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CONGRESO. La representante republicana de Wyoming Liz Cheney habla luego de ser expulsada de su puesto de presidenta de la conferencia republicana de la Cámara en el Capitolio de los Estados Unidos en Washington, DC/EFE

Este miércoles, la representante republicana Liz Cheney fue destituida como presidenta de la conferencia del Partido Republicano. La votación se organizó luego de varios días en que la legisladora ha manifestado su rechazo a los comentarios del expresidente Donald Trump sobre el supuesto fraude electoral.

Fuentes de The Hill que se encontraban dentro del recinto aseguraron que la elección estuvo inclinada por la mayoría de los presentes a favor de su destitución.

Tras el sufragio, que se llevó a puerta cerrada y por voto secreto, Cheney alegó ante la prensa que hará “todo lo posible para asegurar que el expresidente nunca más se acerque a la Oficina Oval”.

“Ambos no podemos aceptar la gran mentira y abrazar la Constitución. La nación necesita un Partido Republicano fuerte y un partido basado en principios fundamentales del conservadurismo”, dijo Cheney.

Durante sus declaraciones Cheney manifestó que se ha visto el peligro que Donald Trump “sigue provocando con su lenguaje, hemos visto su falta de compromiso y dedicación a la Constitución, y creo que es muy importante que nos aseguremos de que quien elija sea alguien que sea fiel a la Constitución”.

Pese a la decisión de su partido, aseguró que no se siente traicionada por sus compañeros, y señaló que lo ocurrido es “una indicación de dónde está el Partido Republicano”.

“Creo que el partido está en un lugar del que tenemos que traerlo de vuelta, y tenemos que volver a una posición en la que somos un partido que puede luchar por principios conservadores, que puede luchar por la sustancia. No podemos ser arrastrados hacia atrás por las gravísimos mentiras de un ex presidente”.

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Casa Blanca se expresa

Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, se dirigió a los medios y calificó lo ocurrido con la legisladora como una acción “perturbadora”.

“Es inquietante ver a cualquier líder, independientemente del partido, siendo atacado por simplemente decir la verdad. Como dijo el presidente la semana pasada, es difícil de entender”, dijo.

Asimismo, alegó que será el pueblo estadounidense el responsable de evaluar si “la reacción de las personas que eligieron para representarlos debería ser abrazar y elevar las conspiraciones y los ataques a nuestra democracia, o si debería estar defendiendo ideales que históricamente han sido propiedad tanto de demócratas como de republicanos que representan al país a lo largo de la historia”.

El martes la congresista dijo en un discurso que no permanecería en silencio ni ignoraría los comentarios de Trump, pues “la mentira envalentona al mentiroso”. “No me sentaré a mirar en silencio mientras otros llevan a nuestro partido por un camino que abandona el estado de derecho y se une a la cruzada del ex presidente para socavar nuestra democracia”.

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