Joe Biden Efe
Joe Biden

El presidente, Joe Biden, defendió este miércoles los logros de su Gobierno en su primer año en el poder, aunque reconoció que EE.UU. aún no ha alcanzado la normalidad total debido en parte a la pandemia del COVID-19. Su historial está marcado por luchas en el Congreso, resultados mixtos, y varias promesas incumplidas, entre éstas una reforma migratoria integral. 

Durante una rueda de prensa de casi dos horas en la Casa Blanca, que exigió a los periodistas el uso de mascarillas, Biden insistió en que, pese a las circunstancias y las trabas en el Congreso, su Gobierno se ha apuntado muchos logros.

“No creo que prometiese demasiado”, aseguró Biden, quien prometió “salir más” de la Casa Blanca para vender su agenda política ante la opinión pública.

Biden, quien ganó la presidencia en 2020 en medio de acusaciones de su antecesor, Donald Trump, de fraude electoral, cumple un año en el poder con una economía en plena vía de recuperación -pese a la amenaza de la inflación-, una tasa de vacunación menor que la meta trazada, y duras críticas de los conservadores por la gestión de la pandemia. 

Asimismo, Biden acusó al líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, de bloquear sus prioridades legislativas, incluyendo la reforma migratoria, con la intención de hundirlo ante la opinión pública. Sin embargo, Biden no descartó, por ejemplo, emitir órdenes ejecutivas para reforzar las protecciones del voto en el país. 

Biden reconoció que hay “mucha frustración y fatiga” por la pandemia, a la que atribuyó “dos años de duras pruebas físicas, emocionales y psicológicas”, pero se mostró optimista de cara al futuro.

En declaraciones a El Tiempo Latino, Eric Langer, analista política de la Universidad de Georgetown, dijo que Biden “comenzó con buen impulso, pero esto ha venido decayendo y ahora afronta un panorama muy difícil para lograr el resto de sus prioridades”.

“La diversidad del Partido Demócrata es tal que los demócratas no tienen consenso sobre algunas de las prioridades, por ejemplo, sobre el cambio climático, y eso significa que habrá cosas difíciles que el presidente probablemente no logrará”, vaticinó Langer. 

El experto se refería a que el Senado está dividido por partes iguales entre 50 republicanos, 48 demócratas y dos independientes alineados con éstos, y eso no permite disensiones en las filas demócratas. 

En ese sentido, los senadores demócratas Kyrsten Sinema, por Arizona, y Joe Manchin, por Virginia Occidental, siguen bloqueando algunas de las prioridades de Biden, explicó Langer. 

Un análisis reciente del sitio web de PolitiFact, del prestigioso Instituto Poynter, señaló que, en total, Biden solo ha podido cumplir con 16 de las 99 promesas analizadas y registró logros a medias en otras tres. En la actualidad, 24 promesas están estancadas y 46 siguen como “obras en construcción”. 

A continuación, una lista de las principales promesas electorales de Biden y su situación actual: 

Recuperación económica

La economía registra una tasa de desempleo del 3,9% y logró crear 6,4 millones de empleos el año pasado. Sin embargo, la inflación, que se sitúa en el 7%, supone una amenaza para la recuperación económica y el Congreso aún no aprueba su megaproyecto de gastos sociales, “Build Back Better”, por $1,75 billones, debido a riñas partidistas.  

En el marco de difíciles negociaciones, Biden y sus aliados demócratas tuvieron que reducir la cifra inicial de seis billones a $3,5 billones y, posteriormente, a la cifra actual. Aún así, la medida afronta una lucha cuesta arriba en el Senado. 

Biden sí logró en noviembre pasado la aprobación de una ley por un billón de dólares para modernizar la infraestructura nacional, aunque también allí tuvo que reducir la cifra inicial.

También logró la puesta en marcha en marzo pasado de un paquete de rescate económico, sin apoyo republicano, que ofreció recortes tributarios para las familias y ayuda para los negocios, hospitales, y gobiernos estatales, entre otros elementos. 

