Elizabeth Holmes se convirtió en multimillonaria a los 31 años de edad.
  • Redacción
  • BBC News Mundo

Culpable de fraude electrónico y conspiración para defraudar.

Es el veredicto contra Elizabeth Holmes, la mujer que hace unos años llegó a ser considerada «la nueva Steve Jobs» por su éxito con Theranos, una empresa tecnológica de salud que en poco tiempo logró millonarias ganancias.

Este lunes, un jurado federal formado por ocho hombres y cuatro mujeres declaró a Holmes culpable de fraude electrónico y de conspirar para defraudar a los inversores.

Holmes dijo haber desarrollado una máquina que podía realizar una serie de análisis médicos con solo unas gotas de sangre extraídas de un pinchazo en el dedo del paciente.

Pero la empresa colapsó después de que una investigación del periódico The Wall Street Journal hallara que los dispositivos no eran tan eficaces como Holmes aseguraba.

El jurado no fue capaz de alcanzar un veredicto unánime para algunos de los otros cargos que pesaban contra la empresaria, pese a que el juez Edward Dávila les ordenó insistir en las deliberaciones, que han durado una semana.

Elizabeth Holmes en uno de los momentos del juicio que se siguió en su contra en California.

La propia Holmes subió al estrado a defenderse durante el proceso.

«Trabajamos durante años con equipos de científicos e ingenieros para miniaturizar todas las tecnologías en el laboratorio», dijo en su testimonio.

Holmes, de 37 años, sonrió y habló con confianza sobre los orígenes de la empresa y sobre por qué quería ayudar a la gente.

A lo largo del juicio de dos meses, los miembros del jurado en California escucharon el testimonio de más de dos docenas de testigos de cargo. Entre ellos había pacientes e inversores a los que, según los fiscales, Holmes engañó.

Sus abogados dicen que Holmes no tenía la intención de defraudar, sino que «subestimó ingenuamente» los desafíos que enfrentaba su empresa.

Favorita de Silicon Valley

Holmes saltó a la fama por la supuesta invención de un sistema revolucionario para abaratar los costos de los análisis de sangre, lo que la convirtió en una estrella en Silicon Valley y en el mundo empresarial en general.

Su compañía Theranos, fundada en 2003, atrajo el interés de los inversores por el gran potencial de esos análisis de sangre y convirtió a su fundadora en multimillonaria a los 31 años.

El costo de los análisis de Theranos era de una cuarta parte o incluso inferior con respecto a las pruebas tradicionales, lo que llevó a la cadena de farmacias estadounidense Walgreens a asociarse con la empresa de Holmes para ofrecer los test en sus tiendas de California y Arizona.

The Wall Street Journal publicó a finales de 2015 una serie de artículos de investigación en los que ponía en duda la credibilidad de los análisis de Theranos y acusaba a la compañía de, entre otras cosas, diluir las muestras de sangre obtenidas de los pacientes para aumentar su volumen.

Estas acusaciones hicieron que el Departamento de Justicia de EE.UU. presentara cargos contra Holmes y contra el expresidente y exconsejero de operaciones de la compañía, Ramseh «Sunny» Balwani (expareja sentimental de Holmes), a quienes acusó de haber engañado a los inversores, a los doctores y a los pacientes.

La empresa Theranos se disolvió en septiembre de 2018.

Analistas dicen que el caso Theranos se toma como el peor ejemplo de los excesos de Silicon Valley, que -según las voces críticas- promueve que personas sin estándares éticos prosperen.

Etiquetado:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *