a los Estados Unidos sin ser identificados o tomados en custodia porque los agentes fronterizos de EE.UU. están ocupados atendiendo a las familias migrantes y niños sin acompañantes mientras que, al mismo tiempo, tratan de detener el creciente número de hombres adultos, de acuerdo a tres oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) que conocen la data.

Mientras que la CBP nunca ha afirmado interceptar a cada uno de los individuos que cruzan la frontera, el número de los llamados “escapados” registrados en las recientes semanas es el más alto en la memoria reciente, dicen dos de los oficiales, quienes hablan en condición de anonimato porque no fueron autorizados para discutir la información públicamente. La agencia define a un “escapado” como un individuo que no es devuelto a México o aprehendido, y que ya no está siendo activamente buscado por la Patrulla Fronteriza.

Contar a los “escapados” no es una ciencia exacta, pero la CBP ha gastado más de $1 mil millones durante las dos décadas pasadas en tecnología de vigilancia y redes de cámaras que le han dado a la agencia muchas más habilidades para detectar cruces ilegales en tiempo real. Aprehender a esos individuos es otro asunto.

Cuando los niveles de migración se elevan, como es el caso con el actual influjo de migrantes, los agentes fronterizos pasan una significativa cantidad de tiempo transportando y procesando a familias y menores que viajan sin acompañantes, quienes generalmente nunca tratan de evadir la captura, entregándose a las autoridades y solicitando refugio humanitario en los Estados Unidos.

Oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) dicen que para 2021 se espera que los cruces de frontera aumenten a los niveles más altos registrados en 20 años. El número de migrantes tomados en custodia por agentes en marzo se espera que supere los 160 mil – el número más alto desde marzo 2006 – e incluye más de 18 mil adolescentes y niños que llegaron sin padres, lo que representa un nuevo récord.

Un vocero de la CBP no respondió a una solicitud de comentario. El jefe adjunto de la Patrulla Fronteriza, Raúl Ortiz, dijo durante un podcast en febrero que la agencia había registrado mil “escapados” en un solo día, describiendo eso como un evento inusual. Pero desde entonces, esa cifra se ha convertido en algo normal.

El número de adultos solteros capturados por la Patrulla Fronteriza en marzo superó los 90 mil, de acuerdo con la más reciente data. La CBP regresó a México a la mayoría de estos adultos, haciendo uso de la ley de salud pública conocida como Título 42, que ha entrado en vigor desde marzo 2020. Les ha permitido a las autoridades de EE.UU. reducir los riesgos de infección por coronavirus dentro de las cárceles de inmigración, pero también ha generado un incremento en la reincidencia ya que los adultos tratan de cruzar la frontera una y otra vez hasta que tienen éxito.

El número de “escapados” ha sido especialmente alto en el sur de Arizona, según dos agentes allá, ya que grupos más pequeños de individuos, algunos llevando drogas, han estado cruzando por áreas remotas que requerirían complicadas operaciones de detención, altamente costosas en tiempo. “Pareciera que las organizaciones de contrabando están enviando grupos pequeños de dos, tres o cuatro personas que rápidamente ocupan a todos los agentes disponibles en perseguirlos”, dijo un agente, quien habló en condición de anonimato porque no había sido autorizado para hablar con reporteros.

“Se observan alrededor de 20 grupos al día, pero no hay nadie que pueda intentar ir tras ellos”, dijo el agente. “Ellos simplemente siguen caminando hasta que están fuera de nuestra vista”.

Cuando un grupo de familias y niños entran a los Estados Unidos para entregarse a los agentes, la política de la Patrulla Fronteriza es priorizar su traslado de vuelta a las estaciones de la agencia. Esas instalaciones pueden estar a dos horas o más de distancia de las áreas más remotas de la frontera. Las familias también deben pasar por un largo proceso de admisión una vez que llegan a la estación.

Grupos de 100 o más miembros de familias y menores sin acompañantes están llegando en grandes números, y sus cruces están generalmente coordinados con las organizaciones criminales mexicanas que cobran tarifas de tránsito o peajes a cualquier persona que cruce por territorio bajo su control, dijeron oficiales de la CBP. Los contrabandistas usualmente envían grupos grandes para ocupar a los agentes de EE.UU. en un área y crear una distracción, permitiéndoles a ellos mover narcóticos o adultos solteros por otras locaciones, dijeron ellos.

