Sergei Lavrov, ministro ruso de relaciones exteriores. FOTO: Bloomberg por Andrey Rudakov.

(c) 2022, The Washington PostRobyn Dixon

Rusia aumentó su presión el jueves sobre Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), frustrando las esperanzas de continuar un diálogo que buscaba calmar la crisis en torno a la intención de Ucrania de unirse a la alianza militar occidental.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, dijo que no veía «motivos» para continuar las conversaciones, dándole un duro golpe a los actuales esfuerzos por aliviar las tensiones. Sus comentarios se produjeron cuando la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) se reunió en Viena en un último intento por evitar una gran crisis europea derivada de la concentración de tropas rusas en su frontera con Ucrania.

Hablando en la televisión rusa, Ryabkov dijo que Estados Unidos y sus aliados han rechazado las demandas esenciales de Rusia, incluido su llamado a poner fin a la política de puertas abiertas de la OTAN para nuevos miembros, ofreciendo negociar sólo sobre temas de interés secundario para Moscú.

«Hay, hasta cierto punto, un callejón sin salida o una diferencia de enfoques», dijo. Sin alguna señal de flexibilidad por parte de Estados Unidos, «no veo motivos para reunirnos nuevamente y tener estas mismas discusiones».

Los comentarios son los más recientes de una campaña de presión de Rusia sobre Estados Unidos y la OTAN en los últimos meses, que ha incluido una escalada de las operaciones militares en la frontera con Ucrania, una intensificación de la retórica y la exigencia de cambios radicales a la arquitectura de seguridad de Europa.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, quien describió la posición occidental como «arrogante, inflexible e intransigente», dijo que el presidente Vladimir Putin decidirá sobre nuevas acciones después de recibir respuestas por escrito a las demandas de Moscú la próxima semana.

La reunión de la OSCE terminó en Viena sin ninguna señal de avance. La secretaria general, Helga Schmid, dijo después que la situación en la región seguía siendo «muy peligrosa», haciendo eco de los comentarios de apertura de la reunión.

«Parece que el riesgo de guerra en el área de la OSCE ha llegado a su nivel más alto de los últimos 30 años», dijo al principio el presidente del Consejo Permanente del grupo, Zbigniew Rau de Polonia.

Europa enfrenta «una amenaza particularmente grave para la paz», agregó, y debe apegarse a sus principios fundamentales de que los estados son iguales y no deben usar la fuerza militar ni las amenazas.

Además de decir que las conversaciones no tuvieron éxito, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, también denunció el jueves un proyecto de ley anunciado el día anterior por los senadores Demócratas de EEUU para nuevas y duras sanciones contra los rusos, incluido Putin, si se lleva a cabo alguna acción militar contra Ucrania.

Peskov lo calificó como «extremadamente negativo, especialmente en el contexto de la serie de negociaciones en curso, que aunque sin éxito, son negociaciones al fin». Sancionar a un jefe de Estado «es una medida escandalosa comparable a romper relaciones».

Peskov también acusó a Estados Unidos y a la OTAN de ser los responsables de la intensificación del conflicto, con sus esfuerzos por «atraer» a nuevos países para que se unan a la alianza militar occidental.

La reunión del Consejo Permanente de la OSCE, que incluye a Rusia y a Ucrania, fue parte de una serie de pasos diplomáticos esta semana diseñados para calmar las tensiones sobre la concentración de tropas rusas cerca de la frontera con Ucrania, lo que ha generado temores de que Putin pueda estar planeando un nuevo ataque.

Los funcionarios rusos han negado tales planes y han rechazado los llamados de la OTAN para reducir la escalada, diciendo que Rusia tiene derecho a mover tropas y fuerzas dentro de su propio territorio. Rusia también ha exigido amplias garantías de seguridad a Estados Unidos y a la OTAN, incluido el cese de cualquier expansión de la alianza militar occidental hacia el este.

El estancamiento también marca un desafío crucial para el esfuerzo de la administración Biden por demostrar que las democracias pueden prevalecer sobre el autoritarismo y sobre el desafío a las normas internacionales.

Las conversaciones del jueves fueron subsecuentes a una reunión entre funcionarios estadounidenses y rusos en Ginebra el lunes y una reunión del Consejo de la OTAN y Rusia el miércoles, la primera de este tipo en dos años.

La OSCE desempeña un papel clave en Ucrania, supervisando un alto al fuego en virtud del acuerdo de paz de Minsk que fue diseñado para poner fin a la guerra en el este de Ucrania entre Kiev y los separatistas respaldados por Rusia. La guerra ha matado a más de 13.000 personas desde que comenzó en 2014, tras la anexión de Crimea por parte de Rusia.

Rusia niega cualquier parte en la guerra, calificándola de un conflicto ucraniano «interno». El acuerdo de Minsk no ha hecho ningún progreso para poner fin a la crisis y devolver el este de Ucrania al control de Kiev. En los últimos años, el Kremlin ha intervenido emitiendo pasaportes a los residentes del este de Ucrania, lo que les permite votar en las elecciones rusas.

Información de la Autora:

Robyn Dixon es corresponsal extranjera del Washington Post en su tercer período en Rusia, después de casi una década reportando desde allí, comenzando en los 1990s. En noviembre de 2019 asumió el cargo de jefa de la oficina del Post en Moscú.

Lea el artículo original aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.