Diferentes pastillas en sus empaques
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Muchos suplementos dietéticos comunes afirman estimular la función inmunológica, pero ¿realmente cumplen su promesa? Aquí te contamos los beneficios y riesgos de ingerir este tipo de droga.

El sistema inmunológico es una gran red de células, órganos y proteínas que trabaja para proteger el cuerpo de microorganismos dañinos y toxinas. Cuando el sistema inmunológico funciona de manera óptima, hace un gran trabajo defendiendo el cuerpo, pero tener un sistema inmunitario debilitado puede aumentar el riesgo de retraso en la cicatrización de heridas, enfermedades infecciosas como resfriados y otras infecciones.

ABC de nutrientes. Varias vitaminas y minerales, a menudo denominados "micronutrientes", son necesarios para un sistema inmunológico saludable. Los principales micronutrientes que juegan un papel en la respuesta inmune incluyen las vitaminas A, C, D, E, B6, B12, Folato, Zinc. Hierro y Cobre. Idealmente, todos obtendríamos cantidades óptimas de estos micronutrientes a través de una dieta bien balanceada, pero puede ser difícil de lograr en el día a día.

Muchas personas en todo el mundo tienen deficiencias de nutrientes. Solo en los EE UU:

  • Casi el 95% de la población no cumple con los requisitos diarios de vitamina D,
  • El 84% no obtiene suficiente vitamina E,
  • El 46% no obtiene suficiente vitamina C,
  • El 45% no obtiene suficiente vitamina A, 
  • y el 15% no obtiene suficiente zinc.

Factores en contra. Estudios publicados en el MDPI (Multidisciplinary Digital Publishing Institute) demuestran que incluso una deficiencia marginal en una o más de estas vitaminas y minerales puede conducir a un deterioro de la función inmunológica. Además, muchos factores, como el estrés y las infecciones, pueden agotar aún más las reservas de nutrientes en todo el cuerpo.

Mientras tanto, el envejecimiento aumenta la demanda de micronutrientes por parte del cuerpo. Las personas mayores de 50 años tienden a necesitar más de ciertos nutrientes, como vitamina D, calcio, vitamina B6 y vitamina B12.

¿Qué hacer ante ese déficit? Aquí es cuando la gente recurre a los suplementos y sus bondades. Aunque algunos estudios sugieren que la suplementación con múltiples micronutrientes que apoyan el sistema inmunológico es beneficiosa, se necesita más investigación. Actualmente, la evidencia más fuerte sugiere que estos tres micronutrientes logran ofrecer el apoyo inmunológico que prometen: vitamina C, vitamina D y zinc.

¿Dónde quedan los probióticos? Muchos han promocionado los probióticos, o "buenas bacterias", como otra forma natural de aumentar la inmunidad. Estos juegan un papel clave para ayudar a mantener un equilibrio saludable de bacterias en el intestino, y una nueva investigación respalda la idea de que tienen efectos beneficiosos sobre la inmunidad.

Por ejemplo, un estudio de 2020, realizado, cabe señalar, por una empresa que produce probióticos, encontró que su uso puede reducir la incidencia y la duración de las infecciones de las vías respiratorias superiores. Sin embargo, se necesita más investigación para establecer una relación entre probióticos y el sistema inmunológico.

¿Suplementos contra el COVID-19? No hay evidencia. Muchas personas toman uno o una combinación de suplementos para prevenir o tratar el COVID-19 pero no hay suficientes datos que respalden el uso de cualquier vitamina, hierba u otro suplemento para tratar o prevenir esta enfermedad.

Solo las vacunas, junto con estrictas medidas de higiene, están probadas para ayudar a prevenir el COVID-19. 

Nada en exceso es bueno. Muchos suplementos pueden interactuar con medicamentos y otros suplementos. Hay que tener cuidado con las cantidades y combinaciones que se hacen ya que podrían conducir a cantidades muy altas de ciertos nutrientes en el cuerpo, lo que tendría efectos secundarios potencialmente graves.

  • Por ejemplo, el exceso de vitamina C se excreta en la orina y, por lo general, no causa efectos secundarios graves pero cantidades muy altas pueden causar diarrea, dolor abdominal y náuseas.
  • Demasiada vitamina D puede ser dañina y provocar náuseas, vómitos, cálculos renales, confusión, pérdida de apetito y debilidad muscular. Los niveles muy altos pueden incluso provocar insuficiencia renal, latidos cardíacos anormales y la muerte.
  • Si una persona tiene demasiado zinc, podría tener efectos negativos como náuseas, vómitos, diarrea y dolores de cabeza. Con el tiempo, el exceso de zinc puede conducir a niveles bajos de cobre, disminución de la inmunidad y niveles más bajos de colesterol útil. 

Cómo estimular naturalmente el sistema inmunológico. Tener un estilo de vida saludable puede ayudar a las defensas naturales del cuerpo y beneficiar la salud en general. Esto puede involucrar:

  • No fumar.
  • Hacer ejercicio físico.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Manejar bien el estrés.
  • Mantenerse al día con las vacunas recomendadas.
  • Tener una dieta equilibrada con muchas frutas y verduras.
  • Tener un peso moderado.
  • Tener, al menos, 7 horas de sueño en cada período de 24 horas.

Fuente principal de la noticia: Medical News Today