Former president Donald Trump speaks during a rally at the Iowa State Fairgrounds, in Des Moines, on Oct. 9, 2021. MUST CREDIT: Washington Post photo by Jabin Botsford.

The Washington PostAmber Phillips

Los esfuerzos del expresidente Donald Trump para revertir las elecciones de 2020 están evolucionando hacia un movimiento que pudiera ser una amenaza aún más potente para la democracia: un movimiento que coloca a sus partidarios en cargos de elección popular con el poder de supervisar las elecciones a nivel local y estadal. Eso le daría a él y a sus aliados más poder de decisión sobre quién gana las elecciones.

La victoria final para ellos sería poner secretarios de estado leales a sus propósitos partidistas, que supervisen cómo se llevan a cabo las elecciones en la mayoría de los estados y aprueben los resultados. Más que cualquier otra categoría de funcionarios de elección popular, los secretarios de estado podrían ser fundamentales para anular el voto popular en su estado, un hecho sin precedentes en la historia de Estados Unidos, o tomar otras acciones que cuestionen los resultados.

Antes de las elecciones de 2022, hay una serie de candidatos Republicanos, con posibilidades de ganar en los estados que podrían decidir las próximas elecciones presidenciales, que aún cuestionan si Trump realmente perdió en 2020. Y están proponiendo grandes cambios en la forma en la cual se llevan a cabo las elecciones.

The Fix habló con algunos de estos candidatos o sus campañas, en Arizona, Wisconsin, Georgia y Nevada, sobre qué harían para cambiar las elecciones en los Estados Unidos si estuvieran a cargo. Las prioridades de su lista son:

– Permitir auditorías casi infinitas de los resultados electorales.

Ni un solo candidato con el cual hablamos estaba dispuesto a decir que Biden ganó las elecciones de 2020, y nadie aceptó los resultados de una auditoría reciente respaldada por los Republicanos en Arizona que, a pesar de contener errores por falta de experticia y una serie de falsedades, terminó aumentando el número de votos para Biden. En cambio, muchos dijeron que cualquier candidato debería poder solicitar revisiones electorales tantas veces como quisiera. En otras palabras, los resultados de las elecciones podrían cuestionarse continuamente sin un final a la vista.

«Necesitamos una auditoría real», dijo la representante Jody Hice, Republicana por Georgia, en un comunicado. Con la bendición de Trump, desafía al secretario de estado de Georgia, Brad Raffensperger, después de que Raffensperger rechazara las solicitudes de Trump para que lo declarara ganador de las elecciones en Georgia. Georgia se sometió a tres auditorías separadas, y todas confirmaron que Biden ganó el estado sin ninguna evidencia de fraude generalizado. Hice dijo que iría aún más lejos y nombraría un fiscal especial para investigar las elecciones de 2020, haciéndose eco de algo que Trump pretendía hacer a nivel federal.

Biden también ganó Wisconsin, pero Jay Schroeder, un candidato Republicano a secretario de estado allí, no lo cree.

«Necesitamos investigar para ver si ganó», dijo en una entrevista. «Esto es lo que no puedo entender: si alguien quiere tener una auditoría y usted cree que no hay nada de malo allí, ¿por qué no dejar que lo haga?»

Cuando se le presionó repetidamente, Schroeder finalmente dijo que la capacidad de un candidato para auditar su derrota debería terminar 22 meses después de las elecciones, que es lo estipulado en la actual ley de Wisconsin.

Estas presiones para llevar a cabo las auditorías se producen cuando los expertos electorales bipartidistas advierten que las revisiones continuas de los resultados electorales no fortalecen la confianza de los votantes; la erosionan. No hay nada de malo en revisar una elección para encontrar formas de hacerla más fluida, dijo Trey Grayson, exsecretario de estado Republicano en Kentucky. Pero es importante descubrir cualquier error antes de que se certifiquen los resultados. «Una de las peores cosas que se puede hacer es certificar al ganador y luego descubrir un error cuando ya es demasiado tarde para remediarlo», aseveró.

«No hay nada que se compare con la incertidumbre de una elección», dijo Wendy Weiser, quien dirige el Programa de Democracia en el Centro Brennan, en una entrevista el año pasado sobre este tema.

– Dar a las legislaturas estadales partidistas más poder sobre las elecciones.

Los intentos de Trump de revertir su derrota electoral se centraron en presionar a los legisladores estadales para que lo ayudaran. Se quedó corto en parte porque las legislaturas estadales establecen políticas sobre cómo se llevan a cabo las elecciones, pero no depende de ellos contar los votos y certificarlos. Varios candidatos a secretarios de estado quieren cambiar eso.

En Arizona, la candidata Shawnna Bolick, actual legisladora estadal Republicana, presentó un proyecto de ley que crearía un comité de «supervisión electoral» en la legislatura estadal liderada por los Republicanos con el poder de rechazar a quién certifica el secretario de estado.

El principal rival de Bolick, Mark Finchem, es uno de los principales promotores de la teoría de conspiración que asegura que la anterior elección fue robada en el segundo condado más grande de Arizona, el condado de Pima. Es un legislador de la Cámara de Representantes del estado y presentó un proyecto de ley para permitir que los legisladores Republicanos tengan acceso a los datos de los votantes allí. «Espero ver un enjuiciamiento criminal [al respecto]», dijo, sin citar ninguna evidencia.

