La primera cumbre bilateral de alto nivel entre Joe Biden y Vladimir Putin transcurrió en un ambiente de cordialidad y cooperación. Foto: EFE.

Henry Foy en Moscú, Sam Jones en Ginebra, Katrina Manson en Washington

Luego de una conversación “abierta” y “franca” destinada a estabilizar las relaciones entre los dos países, Joe Biden advirtió a Vladimir Putin que habría consecuencias “devastadoras” para Rusia si el activista que lidera la oposición Alexei Navalny muere en prisión.

En su primera reunión cara a cara como líderes, los presidentes acordaron establecer un diálogo bilateral para la prevención de ataques cibernéticos, recomenzar discusiones sobre el control de armas, restaurar embajadores en sus respectivas misiones y explorar un posible intercambio de ciudadanos que están detenidos en sus respectivas prisiones, indicó Putin.

Anunciada como una reunión llena de temas complejos y quejas mutuas, Putin comentó a los periodistas después del evento de tres hora y media que “no hubo hostilidad” y que el diálogo había sido “eficiente… y constructivo”.

“Esta fue una reunión productiva”, dijo Putin.  “Fue fructífera.  Fue directa y transcurrió en un ambiente propicio… y pudimos vislumbrar confianza y esperanza”.

Putin halagó las cualidades morales de Biden y describió su enfoque como pragmático y de buen balance, pero dijo que era “difícil de saber” si eso resultaría en mejores relaciones.

Biden comunicó a la prensa que le entregó a Putin una lista compuesta de 16 sectores de “infraestructura” – incluyendo el sector energético y el sistema hidrológico - que considera “críticos y [que] deberían ser intocables” en cuanto a ataques cibernéticos.

“Le pregunté: ‘¿cómo se sentiría si un ransomware desarticulara los oleoductos que salen de sus campos petroleros’?” dijo Biden.

Pero hizo eco de las declaraciones de Putin sobre el tono de la reunión, el cual describió como “bueno, positivo…sin ninguna acción estridente”.

Añadió que le mencionó a Putin el tema de la detención de Navalny y lo que pasaría si el activista moría en prisión.  “Le dejé claro que las consecuencias serían devastadoras para Rusia si eso ocurriera”.

Navalny fue arrestado y sentenciado a prisión recientemente luego de volver a Rusia.  “Los derechos humanos siempre están sobre la mesa”, indicó Biden.

Putin había contestado preguntas sobre Navalny diciendo que éste había violado la ley rusa y sabía que sería encarcelado si volvía a Rusia, expresando la creencia de que su actividad política buscaba debilitar a Rusia.

La reunión comenzó cerca de la 1:30 hora local con un apretón de manos entre los dos líderes en la Villa La Grange, una edificación del siglo 18 a orillas del lago de Ginebra, y finalizó un poco después de las cinco de la tarde, algo más de una hora antes de lo estimado por miembros de los respectivos equipos.

La guerra cibernética había sido uno de los principales escollos antes de la cumbre, luego de varios ataques a gran escala contra agencias del gobierno de EEUU el año pasado por grupos basados en Rusia, y las correspondientes campañas de desinformación en Estados Unidos que se alega provinieron de organizaciones respaldadas por Moscú.

Biden había descrito a Putin como un “digno adversario” antes de la reunión y dijo que tenía que clarificarle al líder ruso “donde se encuentran las líneas rojas”.  Rusia estaba tratando de romper la solidaridad transatlántica y los EEUU estaban experimentando un aumento en la actividad informática maliciosa, dijo Biden.  Prometió que respondería similarmente de ser necesario.

“Creemos que el mundo cibernético es extraordinariamente importante en términos generales y para los EEUU en particular, y en cierta forma es igual para Rusia”, dijo Putin a los periodistas.

El diálogo bilateral sobre seguridad informática será el primero entre EEUU y Rusia, ya que anteriormente ha sido repudiado por Washington.

Biden y Putin también lidiaron con una larga lista de acusaciones, quejas y cargos mutuos, incluyendo la manipulación electoral rusa en las elecciones de EEUU, las sanciones de EEUU hacia Moscú, y la preocupación rusa en cuanto a la expansión militar de la OTAN en Europa oriental.

Otras dificultades en la relación incluyen la reversión de los acuerdos de control de armas y la guerra en Ucrania.

Biden viajó a la ciudad suiza luego de una semana en Europa para reuniones del G7, la UE y la OTAN.  La respuesta a las amenazas representadas por Rusia fue un tema discutido numerosas veces con líderes occidentales.  La UE expresó su preocupación en un documento de trabajo el miércoles sobre la “espiral negativa” en las relaciones entre Rusia y la UE.

El presidente de EEUU dijo que los líderes del mundo le agradecieron que agendara la cumbre, la cual algunos analistas había criticado por considerar que le otorgaba a Putin una victoria diplomática.

Biden dijo al comienzo de la reunión: “Como les dije al entrar, siempre es mejor reunirse cara-a-cara para tratar de determinar cuales son los intereses mutuos y cooperar en ellos; y donde no los tengamos, establecer” relaciones “predecibles y racionales”.  Añadió: “dos grandes potencias”.

Putin dijo que su embajador retornaría a Washington, y que el embajador estadounidense volvería a Moscú luego de las conversaciones.

Los diplomáticos respectivos dejaron sus puestos este año luego de una serie de eventos desatados cuando Biden, en una entrevista televisiva, asintió a la opinión del periodista calificando a Putin como un “asesino”.

Derechos de Autor - The Financial Times Limited 2021

© 2021 The Financial Times Ltd. Todos los derechos reservados.  Por favor no copie y pegue artículos del FT que luego sean redistribuidos por correo electrónico o publicados en la red.

Lea el artículo completo aquí.