Manifestante con gorra antivacunas
Los pagos en efectivo, las loterías de millones de dólares y los artículos gratuitos ya no funcionan tan bien para animar a la gente a vacunarse. Foto: EFE

El 34% de los estadounidenses que no se han vacunado contra el COVID-19 probablemente lo harían si se lo ofrecieran durante una cita médica de rutina, revela una encuesta realizada por el Deloitte Center of Health Solutions.

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El sondeo, realizado entre el 13 y el 27 de agosto, estudió a una muestra representativa de tres mil adultos estadounidenses, de los cuales 1.200 no estaban vacunados completamente. Los resultados fueron curiosos:

  • Los pagos en efectivo, las loterías de millones de dólares y los artículos gratuitos ya no funcionan tan bien para animar a la gente a vacunarse, solo el 5% de los encuestados vacunados dijeron que era un incentivo que los motivaba para recibir la vacuna.

  • Sin incentivos, no hay vacunas. El 18% de los que solo habían recibido una dosis de una vacuna de dos inyecciones dijeron que se saltaron la segunda porque no se les ofreció un incentivo para esa vacuna como con la primera dosis.

  • El “boca a boca” le gana a la información en medios. De los encuestados no vacunados que dijeron que planean recibir la vacuna, el 34% dijo que ahora la quiere porque se enteró de que alguien en quien confía la recibió, y el 28% se sintió motivado por una conversación con una persona de confianza. Los encuestados no vacunados clasificaron en gran medida a sus seres queridos como su principal fuente de información sobre el COVID-19, incluso por encima de su médico.

¿Cómo convencer a alguien que no se quiere vacunar? La respuesta parece ser que no hay que “forzar” la situación. Los encuestados dijeron que sería más probable que se vacunaran en una clínica móvil que pasara por su vecindario, en casa con un proveedor de atención médica, en una tienda en la que ya estuviesen comprando, o si "pasaron por un sitio de vacunación que tenía citas disponibles".

Contexto. Hasta el martes 9 de noviembre, el 70,2% de los adultos en EE UU ya estaban completamente vacunados contra el COVID-19, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Aunque el 80,8% ha recibido al menos una primera dosis.

¿Qué pasa con los niños? Además de los adultos que fueron el foco de la encuesta de Deloitte, la indecisión en torno a la vacuna ahora afecta también a los niños de cinco a 11 años —o más bien a sus padres—, que ahora son elegibles para la vacuna Pfizer.

Las encuestas han demostrado que muchos padres aún no están seguros o se oponen a vacunar a sus hijos, aunque una encuesta de Ipsos de octubre encontró que algunos padres podrían ceder a la vacunación si el proveedor de atención médica de su hijo lo recomendara, si los mandatos de vacunas en las escuelas fueran obligatorios, o si la FDA diera una aprobación total para la vacuna en los niños (cosa que ya es un hecho).

Fuente principal de la noticia: Forbes

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