En Nevada, el candidato Jim Marchant dijo que apoyaría cambios para permitir que las legislaturas estadales anulen la certificación del secretario de estado sobre quién ganó una elección. «Debería haber supervisión», dijo. En 2020, Marchant demandó, sin éxito, para revertir su propia derrota en una carrera para el Congreso.

Hice indicó en su declaración que apoya algo similar en Georgia.

En Wisconsin, una comisión electoral bipartidista supervisa los resultados, pero Schroeder está haciendo campaña para devolver ese poder a las manos del secretario de estado partidista, pidiendo a la legislatura que apruebe esas nuevas competencias para el cargo.

Dar a las legislaturas estadales más poder para certificar los resultados de las elecciones sería una forma drásticamente diferente de ejecutarlas: «una nueva era en la administración de elecciones», dijo Wendy Underhill, experta en elecciones de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estadales, entidad no partidista.

Las legislaturas estadales albergan a algunos de los políticos partidistas más radicales de Estados Unidos. Mientras que un secretario de estado hace campaña para llevar a cabo elecciones para votantes de todas las tendencias, los legisladores estadales no tienen esas expectativas.

«Es una excelente manera de socavar la confianza en las elecciones», dijo Grayson, exsecretario de estado en Kentucky.

«Hay todo tipo de razones por las cuales se hace necesario controlar a las legislaturas estadales. Su poder, sin control, puede volverse extremo», dijo Weiser, del Brennan Center.

Esto está sucediendo mientras Trump está trabajando para llenar las legislaturas estadales con políticos que le sean leales antes de su posible intento presidencial en 2024.

En Wisconsin, un legislador estadal acaba de presentar una resolución para anular la derrota de Trump allí, y Trump instó a otros Republicanos a firmarla. «Sólo un senador estadal necesita copatrocinar la resolución para que sea sometida a votación en cada Cámara», dijo Trump en un comunicado. «¿Qué patriota estadounidense del Senado estadal dará un paso al frente?» También respalda a candidatos para la legislatura del estado de Michigan que han cuestionado su derrota electoral.

– Negarse a permitir cambios en la votación.

Las falsas afirmaciones de fraude electoral hechas por Trump se basaron en citar los cambios en la forma como la gente votó en 2020. Debido a la pandemia, la votación por correo se generalizó, al igual que la ampliación de la votación anticipada y de los buzones para depositar boletas en la vía. Trump y sus aliados utilizaron la incertidumbre que implica un nuevo método de votación para cuestionar los resultados.

Varios candidatos Republicanos a secretarios de estado dijeron que restringirían la votación por correo y se negarían a permitir cambios en la votación en caso de que otra variante del coronavirus o un desastre natural o cualquier otra circunstancia imprevista dificulte que las personas vayan a las urnas electorales como lo hacen normalmente.

En Arizona, Bolick, a través de su portavoz, dijo que se aseguraría de «que las reglas no se cambien en el último minuto [y creen situaciones] que puedan estar en conflicto con la ley estadal».

Pero Grayson, quien logró que se aprobara una legislación en Kentucky que le permitía posponer una elección en caso de un ataque terrorista, dijo que esa flexibilidad es clave. «Cuando suceden cosas… tienes que ser capaz de reaccionar. Eso no es partidista», dijo. «Eso es simplemente un buen gobierno».

– Responder a la llamada de un presidente sobre los resultados de las elecciones.

Los que alguna vez fueron trabajos aburridos, los funcionarios electorales se vieron sometidos a una enorme presión en 2020. Trump llamó a Raffensperger en Georgia y lo instó a «encontrar» suficientes votos para declararlo ganador. Raffensperger se negó y fue amenazado directamente por Trump, para luego recibir amenazas de muerte de los partidarios de Trump también.

Les preguntamos a estos candidatos cómo manejarían una situación en la cual el presidente de los Estados Unidos les pida que anulen los resultados que acababan de certificar. Varios indicaron que estarían abiertos a escuchar al presidente.

«Haría todo lo que esté en mi poder para asegurar que ambas partes se sientan confiadas sobre los resultados de las elecciones», dijo Hice en un comunicado.

Otros insistieron en que no habría tal presión. Bolick, a través de su portavoz, dijo que no cree que Trump haya intentado anular la elección. «Hubo una transferencia pacífica del poder», insistió.

Marchant, en Nevada, insistió en que se resistiría a la presión, a pesar de que personas cercanas a Trump lo instaron a postularse y están apoyando su campaña. «Haré mi trabajo. Voy a hacer mi trabajo como secretario de estado para asegurarme de que tengamos elecciones 100 porciento justas y transparentes, sin importar lo que diga el presidente», aseguró.

Grayson dijo que si bien los funcionarios electorales reciben llamadas de las campañas todo el tiempo, estos funcionarios deben ser realistas sobre la influencia que tendría un presidente sobre ellos. «Cuando el presidente de los Estados Unidos te llama a tu propia oficina y te pide que hagas algo, eres un ser humano», dijo. «No es una situación fácil.»

Información de la Autora:

Amber Phillips explica y analiza la política. Es la autora del boletín informativo del “5-Minute Fix”, un rápido análisis de las noticias políticas más importantes del día.

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