El principal negociador iraní en materia nuclear, Ali Bagheri Kani, a su llegada a Viena para las conversaciones de la comisión conjunta para Irán. FOTO: EFE/EPA/CHRISTIAN BRUNA.

Najmeh Bozorgmehr en Teherán y Andrew England en Londres

El diplomático iraní de línea dura que viajó a Viena esta semana para conversaciones que intentan retomar el acuerdo nuclear con los poderes mundiales describió una vez el trato inicial como una “derrota total” y criticó a los negociadores de su país por su “debilidad”.

Alí Bagheri Kani se estrenó hoy como líder de la delegación iraní en tratativas indirectas con EEUU que buscan relanzar el moribundo acuerdo.  Dada la línea dura de la nueva administración de Irán, las contrapartes occidentales de Bagheri buscarán evaluar si el principal negociador iraní y sus jefes políticos en Teherán realmente quieren lograr un acuerdo.

El diálogo se retoma luego de un receso de cinco meses posteriores a la elección del férreo presidente Ebrahim Raisi, con preocupación occidental sobre el crecimiento del programa nuclear de Irán y su actitud mucho más fuerte hacia los negociadores.

Irán ha sido firme al indicar que el éxito del diálogo depende de que EEUU retire todas las sanciones al país y garantice que ningún presidente estadounidense podrá retirarse del acuerdo en el futuro, de la manera en la cual lo hizo Donald Trump en 2018.  Bagherí estará acompañado por un equipo económico, algo poco común, incluyendo funcionarios del banco central y otras entidades, para enfatizar la importancia de acabar con las sanciones.

Bagheri se ha reunido en las últimas semanas con funcionarios de los países europeos que son parte del acuerdo, algo que se considera positivo; pero los funcionarios occidentales están preocupados de que Teherán intente revertir algunos de los logros de reuniones anteriores.

“Existe una ansiedad profunda y legítima de que los iraníes simplemente están pretendiendo continuar el diálogo pero en realidad quieren comenzar de cero o retomar sus sermones, y los estadounidenses y europeos no quieren eso”, dijo Sanam Vakil, un experto sobre Irán en Chatham House.

“Consideran todo eso como una estrategia de retraso bajo la cual Irán continuaría acelerando su programa en paralelo a la farsa de negociaciones que en realidad no lograrán nada”.

Irán y los otros firmantes – el Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China – mantuvieron su compromiso con el acuerdo luego de que EEUU se retiró y reimpuso sanciones.  Pero en los últimos dos años, Teherán ha expandido significativamente su desarrollo nuclear y ha sido acusada cada vez más de interferir con el trabajo de la Agencia Internacional de Energía, la entidad de la ONU encargada de supervisar la implementación del acuerdo.

En la primera mitad de este año hubo seis sesiones de conversaciones gestionadas por la UE, en la cuales la administración Biden habló indirectamente con el gobierno del Hassan Rouhani, predecesor de Raisi.  Pero esos diálogos fueron con funcionarios iraníes que apoyaban el acuerdo y estaban desesperados por prevenir su colapso.

El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, tiene la última palabra sobre cualquier decisión de política exterior.  La elección de Raisi, un clérigo conservador, giró la dinámica política dentro de la República, ya que entregó el control del armamento del estado, por primera vez en casi una década, a personas de línea dura que en muchos casos habían criticado el acuerdo inicial y no tenían interés en dialogar con occidente.

Bagheri dio a conocer algunas de sus ideas sobre el tema en una introducción de treinta páginas que escribió para la traducción persa del libro Not for the Faint of Heart, escrito hace tres años por la diplomática de EEUU Wendy Sherman, quien fue parte del equipo que negoció el acuerdo inicial con Irán.

El funcionario iraní, quien fungió como negociador adjunto en temas nucleares entre 2008 y 2013, describió el acuerdo del 2015 como una “derrota total” a través del cual las líneas rojas de Irán “habían sido pisoteadas”.

Culpó a los anteriores negociadores de Irán, del gobierno de Rouhani, por su “debilidad” y por caer en la trampa de los diplomáticos de EEUU de establecer relaciones personales con sus contrapartes iraníes.

Esto, escribió, sentó las bases para que EEUU influyera sobre diplomáticos iraníes, dando lugar a situaciones como la vez que uno de los principales negociadores iraníes le envió saludos navideños a un “diplomático judío del enemigo”.

Bagheri también piensa que “la meta de EEUU en política externa de derrocar a la república islámica nunca ha cambiado”.

Los funcionarios de Estados Unidos no han escondido su frustración ante las posturas del gobierno de Raisi sobre el diálogo.

Pero Brett McGurk, coordinador para África del Norte y el Medio Oriente en el consejo nacional de seguridad de EEUU, indicó este mes que la administración esperaba que se pudiera lograr una solución diplomática.  “Sin embargo, si no podemos encontrar una vía, estamos preparados para otras opciones… no vamos a permitir que Irán obtenga un arma nuclear, punto”, les comunicó a delegados de una conferencia sobre el Medio Oriente.

Los políticos iraníes de línea dura han ignorado lo que perciben como presiones y amenazas estadounidenses.

El general de brigada Yadollah Javani, segundo en el comando de la Guardia Revolucionaria – el cuerpo de élite de Irán – indicó el martes que Washington sabe que “una confrontación [militar] con Irán sería infructuosa” y que había elegido en vez una “guerra suave” – las negociaciones.  “Nuestros enemigos se han dado cuenta de que no nos pueden acortar las riendas para el 2025 [momento en el cual finalizan partes del acuerdo nuclear], nunca podrían lograrlo”, dijo.

A pesar de la retórica, políticos reformistas de Irán mantienen la esperanza de que Teherán logre un acuerdo para asegurar el fin de las sanciones de manera que se pueda recuperar una economía muy golpeada.

Esta esperanza, sin embargo, es frágil.  Hossein Mrashi, político reformista, dijo que “desarrollar tecnología nuclear parece ser más importante que la economía para el sistema político.  El equipo negociador de Irán seguramente siga políticas dictadas, lo cual significa que no podemos ser optimistas sobre los resultados del diálogo”, declaró.

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