Captura MLB Network
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Es algo insólito. Jamás había ocurrido que se lanzaran 10 juegos sin hits en la más que centenaria historia de la MLB. Incluso descontando los dos que la oficina del Comisionado no considera oficialmente no-hitters, lo de 2021 es casi una locura.

En una era récord de jonrones, la era del swing angulado buscando las gradas, los pitchers han sabido aprovechar y han podido tomar revancha.

O eso, al menos, es lo que se infiere de esta histórica cosecha:

  • 9 de abril: Joe Musgrove (Padres vs Rangers).
  • 14 de abril: Carlos Rodon (Medias Blancas vs Indios).
  • 25 de abril, en 7 innings: Madison Bumgarner (Diamondbacks vs Bravos).
  • 5 de mayo: John Means (Orioles vs Marineros).
  • 7 de mayo: Wade Miley (Rojos vs Indios).
  • 18 de mayo: Spencer Turnbull (Tigres vs Marineros).
  • 19 de mayo: Corey Kluber (Yanquis vs Rangers).
  • 24 de junio: Zach Davies, Andrew Chafin, Ryan Tepera y Craig Kimbrel (Cachorros vs Dodgers, no-hitter combinado).
  • 7 de julio, en 7 innings: Collin McHugh, Josh Fleming, Diego Castillo, Matt Wisler y Pete Fairbanks (Rays vs Indios, no-hitter combinado).
  • 14 de agosto: Tyler Gilbert (Diamondbacks vs Padres).

La joya de Bumgarner y la gema combinada de los Rays no cuentan para los registros. Aunque MLB creó la regla por la que son oficiales los encuentros de solo siete innings, cuando hay una doble cartelera, ha rehusado darle el sello de no-hit no-run a aquellos duelos que no lleguen al menos al noveno pasaje.

UN POCO DE HISTORIA

Da igual si la Gran Carpa algún día revisa esos casos o el Juego Perfecto de 28 outs que lanzó el venezolano Armando Galarraga en 2010. Porque las ocho faenas que el comisionado Rob Manfred sí bendice representan en sí una nueva marca.

Se completaron siete en 1990 y de nuevo en 1991, 2012 y 2015, recuerda The Sporting News. Y el de Gilbert sirvió para quebrar esa frontera.

Hay que ir al siglo 19, a 1884, para hallar un precedente. En aquella oportunidad se lanzaron ocho. Pero no solo es una época anterior al considerado beisbol moderno, que empieza en 1900. Es que entonces las reglas eran distintas, comenzando con el número de pitcheos malos que se necesitaban para una base por bolas.

El anecdotario es fértil, debido a la abundancia de este año.

Musgrove es un nativo de San Diego, que había hecho su carrera en Pittsburgh y Houston, y que tras firmar con los Padres, logra la hazaña en el Petco Park, en su debut, delante de amigos y seres queridos.

Rodón tardó meses en recibir una propuesta atractiva para lanzar en 2021 como agente libre. Los Medias Blancas decidieron volver a contratarlo cuando el Spring Training iba a comenzar y se lució como as.

Todos los relevistas que auxiliaron a Davies para lograr la gema de los Cubs fueron cambiados a otros equipos, poco después. Chafin pasó a los Atléticos, Tepera y Kimbrel ahora son patiblancos.

Gilbert llegó al extremo del asombro. Porque a sus casi 28 años de edad, está en su primer torneo en las Grandes Ligas. De hecho, trabajó como electricista en 2020, al ser canceladas las Ligas Menores debido a la pandemia. Y en su primera apertura arriba, luego de tres relevos, logra su no-hit no-run.

"Es una locura", admitió el zurdo, citado por ESPN.com luego de su faena.

¿EL PRÓXIMO?

No hay motivos para pensar que el de Gilbert será el último no-hitter de esta justa. Porque otros pitchers siguen intentándolo con denuedo.

El venezolano Germán Márquez llegó al noveno episodio ante los Indios sin imparables ni carreras, hasta que Ka'ai Tom rompió la magia. Fue el 29 de junio.

Y otro venezolano, Harold Castro, jugó el papel contrario este domingo, al día siguiente de la gema de Gilbert, al disparar un cohete en la octava entrada que evitó un Juego Perfecto de Cleveland y Triston McKenzie ante los Tigres.

Así que todo puede suceder. Resta todavía mes y medio del calendario regular. Y aunque los bateadores siguen buscando dar jonrones con más ahínco que nunca, los monticulistas siguen coqueteando con la perfección.

O quizás sea por eso mismo, precisamente. Quizás en esa apuesta del todo o nada, cuando están en el home, los bateadores están más expuestos a darle todo a los pitchers... y quedarse ellos sin nada.

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