Combate a la pandemia del COVID-19

Estados Unidos registra una tasa de vacunación del 63,5%, con un total de 208 millones de personas vacunadas, aunque hay variaciones de un estado a otro. Pero el objetivo siempre fue alcanzar al menos el 70% para julio pasado. Otros países desarrollados, especialmente en Europa y Asia, tienen mejores índices. 

Biden defendió la gestión de la pandemia y repitió varias veces que el 95% de las escuelas han reabierto para clases presenciales.  

Por ejemplo, su gobierno ha utilizado una ley de defensa de 1950 para aumentar la producción y distribución de mascarillas y demás equipos de protección personal,  evitando en general la escasez de estos productos. 

Bajo el programa de Medicaid, los gobiernos estatales continúan la contratación de más trabajadores de salud comunitarios, pero la Administración aún no alcanza la meta de 150,000 que fijó Biden.

Más protecciones del voto

Biden también prometió reforzar las protecciones del voto, particularmente el acceso de las minorías a las urnas, en el marco de una ambiciosa agenda política. 

Aunque la Cámara de Representantes ya aprobó un proyecto de ley con ese fin, éste tiene cero posibilidades de ser aprobado en el Senado debido a la oposición republicana.

Además, los senadores Manchin y Sinema se oponen a eliminar un reglamento del Senado, conocido como el “filibuster”, que agilizaría la votación definitiva de dos iniciativas para reforzar el derecho al voto. Una de las medidas lleva el nombre del fallecido congresista demócrata afroamericano e ícono del movimiento de los derechos civiles, John Lewis. 

Reforma migratoria integral 

Biden presentó una ambiciosa agenda migratoria que incluía desmantelar las medidas punitivas adoptadas por la Administración Trump; duplicar el número de jueces para reducir el retraso en los tribunales de inmigración; frenar la construcción del muro; reunificar a familias separadas en la frontera, y mejorar el proceso de asilo, entre otras promesas. 

Por lo general, Biden ha cumplido con replegar muchas de las medidas de Trump, pero persiste el retraso en las cortes de inmigración en parte porque solo ha habido un aumento del 15% en el número de jueces. 

Su gran promesa de una reforma migratoria para la legalización de la población indocumentada no parece tener posibilidades en el Congreso, como tampoco ha habido avances en la reforma del sistema de asilo.

Biden afronta la oposición de los republicanos, que además le reprochan un aumento en los cruces ilegales en la frontera. 

Por otra parte, Biden ha mantenido en pie el programa DACA para los “Dreamers” y va camino de lograr la reunificación de casi todas las familias separadas en la frontera. 

Sin embargo, ha suscitado críticas porque, con el pretexto de la pandemia, sigue aplicando el llamado “Título 42” para frenar el paso a solicitantes de asilo, y, debido a un dictamen judicial, también mantiene en vigor el programa “Quédate en México”, que exige a los migrantes esperar su cita judicial en el lado mexicano de la frontera común. 

Cancelación de deuda estudiantil 

En el marco de su agenda educativa, Biden hizo varias promesas, incluyendo la cancelación de la deuda de estudiantes universitarios con ingresos de hasta $125,000 y otros requisitos, y que los jóvenes tengan acceso a educación gratuita en las universidades públicas. 

Pero su gobierno apenas ha hecho una pausa en la deuda estudiantil durante la pandemia -prevista hasta mayo próximo-, y el resto de la agenda sigue estancada. 

Política exterior

En política exterior, Biden logró reanudar los lazos con la Autoridad Palestina, mejorar el liderazgo de EEUU en el mundo, y resolver disputas comerciales con aliados europeos. 

Pero Biden afrontó críticas por cómo gestionó la salida de las tropas en Afganistán y tiene varias tareas pendientes en el frente internacional, incluyendo el retorno de EEUU a las negociaciones para un acuerdo nuclear con Irán; reanimar el proceso de paz en Medio Oriente; más ayuda para Centroamérica, y un nuevo acercamiento hacia el gobierno de Cuba, entre otras promesas.