El primer ministro de Singapur Lee Hsien Loong y la vicepresidenta de EEUU Kamala Harris pasan revista a la guardia de honor durante una ceremonia de bienvenida en el palacio presidencial. Foto: EFE
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(c) 2021, The Washington Post - Shibani Mahtani

Sucesivas administraciones estadounidenses se han comprometido a desligarse de los conflictos en el Medio Oriente y enfocar su política exterior en la región del Indo-Pacífico, donde muchas naciones están preocupadas por la creciente influencia militar China y piden el respaldo de EEUU.

Una pregunta que enfrenta la administración Biden es qué tanto podrá cumplir con esto – y mantener la credibilidad de Estados Unidos entre sus aliados, alarmados por el colapso del gobierno respaldado por EEUU en Afganistán y con las memorias de la caótica diplomacia de la administración Trump aún frescas. La visita de la vicepresidenta Kamala Harris a Singapur y Vietnam esta semana, apenas su segundo viaje internacional, está presentándose como una prueba de la habilidad de Washington no sólo para liderar a otras naciones sino también para contrarrestar a una Pekín cada vez más agresiva.

“La actual narrativa es que Estados Unidos está de retirada, lo cual pone aún más presión sobre su viaje”, dijo Huong Le Thu, colaborador del Programa del Sudeste Asiático en el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (Southeast Asia Program, Center for Strategic and International Studies). “[EEUU] necesita una victoria”.

La visita de Harris comenzó oficialmente el hoy lunes, cuando se reunió con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong. En una reunión bilateral que duró más de una hora, ambos discutieron asuntos como una colaboración económica más estrecha, reforzar las cadenas de suministros, el lanzamiento de una nueva iniciativa climática entre Estados Unidos y Singapur, y una expansión de la cooperación en materia de ciber-seguridad.

“La razón por la que estoy aquí es porque Estados Unidos es un líder global, y nosotros nos tomamos ese rol con seriedad”, dijo Harris en una conferencia de prensa conjunta con Lee. Las iniciativas, añadió Harris, “hablan bastante, creo yo, sobre la integridad de las relaciones de Estados Unidos alrededor del mundo”.

Se espera que el martes Harris pronuncie un discurso sobre las políticas de Washington para el Indo-Pacífico. Un oficial de alto rango de la administración, quien habló con los reporteros antes de las reuniones de Harris el lunes, dijo que el Sudeste Asiático “era importante antes de los acontecimientos recientes en Afganistán, es importante ahora, y seguirá siendo importante, así como lo es toda la región del Indo-Pacífico”.

“Estamos buscando la profundización de estas alianzas en pro de intereses económicos y de seguridad, y en pro de los intereses globales en materia de salud, y mucho más”, dijo el oficial.

Singapur fue uno de los países que envió personal a Afganistán desde 2007 como parte de la Fuerza Internacional de Asistencia de Seguridad (International Security Assistance Force), retirando estas fuerzas en 2013. Vietnam, la segunda escala del viaje de Harris, obviamente hace eco a la desordenada retirada de EEUU en Afganistán, aunque este país se ha tornado más cercano a Estados Unidos debido a las preocupaciones comunes por las acciones de China en el Mar del Sur de China. (Vietnam peleó una guerra contra China en 1979 y tiene disputas limítrofes marítimas con Pekín).

Los medios de comunicación estatal de China, que se han burlado de Estados Unidos a raíz de los caóticos eventos en Afganistán, señalaron que la visita de Harris llega en un momento de “vergüenza”.

“La apresurada retirada estadounidense de Afganistán ha desencadenado cambios en la situación del país. Esto está creando una crisis de confianza entre los aliados y socios de EEUU”, escribió, para el Global Times, Zhang Tengjun, investigador asociado en el Instituto Chino para Estudios Internacionales (China Institute of International Studies).

Ambos países en el itinerario de Harris están buscando compromisos firmes y tangibles con la vicepresidenta, dicen los analistas, particularmente mayores compromisos económicos y, en el caso de Vietnam, más fuertes lazos en materia de defensa.

Harris tiene programado visitar la Base Naval Changi y abordar el USS Tulsa, un barco de batalla costera, donde hablará con los soldados estadounidenses a bordo.

Singapur le permite a Estados Unidos tener acceso a sus instalaciones militares, y es un bastión de la presencia naval estadounidense en la región. Ésta, sin embargo, no es una base permanente, siendo Singapur cuidadosa en cómo trata sus relaciones tanto con Estados Unidos como con China.

Algunas de las alianzas anunciadas el lunes en Singapur no tienen una fecha específica de inicio, o fueron memoranda de entendimiento no vinculantes. Chong Ja Ian, licenciado en ciencias políticas de la Universidad Nacional de Singapur, quien estudia la competencia entre EEUU y China en la región, dijo que los acontecimientos eran “incrementales”.

Compromisos para trabajar en conjunto en cuanto al cambio climático y a las cadenas de suministros “suenan bien, pero es la sustancia en vez de las calcomanías o el empaque lo que importa, especialmente en este momento”, dijo él. “Recuerden las promesas que se le hicieron a Afganistán el año pasado”.

Ambos líderes también hablaron de Myanmar, donde más de 1.000 personas han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad desde que los militares tomaron el poder luego del golpe de estado del 1 de febrero. En la conferencia de prensa, Harris dijo que Estados Unidos quería ver la restitución de la democracia en Myanmar.

Ni Harris ni Lee dieron detalles o explicaciones específicas sobre cómo sus países iban a lidiar con la situación en Myanmar, la cual se ha deteriorado hasta convertirse en una de las mayores crisis humanitarias con posibilidades de desestabilizar toda la región, que ya de por sí ha sido fuertemente azotada por la pandemia.

Lee, en respuesta a las preguntas de los reporteros, refutó la idea de que Estados Unidos se haya convertido en un aliado poco confiable. Él dijo que su país, como aliado, estaría enviando un avión carguero de usos múltiples para ayudar en la misión de evacuación de ciudadanos afganos.

Los países “deben ajustar sus posturas cada cierto tiempo”, dijo Lee. “A veces puede hacerse de manera fluida, a veces hay dificultades, a veces las cosas se ponen feas y toma tiempo volverlas a acomodar”.

Aun así, añadió, “Singapur tiene la esperanza y trabaja sobre la base de que EEUU seguirá... su alianza con la región por muchos años más”.

Los analistas, sin embargo, señalan que la administración Biden ha insistido en repetidas ocasiones que sus prioridades son domésticas, lo cual también ha influenciado sus acciones en Afganistán. El éxito del viaje, dijo Chong, dependerá de la habilidad de Harris para probar que Washington tiene la “voluntad política y los recursos” para respaldar sus declaraciones y anuncios.

“Los aliados regionales, socios, e incluso los rivales deben estar convencidos de que Estados Unidos es capaz de dedicar tiempo, energía, recursos y atención a Asia, incluso mientras trata de poner su propia casa en orden”, dijo él.

Información de la Autora:

Shibani Mahtani es la jefa de la oficina del Washington Post para el Sudeste Asiático, cubriendo países como Filipinas, Myanmar, Tailandia e Indonesia. Ella se unió a la oficina de asuntos internacionales del Post en 2018, después de 7 años como corresponsal para el Wall Street Journal en el Sudeste Asiático y luego en Chicago, donde cubrió la región del Medio Oeste (Midwest) de EEUU.

Lea el artículo original aquí.

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