Simpatizantes del presidente Donald Trump frente al Capitolio el 6 de enero 2021. FOTO: Washington Post por Bonnie Jo Mount.

James Politi en Washington

El partido Republicano se ha visto golpeado por nuevas tensiones internas luego de defender oficialmente a los amotinados del 6 de enero que asaltaron al Congreso como proponentes de un “discurso político legítimo” quienes estaban siendo tratados injustamente.

La declaración del Comité Nacional Republicano (RNC por sus siglas en inglés) – el ente que lidera el partido – generó serias críticas por parte de algunos de sus legisladores y antiguos funcionarios de alto rango, resaltando la división existente sobre el papel de Donald Trump en el partido, en un momento en el cual el GOP intenta recuperar control del Congreso en las elecciones intermedias de noviembre.

HR McMaster, asesor de seguridad nacional en la Casa Blanca de Trump, declaró en CBS el domingo que el ataque era “un discurso político ilegitimo porque representaba un asalto a la primera rama del gobierno”.

Marc Short, quien era director de gabinete del vicepresidente Mike Pence en el momento de la insurrección, comentó “desde mi butaca en la primera fila no observé mucho discurso político legítimo”.

“Como estadounidenses debemos tener en cuenta aquellos eventos trágicos, y no podemos permitir que se cree una narrativa falsa.  No podemos negar la verdad – sugerir que fue ‘discurso político legítimo’ es simplemente errado,” escribió por Twitter el sábado la senadora Lisa Murkowski (R-AK).

Durante meses, los Republicanos han ganado terreno mientras los Demócratas luchan internamente por aprobar el proyecto de ley de gasto social y medio ambiente de Joe Biden – Reconstruir Mejor (Build Back Better) de 1,75tn (millones de millones) de dólares – a la vez que enfrentan presiones inflacionarias y problemas en la cadena de suministros que han opacado la recuperación económica.

Estrategas de ambos partidos creen que los Republicanos están en una sólida posición para recuperar al menos la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones de medio período.  Pero esa dinámica podría cambiar si los votantes se vuelven a enfocar en Trump.

“Obviamente, la narrativa electoral de los Demócratas debe hablar de la inflación, la pandemia y lo que han logrado los Demócratas bajo el presidente Biden”, escribió Dan Peiffer, antiguo director de comunicaciones de la Casa Blanca bajo Barack Obama.  “Pero hay varios imperativos estratégicos para atacar a los Republicanos en cuanto su respuesta a la insurrección”.

Durante el asalto del 6 de enero 2021, un gran grupo de simpatizantes de Trump irrumpieron en el Capitolio intentando evitar que el Congreso certificara la victoria de Biden en las elecciones presidenciales.

Un comité del Congreso está investigando los asaltos a pesar de una feroz oposición de Trump y los líderes del partido Republicano.

Los únicos dos miembros Republicanos que participan en el comité son Liz Cheney y Adam Kinzinger, quienes fueron censurados el viernes por el RNC debido a su participación en una “persecución liderada por los Demócratas contra ciudadanos normales en ejercicio de un discurso político legítimo”.

“Según entiendo, se refieren a los manifestantes pacíficos cuando lo dicen.  No estoy de acuerdo con esa declaración si se está aplicando a quienes cometieron actos criminales y usaron la violencia para tomar nuestro santuario democrático”, comentó el domingo en ABC el Republicano de Texas Mike McCaul, principal miembro de su partido en el comité de relaciones internacionales de la Cámara.

“No ayuda cuando los [votantes] nos ven divididos como partido en vez de unidos”, comentó McCaul.

Una pregunta es si lo hecho por el RNC puede verse como un nuevo golpe en la relación entre el partido Republicano y sus donantes y grupos empresariales tradicionales.  Eric Levine, un donante prominente, Republicano, criticó a Ronna McDaniel, la presidenta del RNC, por este nuevo paso, indicando que podría dificultarle la recaudación de fondos para candidatos del partido en 2022 y 2024, y que socava las metas del partido de “retomar la Cámara y el Senado”.

“Ciertamente no favoreces tus oportunidades de ganar en 2022 si miras al pasado, y especialmente si estas tratando de defender lo indefendible.  El asalto a la capital no es una forma legítima de protesta”, comentó Levine al FT anoche domingo.  “Esto realmente impacta nuestra base de contribuyentes”.

La Cámara de Comercio de EEUU y la grupo empresarial Business Roundtable, principales lobbies del sector empresarial estadounidense, no respondieron a solicitudes de comentario.

Algunos Republicanos siguen descaradamente del lado de Trump.  El senador Marco Rubio (R-FL), quien solía ser crítico de Trump pero es ahora uno de sus aliados, defendió con fuerza la posición del RNC.

“Si usted entró en el Capitolio y llevó a cabo actos violentos y estuvo allí para hacer daño a otros, debería ser procesado; y están siendo procesados.  Pero la comisión del 6 de enero no es el sitio para hacerlo”, declaró Rubio a CBS.

“Esta comisión es una farsa partidista.  El propósito de esa comisión es intentar avergonzar, calumniar y acosar a tantos Republicanos como les sea posible”.

Pero el senador John Barrasso (R-WY), le dijo a Fox News Sunday que el enfocarse en las elecciones pasadas era contraproducente.  “La gente de Wyoming está harta, al igual que lo están personas en todo el país por lo que está pasando hoy, y mi enfoque es sobre el futuro, retomar la Cámara, retomar el Senado, las elecciones de 2022, no las de 2020”, declaró.

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