Algunos de los documentos de la administración Trump que fueron enviados al Comité del 6 de enero estaban rotos y luego los pegaron, según personas familiarizadas con estos registros, informó The Washington Post.

Según la Ley de Registros Presidenciales, los memorandos, cartas, notas, correos electrónicos, fax y otras comunicaciones escritas de la presidencia deben ser conservadas. Sin embargo, el expresidente Trump tenía el hábito inusual de romper los registros presidenciales en pedazos y tirarlos al suelo, lo que dificultaba la tarea de dejar registro de su administración.

Hubo funcionarios de gestión de registros que debían volver a pegar los documentos meticulosamente con cinta adhesiva, reveló Político en 2018. El Post señala que la práctica de romper los registros “aparentemente continuaron hasta bien entrada la última etapa de su presidencia”.

Documentos al panel. Más de 700 registros de la administración Trump fueron entregados al Comité del 6 de enero como parte de la investigación que llevan a cabo sobre el asalto al Capitolio, después de una larga batalla legal en la que el expresidente intentó que no llegaran los archivos.

  • Archivos Nacionales le confirmó al Post el hábito de Trump de romper sus registros presidenciales al señalar en un comunicado que los documentos “incluían registros en papel que habían sido destruidos por el expresidente Trump”. El periódico previamente le había preguntado a Archivos Nacionales si algunos documentos habían sido rotos y vueltos a pegar.
  • Incluso Archivos Nacionales dijo que no todos los documentos entregados por la Casa Blanca habían sido reconstruidos por completo.
  • “Los funcionarios de gestión de registros de la Casa Blanca durante la Administración Trump recuperaron y pegaron juntos algunos de los registros destruidos. Estos fueron entregados a los Archivos Nacionales al final de la Administración Trump, junto con una serie de registros destrozados que no habían sido reconstruidos por la Casa Blanca”, afirmó Archivos Nacionales en su comunicado a el Post.
  • “La Ley de Registros Presidenciales requiere que todos los registros creados por los presidentes se entreguen a los Archivos Nacionales al final de sus administraciones”, agregó.
  • Se desconoce cuáles documentos entregados al Comité están en estas condiciones.

Propiedad del gobierno. Los documentos de los presidentes son propiedad del gobierno estadounidense. “Así que destruirlos podría ser un delito según varios estatutos que hacen que destruir propiedad del gobierno sea un delito si esa fuera la intención del acusado”, explicó el profesor de derecho y estudioso constitucional de la Universidad de Nueva York, Stephen Gillers.

  • “Un presidente no es dueño de los registros generados por su propia administración. La definición de registros presidenciales es amplia. Las propias notas de Trump para sí mismo podrían calificar y destruirlas podría ser la destrucción criminal de la propiedad del gobierno”, agregó.

Con información de The Washington Post