Cerebro conectado
El director de investigación de IBM,habló sobre los efectos positivos en la neurotecnología / Imagen: pixabay

El director mundial del área de investigación de IBM, Dario Gil,  y el catedrático de la Universidad de Columbia, Rafael Yuste, visitaron la Casa Blanca el pasado noviembre para prevenir e informar a Biden sobre el futuro desarrollo de dispositivos, como gorras o diademas, que podrán conectar el cerebro de los ciudadanos con internet, según ha publicado esta semana El País de España. 

Qué esperar: Los investigadores también señalaron, en entrevista a El País,  que en este hipotético futuro, un algoritmo podrá autocompletar la imaginación, como ya hacen los programas informáticos de procesamiento de textos con las palabras.

  • Los primeros dispositivos, en una versión rudimentaria, podrían estar disponibles para la venta en tiendas electrónicas en 10 años, según sus cálculos.
  • Yuste indicó que el ser humano podría convertirse en un ser “híbrido”, con una conexión directa a la red, una interfaz cerebro-computadora. “Si tienes una hiperaceleración de la capacidad de computación y la conectas de manera muy simbiótica con el ser humano, es una explosión cámbrica. La computación te va a ayudar a expandir tu conocimiento, tu memoria, tu capacidad de cálculo, de hablar diferentes idiomas, de entender procesos físicos”.
  • Por su parte, el director de investigación de IBM, habló sobre los efectos positivos en la neurotecnología y la ayuda a personas con discapacidad o parálisis, pero también habló de sus riesgos: “Uno se puede imaginar consecuencias muy negativas: en la libertad de expresión o en la libertad de conciencia, por ejemplo. Podemos imaginar interrogatorios en países sin ninguna protección de derechos, con la posibilidad de extraer conocimiento directamente de ti”. 

Un dato: Gil y Yuste son los protagonistas de un documental del cineasta alemán Werner Herzog, sobre la tecnología y la ciencia artificial. El film, que lleva el título provisional “El teatro del pensamiento”, termina en Chile, nación que aprobó recientemente en su constitución la protección de la información cerebral. 

Con información de: El País España

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