President Donald Trump meets with Republican leadership, including Senate leader Mitch McConnell of Kentucky, center, and House leader Kevin McCarthy of California, left, at the White House in 2017. MUST CREDIT: Washington Post photo by Bill O'Leary

(c) 2022, The Washington PostPerry Bacon Jr.

Los medios de comunicación estadounidenses están cubriendo cada vez más el creciente radicalismo del Partido Republicano y su estrategia de ataque a la democracia.  Ese un cambio bienvenido. Pero todavía no es suficientemente.

Los medios de comunicación han tenido durante mucho tiempo el problemático enfoque de «ambos lados» para cubrir la política. Después de que Donald Trump fue elegido presidente, los medios de comunicación no pudieron evitar una cobertura muy negativa. La prensa esencialmente adoptó una versión modificada del “ambos lados”, en la cual asumían que Trump era un caso atípico pero que ambos partidos antagónicos eran bastante similares. Luego vino el intento de anular los resultados de las elecciones de 2020, que culminó con el ataque al Capitolio el 6 de enero, todo lo cual demostró de manera evidente que no se trataba sólo de Trump: gran parte del Partido Republicano estaba dispuesto a romper con los más fundamentales valores democráticos para mantener el poder.

Como resultado, durante el año pasado, medios envalentonados no sólo cubrieron ampliamente el nuevo radicalismo del Partido Republicano — su  cuestionamiento de los resultados electorales, su intimidación a los funcionarios electorales y su presión para prohibir las discusiones sobre las relaciones raciales en las escuelas — sino que cada vez más denunciaron como peligrosas las tácticas Republicanas, incluyendo la agresiva manipulación de las fronteras de los distritos electorales y el apoyo a las medidas de restricciones al voto.

Cabe destacar, en particular, dos cambios importantes en el enfoque de los medios de comunicación.

En primer lugar, muchos medios ahora están definiendo la «democracia» como un área de cobertura central y dedicando más espacio y prominencia al tema. The Atlantic dice que está «afinando su enfoque editorial en la crisis que enfrenta la democracia en Estados Unidos y en todo el mundo»; la democracia ha sido el tema de los dos últimos artículos de portada de la revista.

FiveThirtyEight, conocida principalmente por analizar los resultados de encuestas y elecciones, ha hecho de la democracia y de la administración electoral (acceso al voto, redistribución de distritos, etc.) dos de sus principales áreas de enfoque. En las noticias por cable, Mehdi Hasan de MSNBC y Brian Stelter de CNN se encuentran entre los presentadores que han hecho de la democracia una parte central de sus programas.

Las estaciones públicas de radio y los periódicos locales, en particular los que se encuentran en los estados indecisos, como el Atlanta Journal-Constitution, también han llevado a cabo una cobertura loable. Incluso la Associated Press, tradicionalmente comedida, está publicando artículos como «Insurrección en cámara lenta: la toma del poder electoral por parte del GOP» y «Es muy mínimo el fraude como para inclinar las elecciones a favor de Trump».  «Consideramos que el derecho al voto, la democracia y la desinformación son temas fundamentales para nuestra cobertura política, y ése ha sido el caso durante algún tiempo», me dijo la editora ejecutiva de AP, Julie Pace.

En segundo lugar, muchos más medios ahora tienen reporteros que se enfocan mayoritariamente en el derecho al voto, la manipulación de las fronteras distritales, la política estadal, la violencia política y otros temas.

En julio, ProPublica contrató a la reportera del Wall Street Journal, ganadora del premio Pulitzer, Alexandra Berzon, para su recién creado cargo de «periodista para la democracia».  Nick Corasaniti y Reid J. Epstein del New York Times; Amy Gardner y Rosalind S. Helderman del Post; Linda So y Jason Szep de Reuters; y Jane C. Timm de NBC News, en particular, escriben artículos y noticias de última hora sobre temas de democracia en importantes medios no partidistas, cobertura que luego es recogida por el resto de los medios.

«Cuando comencé a hacer la cobertura de los derechos al voto, la gente me preguntaba, ‘¿Hay suficiente que cubrir?'», dijo Sam Levine, del Guardian, quien ha cubierto temas de derecho al voto desde 2017. «Ahora ven la realidad. Me dicen que debo estar muy ocupado'».

Pero si bien éste es un cambio loable por parte de los medios, todavía hay tres deficiencias en su cobertura de estos temas.

Primero, la dinámica de “ambos lados” permanece, y en grandes proporciones. Estados Unidos no tiene un problema genérico llamado «voto» o «democracia»; el problema es, específicamente, que muchas figuras clave del Partido Republicano están actuando para erosionar la democracia y el derecho al voto. Pero gran parte de la cobertura aún oculta o minimiza la parte «Republicana» de la historia. A menudo, el texto de estos artículos es bastante contundente sobre el radicalismo del Partido Republicano, pero los titulares, lo que será más leído, son tenues, con editores tímidos que entorpecen el trabajo de los reporteros. Otras veces, los artículos mismos implican que se trata de disputas entre dos lados moralmente equivalentes, cuando en la mayoría de los casos el comportamiento del Partido Republicano es mucho peor que el de los Demócratas.

