Pasado, presente y futuro. En el béisbol de las Grandes Ligas, el talento latino se asegura seguir mandando. La disciplina que por muchos años ha visto crecer a los hispanos con éxito ahora pone en ellos todas sus esperanzas para seguir dándole brillo al espectáculo.

Y no es para menos. Mientras una generación de futuros miembros del Salón de la Fama transitan por el camino que cada vez más lo acerca a la puerta de salida, el relevo se gana con esfuerzo los aplausos de propios y extraños.

Una despedida por todo lo alto

En la recta final de una brillante carrera se asoman jugadores que pasarán a la historia y que alimentarán el debate sobre los mejores en su posición.

Uno de ellos es Yadier Molina. El catcher puertorriqueño de los Cardenales de San Luis suma 18 años en Grandes Ligas, todos con el uniforme de los Cardenales de San Luis. Además de su fidelidad por la franquicia que le brindó la oportunidad de desarrollar sus aptitudes y permitirle debutar en el Big Show, el boricua podría declararse agente libre en 2022; sin embargo, puede que opte por el retiro antes de defender otros colores.

A pesar de que el béisbol, como todo deporte, es un negocio en el que millones de dólares circulan a diario, Molina podría unirse a un selecto grupo de peloteros que llegó y se fue con una misma camiseta, una con la que acumula dos anillos de campeón de la Serie Mundial y nueve Guantes de Oro.

Solo con esta última estadística se determina la grandeza del puertorriqueño, una pieza que, pase lo que pase en el futuro, será parte del Salón de la Fama de los alados y muy probablemente de Cooperstown.

Otro es Albert Pujols. El dominicano lleva en su espalda el peso de transitar por su vigésima primera zafra en la gran carpa. Esta, a diferencia de su pasantía tanto con San Luis como con el uniforme de los Angelinos de Los Ángeles, la desarrolla con la indumentaria de otro cuadro de la ciudad: los Dodgers.

Cuando en Anaheim se habló de su tiempo de juego y que cada día vería menos acción, el nativo de Santo Domingo dejó clara su postura, la cual no era otra que disputar la mayor cantidad de encuentros posibles. A pesar de sus 41 años de edad, Pujols sigue teniendo la ambición de aquel muchacho que debutó en el año 2001 en las Grandes Ligas.

El hambre de éxito le ha permitido mantenerse al más alto nivel y los Dodgers no desaprovecharon esa oportunidad.

Tres veces ganador del premio al Jugador Más Valioso, autor de más de 600 jonrones y 3 mil hits, el dominicano no tiene nada que demostrarle a nadie; todo lo contrario, lo que ha logrado lo ha hecho de la manera más sólida posible para disipar cuantas dudas se atravesaran en el camino.

Al igual que Molina, el próximo año podría entrar en la agencia libre y optar por una nueva aventura o dar punto final a un brillante periplo.

El tercero en el grupo es Miguel Cabrera. El venezolano de los Tigres de Detroit aclaró hace unas semanas que al expirar su contrato con los bengalíes en el año 2023 se habría completado su viaje por la MLB.

Este año, Cabrera soltó su jonrón número 500 de por vida en la instancia y agrandó una leyenda que ahora apunta a los 3 mil incogibles. Salvo una racha improbable, el de Maracay llegará a la ansiada cifra en el próximo almanaque.

Con tiempo compartido entre la primera almohadilla y las labores como bateador designado, Cabrera acumula juegos y turnos importantes para alguien que seguramente se retirará por con un promedio mayor a los .300 puntos. Con la Triple Corona, un anillo de Serie Mundial y dos premios al Jugador Más Valioso, la pregunta no es si podrá entrar a Cooperstown sino cuándo.

En el papel, no haría discusión y sería un hombre a celebrar en su primer año de elección.

FUTURO. Ronald Acuña se prepara para volver de una lesión que lo alejó esta temporada/@ronaldacunaj24

La revolución de los Jr.

En la acera de enfrente están preparados los hombres que tomarán el testigo. El punto en común de tres de los que conforman el cuarteto de latinos jóvenes y exitosos tiene que ver con que llevan en su espalda junto al apellido paterno el Jr. como referencia de que, al igual que su ascendencia, comparten nombre.

En dos de estos casos, sus progenitores son viejos conocidos en las mayores.

En la Liga Americana se asoma Vladimir Guerrero Jr. Su padre, figura de los Expos de Montreal y Angelinos de Los Ángeles, espera algún día ver la placa de su hijo en Cooperstown junto a la suya. Y de momento, no hay indicios de que el sueño se quede en el camino.

Apenas en su tercera campaña completa en las mayores, el de los Azulejos de Toronto quiere meterse en el selecto grupo de peloteros que este año ha dado al menos 40 cuadrangulares y que lo pondrá en la carrera por el premio al Más Valioso del Joven Circuito. En esa lucha contará con algunos votos junto al venezolano Salvador Pérez, de los Reales de Kansas City; no obstante, ninguno debería superar al japonés Shohei Ohtani, de los Angelinos, un fenómeno que esta campaña se separó del resto de los mortales con increíbles actuaciones desde la lomita y el cajón de bateo.

En la Nacional, Ronald Acuña Jr es de esas piezas explosivas que se supera a diario y cuya competencia es él mismo. El venezolano de los Bravos de Atlanta está fuera de acción por una lesión y volverá en 2022; sin embargo, eso no desanima a un muchacho que tiene podría alcanzar sin contratiempos los 40 cuadrangulares y las 40 bases robadas en una misma zafra.

Acuña Jr. es pura pasión y eso es todo un espectáculo en Atlanta, donde esperan atarlo durante muchos años más.

Después dice presente Fernando Tatis Jr., de los Padres de San Diego, uno de los elementos más completos de todo el sistema de Grandes Ligas y uno de los guantes más espectaculares del campocorto de toda su generación.

Con el poder suficiente para sumar decenas de tetrabatazos y la velocidad para sumar extrabases por doquier, el dominicano no sabe hacer otra cosa sino triunfar. Pretendido por muchos, el infielder se quedó en la organización que apostó por él luego de que en San Diego tocaran la puerta para hacerse con sus servicios.

En lugar de aceptar ofertas jugosas, los californianos decidieron armar una plantilla competitiva a su alrededor para asegurarle lo mejor a corto y mediano plazo.

El grupo cierra con Juan Soto, jardinero de los Nacionales de Washington y quien ya presume de un título de Serie Mundial. El patrullero es un joven que parece tener madera para responder en momentos importantes tal y como lo hizo en la postemporada de 2019.

Comparado con Pujols, especialistas lo ponen en el tope del cuarteto de latinos que prometen dar de qué hablar, así como lo hacen ahora, pero con la experiencia de quienes allanaron el camino para verlos crecer.

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