Rodolfo Karisch, un oficial retirado de la Patrulla Fronteriza que sirvió como jefe de los sectores de Tucson y Río Grande Valley, dijo que los comandantes generalmente despliegan unidades especiales con helicópteros, botes y otros equipos para “trabajar a lo largo de los flancos” cuando llegan grupos grandes de migrantes con necesidades humanitarias urgentes. “Pero ellos pueden estar también sobresaturados, especialmente si se topan con personas en angustia que requieren auxilio”, dijo él.

Karisch aseveró que estas cifras tan elevadas son una “receta para el desastre” en camino a los meses de verano, porque más migrantes intentarán cruzar por áreas más remotas. “Los contrabandistas les dicen que solo tienen que caminar hacia el norte por algunas millas, pero es mentira, y así es como mueren personas en el desierto”, dijo él.

El retiro de agentes fronterizos de EE.UU. de los puntos de control en autopistas a lo largo de corredores de contrabando al norte de la frontera también ha incentivado más tráfico, dijeron oficiales de la CBP. Tres puntos de control en autopistas de Arizona han sido temporalmente inhabilitados porque los agentes fueron reasignados a la frontera.

Legisladores republicanos que viajaron a la frontera el mes pasado dijeron que grandes números de terroristas estaban sacando ventaja de la crisis para colarse a los Estados Unidos sin ser detectados. El número real parece ser menos de una docena, quienes han sido catalogados como “terroristas sospechosos o confirmados”, un término bastante amplio que puede incluir a alguien que “sea razonablemente sospechoso de estar involucrado en, se haya involucrado en, tenga la intención de involucrarse en, conducta que constituya, en preparación para, en ayuda de, o relacionado con terrorismo y/o actividades terroristas”, o alguien que esté en contacto con dicho individuo, según agencias federales de orden público.

El Departamento de Estado de EE.UU. ha anunciado hallazgos más escépticos, el más reciente en un reporte de 2019. “No había evidencia creíble que indicara que grupos terroristas internacionales hayan establecido bases en México, hayan trabajado directamente con carteles de droga mexicanos, o hayan enviado operadores a través de México hacia Estados Unidos”, remarcaba el reporte.

Hay amplio consenso, sin embargo, que los “escapados” muchas veces incluyen individuos previamente deportados, algunos con antecedentes criminales serios, quienes pagan tarifas premium a los contrabandistas que puedan reducir los chances de captura. En circunstancias normales, cruzadores de frontera en reincidencia con deportaciones previas correrían el riesgo de ser juzgados en cortes federales e ir a prisión, pero la política del Título 42 ha retirado cualquier amenaza de consecuencias, dicen algunos agentes.

La Patrulla Fronteriza ha invertido fuertemente en tecnología de vigilancia a lo largo de la frontera en los años recientes, usando drones aéreos, cámaras de sendero y torres portátiles de energía solar con cobertura extensiva. Las cámaras no pueden identificar individuos con certeza, y los oficiales de la CBP admiten que existe el riesgo de contar doble cuando, por ejemplo, un grupo se detiene en un punto y luego se divide, apareciendo en cámara como otro grupo en otro lugar.

El CBP reportó niveles muy altos de “escapados” en la década de 1990 y al comienzo de los 2000, cuando adultos solteros desde México conformaban la vasta mayoría de los cruces ilegales. Pero el DHS ha invertido fuertemente desde entonces, más que duplicando el tamaño de la Patrulla Fronteriza, a tiempo que instala barreras, vías, cámaras y sensores.

Un reporte de 2017 de la Oficina de Estadísticas de Inmigración del DHS, analizando data mayoritariamente de la administración Obama, estimó que entre el 55 y el 85 porciento de los intentos de cruce ilegal de la frontera no tuvieron éxito, un incremento respecto al 35 a 70 porciento de hace una década.

“Data disponible indica que la frontera terrestre del suroeste es más difícil de cruzar hoy en día que nunca antes”, afirmaba el reporte, agregando que el número de arrestos hechos por agentes de EE.UU. había disminuido a su mínimo desde la década de 1970.

Pero esa tendencia no se mantuvo, y durante la mayor ola de migración en 2019, agentes de EE.UU. tomaron bajo custodia a más de 1 millón de migrantes, incluyendo números record de grupos familiares.

Oficiales de la frontera dijeron que el número de “escapados” se incrementó significativamente ese año pero no era tan elevado como lo es ahora.

El año pasado, la CBP produjo un video de ficción llamado “El Escapado” (“The Gotaway”), que muestra a un hombre entrando al país ilegalmente e inmediatamente asesinando a la primera persona que encuentra en suelo estadounidense. La agencia retiró el video de su canal de YouTube pero lo volvió a subir a su cuenta de Facebook semanas después.