Afganistán
EJÉRCITO. Estados Unidos se retira de Afganistán. | EFE
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Mientras las fuerzas occidentales salen de Afganistán, Irán observa con alarma. La retirada de las tropas estadounidenses está desatando un desafío adicional: qué hacer con los talibanes, otro problema de larga data para los iraníes, que recuperan rápidamente el poder y el territorio de al lado.

El gobierno afgano informó el viernes que los talibanes habían capturado un cruce fronterizo clave entre Irán y Afganistán.

Irán, gobernado por clérigos chiítas, y los talibanes, un movimiento sunita radical, están en desacuerdos fundamentales; e Irán se ha irritado durante mucho tiempo con el trato que los talibanes dan a las minorías no sunitas.

Teherán teme que tanto el gobierno de los talibanes como Afganistán regresen a la guerra civil, una perspectiva desestabilizadora que probablemente pondrá en peligro a las comunidades étnicas persas y chiítas del país; enviará más oleadas de refugiados afganos a través de la frontera, y empoderará a la militancia sunita en la región.

En busca de una ventaja, Irán ha cultivado lazos con algunas facciones talibanes y ha suavizado su tono hacia el grupo extremista, al que considera casi seguro que permanecerá en el poder.

Esa apuesta ha provocado un feroz debate en Irán, donde el represivo talibán es visto de manera desfavorable y el escepticismo sobre las intenciones de Estados Unidos es alto, incluso cuando la administración de Joe Biden avanza lentamente en las conversaciones para regresar al acuerdo nuclear de 2015, del que se retiró el entonces presidente Donald Trump.

Fuente: Miriam Berger/The Washington Post.

Traducción libre del inglés.

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