«Los propios periodistas quieren estar en el centro, quieren ubicarse entre los extremos… No sé hasta cual punto reconocen que están en un mundo diferente», dijo Jay Rosen, profesor de periodismo de la Universidad de Nueva York, quien ha sido una figura destacada en presionar a la prensa para que adopte un enfoque más prodemocrático.

Esta preocupación por ofender a los Republicanos influye incluso en la forma en la cual la mayoría de los medios de comunicación describen la cobertura de esta historia en sí. Casi toda esta cobertura encajaría bajo el paraguas del “radicalismo del ala Trump del partido Republicano», pero casi siempre se describe como cobertura de «democracia», «votación» u otra etiqueta que no implica al partido Republicano directamente.

Otro problema es que, según argumentó mi colega Margaret Sullivan a principios de esta semana, la cobertura se ha extendido, pero todavía no es tan generalizada como debería ser. A pesar de todos los cambios tecnológicos y sociales en los Estados Unidos, la política todavía se cubre, en gran medida, de la misma forma que hace cuatro décadas: las organizaciones nacionales de noticias se enfocan en el presidente y, en segundo lugar, en el Capitolio, con un fuerte énfasis en la legislación en Washington y en las posiciones de ambos partidos después de las elecciones.

Pero gran parte de la historia de la radicalización Republicana está ocurriendo a nivel estadal en áreas sólidamente “rojas” (Republicanas). Entonces, si bien hubo mucha cobertura sobre el radicalismo del Partido Republicano en 2021, rara vez fue la historia política central de un momento dado, que a menudo era algo así como el destino del proyecto de ley Build Back Better, la carrera por la gobernación de Virginia o el incremento de la inflación.

«Pocas decisiones son tan importantes en nuestro negocio como cuales historias destacamos con nuestra cobertura 24 horas al día, 7 días a la semana, y con el volumen elevado hasta 11. La democracia, excepto por un breve período en el invierno de 2020, no ha sido tratada de esa forma», escribió la directora ejecutiva de Mother Jones, Monika Bauerlein, en un ensayo reciente en el cual pedía a los medios que hicieran de «la guerra contra la democracia» el centro de su cobertura sobre la política estadounidense. «Lo que importa es que subamos el volumen, tanto en cantidad como en calidad, en cuanto a este tema, y si eso significa dedicar menor cobertura al tema de como votará Kyrsten Sinema, tal vez eso sea lo correcto».

En tercer lugar, la historia de la radicalización del Partido Republicano y la erosión de la democracia no está siendo cubierta extensa o agresivamente por amplia e importante parte de los medios de comunicación, como los noticieros matutinos y nocturnos de los grandes canales de transmisión (NBC, CBS, ABC) y las televisoras locales de noticias. (Las redes nacionales a menudo tienen una cobertura muy sólida sobre estos temas en sus sitios web pero ésta casi nunca sale al aire).

Éste es un gran vacío – alrededor de un tercio de los estadounidenses obtienen sus noticias políticas principalmente a través de la televisión local o nacional. El vacío existe en parte debido a uno de los factores que enumeré anteriormente. Las noticias de los canales de televisión abierta tienden a atraer un mayor porcentaje de consumidores Republicanos que los medios como CNN, el Post o el Times, y los conservadores confían más en ellos. La cobertura honesta del radicalismo del Partido Republicano podría alienar a los espectadores y, en última instancia, perjudicar las finanzas de estos medios. Es decepcionante pero no sorprendente que no hayan cambiado de rumbo.

Dada esta dinámica, es probable que la cohorte Demócrata, de ingresos altos y con educación universitaria, que recibe sus noticias de CNN, MSNBC, el Post y el Times, se preocupe cada vez más y se involucre más en enfrentar el radicalismo del Partido Republicano. Pero a menos que Trump se postule nuevamente para presidente, la mayoría de los estadounidenses, incluidos muchos Demócratas, pueden permanecer bastante desconectados de esta historia.

Eso no es ideal. Pero al menos la historia, afortunadamente, se está diseminando. Si bien todos en Estados Unidos pueden votar el día de las elecciones, en realidad, las personas ricas, las corporaciones, las fundaciones, los políticos y otras personas y organizaciones de élite tienen un poder desproporcionado. Los medios que consumen esas personas les están diciendo claramente que el actual Partido Republicano es una amenaza para el futuro de la nación.

Esperemos que lo escuchen y actúen en consecuencia.

Información del Autor:

Perry Bacon Jr. es columnista del Washington Post. Antes de unirse al Post en mayo de 2021, Perry trabajó como redactor electoral y gubernamental para la revista Time, la oficina nacional del Post, el Grio y FiveThirtyEight. También ha sido analista en directo para MSNBC y miembro de New America. Se crió en Louisville, donde vive actualmente.

Lea el artículo original aquí.

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