Elaborar políticas para alentar a las personas a tener más hijos es difícil y costoso/ Foto: Pixabay

La oficina del censo de Estados Unidos reportó que la población creció a un ritmo más lento en 2021, comparado a cualquier otro año desde la fundación de la nación, un tema que preocupa especialmente por el impacto que esto puede tener en la economía del futuro y financiar programas sociales.

Contexto: Según reseñó la institución, factores como la disminución en la tasa de fertilidad, la migración internacional neta, combinado con el aumento de la mortalidad debido al envejecimiento de la población han llevado a una desaceleración en el crecimiento demográfico en la nación en los últimos años. 

  • Desde mediados de la década de 2010, los nacimientos y la migración internacional neta han ido disminuyendo al mismo tiempo que han aumentado las muertes. El impacto colectivo de estas tendencias es un crecimiento demográfico más lento. Este fenómeno se ha visto agudizado por la pandemia COVID-19, lo que llevó al crecimiento demográfico más lento de la historia. 
  • La última vez que se reportó una desaceleración en el crecimiento demográfico fue entre 1918-1919, en medio de la gran pandemia de influenza o “gripe española” y la Primera Guerra Mundial. 
  • Se trata de un fenómeno mundial. Según una estimación del Institute for Family Studies, la mitad de la población mundial vive en países con una fecundidad por debajo del nivel de reemplazo. Es decir, la fecundidad mínima necesaria para que una población cerrada se mantenga indefinidamente en el tiempo sin disminuir su volumen, y suele cifrarse en 2,1 hijos por persona gestante, en promedio. Naciones como Japón, por ejemplo, con tasas de natalidad muy bajas y poca inmigración, ya están experimentando una disminución de la población.

¿Por qué es importante? Una menor cantidad de bebés hace que los países envejezcan, lo que ralentiza el crecimiento económico y frena la innovación. En un país con menos niños, puede ser más difícil generar apoyo para políticas enfocadas en el futuro en un país.  

  •  A pesar de estos fenómenos de desaceleración demográfica, el año 2022 inició con una población de 7.87 billones de personas y es probable que alcance  los 8 billones en los próximos años. Ante este panorama, la sobrepoblación, como tal, no es lo que preocupa a los ambientalistas o a estudiosos del cambio climático.
  • El consumo de recursos que conducen a las emisiones de carbono es más importante que el crecimiento de la población por sí solo, y esos recursos son consumidos principalmente por un número relativamente pequeño de personas ricas en todo el mundo. 
  • Si se cambian estos patrones de consumo con mejores y más eficientes tecnologías que no emitan carbono, habrá más espacio y recursos suficientes para el resto de la población. Paradójicamente, un crecimiento demográfico más lento podría dificultar la realización de esa transición. 
  • Elaborar políticas para alentar a las personas a tener más hijos es difícil y costoso. Es por eso que para naciones como los EE. UU., que históricamente han aumentado su población con la inmigración, alentar a más migrantes es probablemente la forma más rápida y resistente de mantener vivo el crecimiento de la población.

El dato. Aún cuando el año pasado fue la primera vez en la historia de los EE. UU. que la migración internacional neta agregó más personas a la población que los nacimientos netos, la cantidad de personas que se mudaron a EE. UU. ha caído drásticamente en los últimos años, de más de 1 millón en 2016, a menos de 250mil entre julio de 2020 y julio de 2021. 

  • Eso es una consecuencia tanto de las políticas de restricción de inmigración de la era Trump como de los efectos de la pandemia. Revertir ese declive debería ser una prioridad nacional y, a diferencia del aumento de nacimientos, si está al alcance.

Con información de: Vox