Harris

Por Cleve R. Wootson Jr. - The Washington Post

WASHINGTON – El gobernador de Texas, Greg Abbott, republicano, envió una carta el jueves a la Casa Blanca pidiendo considerar a los carteles de droga mexicanos como organizaciones terroristas, y tomó la oportunidad de referirse de nuevo a la vice-presidenta Kamala Harris como la “zar de la frontera” del país.

Otra republicana, Nikki Haley, embajadora ante las Naciones Unidas en la era-Trump, compartió un meme que incluía a Harris con un sombrero de “Where’s Waldo”. El meme decía “¿Dónde está Kamala? En todos lados menos en la frontera”, alegando que en cambio Harris ha viajado a muchas ciudades lideradas por los demócratas.

Y, durante una conferencia de prensa sobre inmigración, republicanos de la Cámara de Representantes usaron como utilería un cartón de leche con la foto de Harris que decía, “perdida de la frontera: vice-presidenta Kamala Harris”.

“Si ella es la vice-presidenta de los Estados Unidos y el presidente la puso a cargo de esto, la vice-presidenta Harris debe ir a la frontera y ver esto por sí misma”, dijo el Rep. Steve Scalise, R-LA., quien recientemente viajó a la frontera con otros republicanos. “Porque a lo mejor así ella entonces puede alentar al presidente Biden a revertir sus políticas que han fallado”.

Mientras la vice-presidenta va hacia un nuevo rol examinando las raíces y causas de la migración proveniente de Guatemala, El Salvador y Honduras, los republicanos están apurados en conectarla con el incremento de migrantes en la frontera, perdiendo pocas oportunidades para usar las palabras “Harris” y “frontera” en la misma oración, muchas veces con “zar”.

Esta crítica colectiva del partido republicano (“Grand Old Party” – GOP, por sus siglas en inglés), es un esfuerzo por vincular a Harris con una política que ha condenado a presidentes de ambos partidos durante décadas y que amenaza con eclipsar el manejo que Biden ha tenido de otros asuntos de importancia. Y es un claro esfuerzo por lesionar a Harris, quien es ampliamente vista como aspirante presidencial y una potencial heredera de Biden, particularmente si él, de 78 años, decide no buscar la re-elección en 2024.

Pero el esfuerzo de los republicanos también evidencia la dificultad de la administración en definir para el público el nuevo rol de Harris. En un torrente de ruedas de prensa, entrevistas y declaraciones, la administración – y Harris misma – han tenido dificultad en definir claramente cuáles son los problemas que Harris está tratando de resolver y lo que está fuera de su responsabilidad.

La misión de Harris, como fue encomendada por Biden, es reunirse con los jefes de estado y otros oficiales para hacerle frente a los continuos problemas, incluyendo la pobreza y la violencia, que obligan a las personas al sur de la frontera con México a migrar hacia los Estados Unidos. Ella también está siendo informada por una variedad de expertos en cuanto a políticas que afectan el flujo de migrantes.

Pero oficiales de la administración, desde el presidente para abajo, han enfatizado que ella no es responsable de lidiar con el incremento en la llegada de migrantes a la frontera, incluyendo las cifras record de niños que han llegado sin acompañantes.

Esa distinción puede que esté perdida para los votantes, sin embargo. Y eso puedo ser lo que los republicanos están esperando.

El miércoles, después de reunirse con expertos en migración, a Harris se le preguntó si ella visitaría la frontera sur. Ella explicó en dos oportunidades que Biden le ha solicitado al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, lidiar con los asuntos de la frontera y dijo que “él ha estado trabajando muy duro en eso, y se ha evidenciado progreso gracias a su duro trabajo”.

Harris agregó que ella había hablado con los presidentes de Guatemala y México y que ella planeaba ir a Guatemala “tan pronto como sea posible”.

“Nosotros también tenemos que lidiar con las causas-raíces, de otra manera estamos en un sistema perpetuo donde sólo enfrentamos los síntomas”, dijo Harris.

Aunque Biden ha obtenido buenas calificaciones por muchas de sus políticas, los republicanos ven una debilidad en su postura sobre la inmigración. El nivel de aprobación de Biden se mantuvo en 59 porciento a lo largo de su bien-considerado manejo de la pandemia del coronavirus y los esfuerzos de vacunación. Y su administración pudo aprobar en el Congreso un paquete de ayuda por la pandemia de $1,9 trillones, poniendo $1 mil 400 en los bolsillos de muchos estadounidenses sin el apoyo de los republicanos.

Pero la administración ha tenido problemas para contener un pronunciado incremento en las cifras de migrantes que están llegando a la frontera sur del país, donde se ha visto la mayor oleada de migrantes en dos décadas. La nación está encaminada a recibir hasta 2 millones de migrantes este año, más que la población de Phoenix, la quinta ciudad más poblada de la nación. Y los críticos se han preguntado si la reputación de Biden como alguien inclinado hacia la indulgencia está motivando a más personas a correr el riesgo de venir a la frontera de EE.UU.

Desde la campaña, Biden ha prometido tener una política de inmigración que sea más humana que la de sus predecesores. Biden decretó cinco órdenes ejecutivas sobre inmigración en su primer día. La administración también empezó a permitir la entrada al país de menores sin-acompañantes, una diferencia con respecto al enfoque del ex-presidente Donald Trump.

La semana pasada, Roberta Jacobson, la máxima responsable de la Casa Blanca a cargo de lidiar con la crisis de migrantes en la frontera sur, anunció que ella dejaría su puesto a finales de abril. Su trabajo había sido coordinar los esfuerzos de la administración, y algunos se referían a ella como la “zar de la frontera”.

Biden, el 24 de marzo, nombró a Harris como la autoridad de la nación a cargo de lidiar con las causas-raíces de la migración hacia el norte. Oficiales dijeron que su principal objetivo sería desacelerar el flujo de migrantes a través del trabajo con otros países que lidien, primeramente, con las razonas por las que sus ciudadanos tienen que irse de sus hogares. A Harris se le indicó que fortaleciera las relaciones con México y los países del triángulo norte – Guatemala, Honduras y El Salvador – para contener la marea.

Los republicanos, incluyendo algunos con ambiciones presidenciales, empezaron a llamarla la “zar de la frontera” poco después, en un esfuerzo por vincularla con lo que se ha convertido en una situación política explosiva.

“Ahora que el presidente Biden la ha nombrado ‘zar de la frontera’, a cargo de la respuesta de la administración, quiero expresarle a usted la amenaza y retos causados por las políticas de ‘fronteras abiertas’ de esta administración”, escribió Abbott en la primera de varias cartas sobre inmigración. Representantes de Abbott no regresaron una llamada con la que se buscaba sus comentarios.

La migración hemisférica puede ser potenciada por una compleja conjunción de factores – falta de oportunidades económicas, violencia de pandillas, corrupción política, cambio climático e incluso la pandemia del coronavirus.

Desde el anuncio, se ha reportado que Harris se ha enfocado en el trabajo detrás-de-cámaras, leyendo sobre estos asuntos y reuniéndose con expertos. Ella ha tenido llamadas telefónicas con el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, y con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para hablar sobre migración. El miércoles, ella se reunió con un grupo de expertos externos y dijo que ella planea un viaje a México y Guatemala.

En el mismo período, ella también ha visitado Oakland, California, para apoyar el plan de infraestructura de Biden y visitó un centro de vacunación en Chicago. Asimismo, acompañó a Biden a Georgia para reunirse con líderes asiáticos-americanos e isleños del pacífico, después de los ataques a tiros en varios spa que mataron a ocho personas, incluyendo a seis mujeres de ascendencia asiática. La semana que viene, Harris visitará Greensboro, Carolina del Norte.

Los republicanos han atacado su decisión de viajar internamente sin antes haber cementado un plan para visitar áreas relacionadas con la inmigración, diciendo que esto demuestra una falta de preocupación de su parte ante esta urgencia.

En Oakland, ella fue recibida por la Rep. Barbara Lee, D-Calif., quien fue una de las primeras lideresas en apoyar la pre-candidatura presidencial de Harris en 2019. Lee dijo en una entrevista que ella veía las caracterizaciones hechas por el GOP como una manera de “sabotear” a Harris.

“Nosotras tenemos que entender que esto es parte de su libreto”, dijo Lee. “Cuando el ruido viene de los republicanos y de personas que están tratando de sabotear los esfuerzos del presidente y de la vice-presidenta, ya una sabe, una los escucha y una sigue haciendo su trabajo”.