Nella Rojas se presentará en Virginia el viernes en The Barns at Wolf Trap, Virginia | Foto Alessandro Martino

Sin instrumentos, solo con apenas unas palmas y un tema de su país natal, Nella se abrió camino. Estudiaba en Berklee College of Music cuando el compositor y músico español Javier Limón la escuchó cantando: “Al comienzo del día sale la negra Atilia / con su canasto tejido donde lleva lo de vender”. Es ese merengue venezolano que se convirtió en un amuleto y la lleva a cada escenario donde se para “La negra Atilia”, de Pablo Camacaro y Henry Martínez. Su voz, sutil e imponente, tenía algo por decir. 

Desde entonces recibió halagos, buenas críticas y su voz llegó al 71ª Festival de Cine de Cannes con “Se muere por volver”, parte de la banda sonora de Everybody Knows (Todos lo saben), del director iraní Ashgar Farhadi, donde además hizo una pequeña aparición en la cinta. En 2019 lanzó su primer disco Voy en un vuelo comercial de Madrid a Lisboa. 13 canciones compuestas por Javier Limón a punta de voz, guitarra y cajón. Giró con más de 20 fechas en Estados Unidos y poco después fue galardonada por la Academia Latina de la Grabación como Mejor Nuevo Artista. Fue una buena señal: se rompen barreras en el idioma y hay un público receptivo a otro ritmo en una industria predominada por el reguetón. 

Firmó con Sony Music Latin en 2020 y a pesar de que la pandemia de covid-19 confinó a todos, sobre todo a ella que está asentada en Nueva York —una ciudad que fue un foco de contagio en Estados Unidos— intentó estar presente como pudo. Hizo algunos conciertos virtuales y preparó su segunda producción, Doce Margaritas, que lanzó en 2021. Ya no solo hay guitarra, palmas y su voz, sino que ahora sus canciones también invitan al goce y al baile. Experimenta, sin dejar su sello de lado. Se abre a nuevos productores, más allá de Limón, como George Noriega y el archiconocido en el mundo latino Julio Reyes Copello. Una de sus canciones “Volaré” con Pedro Capó está nominada a Canción del Año Pop en la 34 edición de los Premios Lo Nuestro, que será la semana que viene.  

Aunque no pudo girar tanto como quiso el año pasado, inició 2022 con nueve fechas en Estados Unidos. Ya pasó por Stanford y hoy estará en Nueva York. Este viernes le toca en Wolf Trap, Virginia. En sus conciertos solía solo estar un guitarrista y su voz, ahora, con un disco más bailable, se presenta con banda; se le suman la batería y el bajo. “Trae mucha más fuerza a la tarima y representa un poco más lo que es este álbum Doce Margaritas, donde hay un poco más de ritmo, un poco más de elementos electrónicos y se aprecia mejor con banda”, dice Nella sobre este nuevo show, en el que promete además temas icónicos de su álbum Voy y, como siempre, algunas canciones venezolanas que siempre la han acompañado. 

¡El Tiempo Latino te lleva al concierto de Nella este 18 de febrero en Wolf Trap! Participa por dos entradas llenando este formulario antes del 15 de febrero. O compra tus entradas antes que se agoten haciendo click a la imagen de abajo.

—¿Cómo introducirías el tipo de música que realizas a alguien que no tiene idea de quién eres?
—Sinceramente es una pregunta que se me hace difícil responder porque no me gusta categorizar la música. Pero diría que evidentemente al escuchar mi música se sienten influencias andaluzas que tienen que ver dos cosas: vengo del oriente de Venezuela, donde las influencias de Andalucía están fuertemente en nuestra música, como por ejemplo en las malagueñas, y por la conexión que tengo con el estilo de Javier Limón, con quien comencé todo este proyecto y con quien he hecho mis dos primeros discos. Él ha escrito las canciones para mí. Él es de España, es un genio del mundo del flamenco y tiene una firma muy fuerte al escribir y obviamente las influencias de la música venezolana y todo este mundo con el que crecí anglo, que tiene que ver con el mundo pop, que se escucha más que todo en mi voz, en vez de la armonía, la armonía ya es un poco más jazz. 

Por estos géneros que he nombrado es tan difícil englobar la música o lo que hago en un solo nombre, pero hemos venido pensando en un nombre que se llama pop de raíz, que nos parece que describe muy bien lo que estamos haciendo. 

—¿Conoces a otros músicos que usen este término “pop de raíz”?
—No, pero creo que los Grammys deberían considerarlo ahora y agregarlo (risas), porque creo que hay bastante gente haciendo cosas similares con sus raíces y será algo bonito de examinar. 

