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La Policía del Capitolio de Estados Unidos manejaba inteligencia específica de que los seguidores del expresidente Donald Trump planeaban irrumpir con armas en el Congreso al menos dos semanas antes de la toma del 6 de enero, según los nuevos hallazgos de una investigación bipartidista en el Senado.

Trascendió que hubo una serie de omisiones y malas comunicaciones que impidió que esa información llegara a los oficiales de primera línea, según describe un informe conjunto de los comités de Reglas y Administración del Senado y de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales.

El documento describe el cronograma público más detallado hasta la fecha de las fallas de comunicaciones e inteligencia, que llevaron a la Policía del Capitolio y a las agencias asociadas a prepararse para el “Stop the Steal” como si fuese una manifestación rutinaria de Trump, en lugar del asalto organizado que se planeó.

Fallas de inteligencia

Publicado este martes, el informe muestra cómo un brazo de inteligencia de la Policía del Capitolio difundió evaluaciones de seguridad que etiquetaron la amenaza de violencia de “remota” a “improbable”, incluso cuando las autoridades recopilaron evidencia que mostraba que los activistas pro-Trump tenían la intención de llevar armas a la manifestación y “asaltar el Capitolio”.

“Hubo fallas significativas, generalizadas e inaceptables en la recopilación de inteligencia... El hecho de no evaluar adecuadamente la amenaza de violencia ese día contribuyó significativamente a la violación del Capitolio”, dijo a los periodistas el senador Gary Peters (demócrata por Michigan), presidente del panel de Seguridad Nacional. “El ataque fue, francamente, planeado a plena vista”.

El informe bipartidista es el más reciente en examinar las fallas de seguridad que contribuyeron al caos, cuando el Congreso certificó los resultados del Colegio Electoral con la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020.

Las recomendaciones del informe, que exigen una mejor planificación, capacitación y recopilación de inteligencia, reflejan en gran medida las de otros investigadores que han examinado el tema; y ​​su contenido evita ofrecer alguna evaluación o conclusión sobre la responsabilidad de Trump en los disturbios.

Planificación armada

Según el informe, los oficiales de inteligencia de la Policía del Capitolio sabían desde el 21 de diciembre que los manifestantes planeaban llevar pistolas y otras armas a la manifestación del 6 de enero, y afrontar a cualquier oficial de policía que bloqueara su entrada al Capitolio.

Sabían que los posibles alborotadores estaban compartiendo mapas del campus del Capitolio en línea y discutiendo los mejores puntos de entrada del edificio, y cómo sellarlos para atrapar a los legisladores dentro. Pero esa información se compartió solo con los oficiales de comando.

Una evaluación de seguridad separada, con fecha del 23 de diciembre, no mencionó dichos hallazgos. Tampoco lo hizo un seguimiento al tema el 30 de diciembre.

Los únicos indicios sobre lo que sabía la División de Inteligencia y Coordinación Interagencial de la Policía del Capitolio aparecieron al final de un informe de 15 páginas publicado el 3 de enero, que señaló que existía “la posibilidad de que los manifestantes se inclinen a volverse violentos”, y que su desesperación “puede conducir a una situación significativamente peligrosa tanto para las fuerzas del orden como para el público en general”.

Fuente: Karoun Demirjian/The Washington Post.

Traducción libre del inglés.

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