Albert Pujols no se retira. O al menos, no todavía. Su paso por República Dominicana, este debut en LIDOM, no será su tour de despedida. O al menos es lo que asegura hoy. El más grande bateador latinoamericano de todos los tiempos seguirá jugando "día a día", como dicen los trainers. Y después verá.

Pujols estrenó la camiseta de los Leones del Escogido este viernes, en Santo Domingo. Luego de tres días de celebración por parte de la fanaticada y la prensa local, fue presentado por su equipo en el estadio Quisqueya y practicó por primera vez.

Nunca, en 20 años de carrera profesional, había sido parte del circuito de su país. Nunca jugó beisbol invernal. Pero aunque esto parezca el último paso previo al adiós, él solo habla de jugar.

Son ocho meses de especulaciones desde que su esposa Deidre publicó en Instagram que 2021 sería la última temporada de su marido en la MLB. Ocho meses desde que Deidre se corrigió, ocho meses en los que Pujols ha tenido que reiterar una y otra vez que no, que aún no se va.

"Lo prometí: antes de que me retirara iba a jugar aquí", declaró a decenas de reporteros en el principal parque de su ciudad natal. "Pero eso no quiere decir que me vaya a retirar todavía".

El fin está cerca, claro. Porque la carrera de un pelotero nacido hace 41 años siempre está mucho más cerca del final que de sus más grandes momentos en el terreno. Pero no, no es el final todavía.

“Jugar en la República Do­minicana no va a definir mi futuro", subrayó. "Cuando llegue la hora, no voy a pasar vergüenza. (Porque) a veces la mente está al ciento por ciento y el cuerpo dice otra cosa”.

Pujols fue el primer pelotero tomado en el draft de 2002 en LIDOM. Los Gigantes del Cibao aprovecharon esa ganga apenas entró a la lista. Acababa de saltar de Clase A a las Grandes Ligas. Cuando por fin era elegible para jugar en su tierra, también se hizo super estrella.

Porque no solo dió un salto enorme para llegar al Big Show en 2001. También dio una campanada tan sonora como pocos la han dado en la historia.

Fue Novato del Año y Bate de Plata en aquella primera campaña arriba. Le llevaron al Juego de Estrellas y terminó cuarto en la votación al Jugador Más Valioso. Sacudió 37 jonrones. Dejó 1.013 de OPS.

Nunca jugó con los Gigantes, porque nunca perdió su estatus en la Gran Carpa. Los candidatos al Más Valioso no suelen jugar beisbol invernal, y él recibió votos para el MVP en 13 de sus primeras 14 campañas con los Cardenales de San Luis y los Ángeles de Los Ángeles.

Ya con 3.301 hits en su cuenta, con casi 700 jonrones y una placa segura en el Salón de la Fama, le llega el momento de saldar una de sus últimas deudas personales.

“Nunca es tarde”, soltó el la rueda de prensa que organizó el Escogido para él.

Su nuevo equipo llegó esta semana a un acuerdo con los Gigantes, para conseguir el derecho de tenerle en el roster. A cambio de dos peloteros, Pujols pasó a formar parte de la escuadra que admiró en su niñez.

De chico vendía emparedados en el estadio Quisqueya junto a sus padres, mientras les decía que algún día jugaría en ese diamante. En enero o febrero, confesó, comenzó a sopesar a idea de concretar aquel sueño infantil.

“Es una promesa que estamos cumpliendo a la fanaticada", dijo. "Pero esto no quiere decir que me estoy retirando. Estoy muy contento por la oportunidad. Y agradezco al gerente general y a toda la directiva de los Leones del Escogido”.

“Ojalá pueda servir de motivación para que otros dominicanos de Grandes Ligas puedan jugar en la li­ga invernal", añadió. "Quizá si lo hu­biera hecho hace 20 años no lo hubiese apre­ciado tanto como ahora. Este año es el perfecto para yo jugar, y de verdad que lo tenía en mi corazón”.

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¿Cuántos encuentros disputará? Solo él y la directiva escogidista lo saben. No quiere revelar su itinerario ni la fecha en que parará para descansar.

Tampoco quiere que vean su iniciativa como el tour de despedida que parece.

“Yo me retiro cuando yo sienta que ya es tiempo”, subrayó. “Yo siento que mi tiempo todavía no ha llegado. No quiero sentarme en mi casa el año que viene y saber que todavía puedo seguir jugando”.

En 2021 bateó para .294/.336/.603 contra los pitchers zurdos. Y quizás en 2022 haya bateador designado universal. Puede que sea de interés para alguna novena en la MLB dispuesta a formar un platoon en ese rol o en la inicial.

Así que el más grande bateador latinoamericano de todos los tiempos seguirá jugando "día a día". Le toda ahora hacerlo en su República Dominicana. Y ya después se verá.

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