—¿Crees que el idioma es una barrera para llegar a más público musicalmente hablando?
—Creo que soy un ejemplo de que no. Para nada. Yo tengo en los Estados Unidos unos 11 años y podría decir que comencé a girar con mi disco en el 2019 y fue en los Estados Unidos, donde a cada esquina que íbamos estaba agotado. Yo pensaba lo mismo que decías tú. “Canto todo en español, en una onda latina, tampoco es que estoy cantando un género anglo o R&B o pop con el que la gente se puede identificar musicalmente, sino que es totalmente ajeno para ellos”, digo yo. Pero la gente igual conecta, conecta muchísimo. Yo también me encargo de ser más como un storyteller entre canciones, contar la historia un poquito para que puedan identificarse, pero explique o no explique la música, siempre será un lenguaje universal, que va a atravesar cualquier barrera y estoy completamente segura de eso. 

—¿Cuál crees que es ese punto de conexión?
—Muchas de las letras tienen imágenes o hablan un poco de Venezuela, como “Volveré a mi tierra” o “Me llaman Nella”, que empieza hablando sobre el mar de Margarita. Para mí ha sido una conexión inmediata con mi país y saber que la gente puede encontrar un poquito de esperanza a través de mi voz. Eso es lo que uno quiere a través de la música: conectar. Es una necesidad humana, conectar con otros y hacerlo a través de la música y ha ocurrido de una forma espectacular. 

Con el público que no es de habla hispana la conexión ha sido porque yo realmente no puedo cantar algo que no me crea y creo que la gente se da cuenta y aprecia esa honestidad cuando estoy en la tarima. De ahí nace una conexión natural y genuina, y son los comentarios que recibo al final, que se sintieron emocionados y tocados con lo que cantaba. Creo que es por eso, porque yo lo estoy sintiendo también. 

—¿Qué significa para ti avanzar en la industria siendo latina y mujer?
—La industria musical latina es un poco difícil para aquellos que no hacemos reguetón, que es algo antisistemático por decirlo así. Yo siempre lo que he dicho es que sería bonito que no todo se encerrará en un solo género, sino que se le dieran oportunidades a otros sonidos latinos que nosotros tenemos en nuestros países que son tan ricos en ritmos. Esa ha sido una de mis metas, demostrarle al mundo que hay un poquito más que solo ese ritmo. Y es un poquito nadar sobre la marea. Por eso, cuando obtuvimos el premio Mejor Nuevo Artista con el disco Voy, que fue hecho guitarra, voz y cajón, fue una esperanza y un pañito de agua caliente; saber que este tipo de música se puede seguir haciendo y que, a pesar de que es un poco más difícil, la gente lo sigue apreciando y aceptando. 

—¿Y siendo mujer?
—Sabemos que el mundo ha estado gobernado por hombres por mucho tiempo y me siento afortunada de estar en una generación que ha marcado diferencia en cuanto a los derechos de la mujer. Hemos evolucionado muchísimo, queda trabajo aún, pero el hecho de abrir los ojos y que el mundo abra los ojos ante esta desigualdad me parece hermoso y me siento orgullosa de mi generación. La industria latina también  está apoyando a más mujeres en los sitios de producción, en composición. Me encanta Rosalía que está súper metida en su parte de producción, mi gran amiga Ella Briceño, que fue la primera mujer en ganar como Productora del Año en los Latin Grammy. Repito, falta mucho trabajo aún para llenar más espacios. Quiero escuchar más que ganó ese premio porque es genial, no porque es mujer; ganó ese premio porque es genial y además es mujer. A veces caemos en eso de ”porque es mujer” y no, es porque se lo merece y es arrechisima, y luego, ah y además es mujer. 

—¿Qué artistas emergentes americanos o latinos consideras que haya que llevarles la pista?
—Americanos… Moses Sumney me tiene inspirada desde hace un tiempo. Es R&B, electronic; es brutal lo que está haciendo. Silvana Estrada para mi es una artistaza que está de gira en Estados Unidos. Ella es mexicana, tiene mucha influencia de lo que es Chavela Vargas y todo este mundo de raíz. 

—Ganaste el Grammy hace casi tres años, firmaste con Sony en 2020. Tu carrera ha ido creciendo vertiginosamente ¿Qué estás persiguiendo ahora?
—En este momento estoy persiguiendo escribir más. Me gustaría enfocarme un poco más en la composición. Javier Limón ha estado a mi lado. Yo me he puesto muy malcriada, por decirlo así, muy cómoda, sabiendo que hay alguien que me envía de cinco a seis letras o poemas diarios, a los cuales después le ponemos música. Estamos trabajando en el tercer álbum y vamos a tener un tema que está hecho, música y letra, por mí. Estoy más involucrada en la parte musical. Quiero tomarme un tiempo para escribir más. Me gustaría tener un álbum donde haya más de mi composición y es en lo que estoy trabajando y una de mis metas este año.