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Llegó la fecha del Spring Training. Pero los campos permanecen cerrados. Y todo sugiere que seguirán así durante al menos un tiempo, en esta atípica primavera sin beisbol.

Los campos de entrenamiento de las Grandes Ligas permanecen cerrados. Los primeros pitchers y catchers han debido reportarse este 15 de febrero a los complejos de la MLB en Arizona y Florida. Pero eso no ocurrió. Y en cambio, la incertidumbre es total

Llegó la fecha de los entrenamientos primaverales, sin que se dieran las tradicionales estampas que suelen verse en estás fechas.

Evan Drellich, reportero del sitio The Athletic, informó este martes que faltan varios días para la siguiente reunión entre el comisionado de la Gran Carpa y los representantes del sindicato de jugadores. El beisbol está en pausa.

Se espera que la unión haga una contra propuesta, luego de la oferta que los equipos realizaron el fin de semana. Todos los medios coinciden en que las posiciones se mantienen distanciadas por mucho en los temas fundamentales.

Tony Clark, director de la Asociación de Peloteros, dijo este lunes en Santo Domingo que es menester prepararse para lo peor. El astro Miguel Cabrera habla de cambiar el sistema. Otros, como Max Scherzer, aseguran que el gremio está unido como nunca.

Los equipos tienen el poder para poner fin al conflicto. Fueron los propios dueños quienes cerraron toda actividad en las Mayores, el 2 de diciembre. Y como criticó el abogado Eugene Freedman, podrían abrir los campos en cualquier momento, sin tener que esperar a la firma del contrato colectivo.

Hay una lógica detrás de este lockout, sin embargo. Los dueños de equipos quizás quieran doblar las rodillas del sindicato. Pero también es cierto que comenzar a jugar sin haber firmado el convenio laboral colectivo es arriesgarse a una huelga, como ya ha sucedido en el pasado.

Las cláusulas económicas siguen marcando la diferencia.

Ha habido acuerdo en emplear bateador designado en la Liga Nacional. Hay concenso sobre aumentar el número de equipos en la postemporada. Y parece que los clubes están dispuestos a aceptar un cambio en las condiciones del Draft Colegial.

No hay acuerdo en cuanto a aumentar drásticamente el tope salarial en los equipos, ese que permite calcular lo que se debe pagar a través del llamado impuesto al lujo. Se mantiene una brecha importante en lo que las partes piensan sobre el salario mínimo. Y hay diferencias notables en cuanto a la suma que debería tener el fondo que se creará para bonificar a los jugadores que no son elegibles para el arbitraje (aquellos con menos de tres años de servicio).

Esas últimas son, probablemente las tres principales piedras de tranca.

Reportes indican que la MLB ha aceptado eliminar la figura de las ofertas calificadas y la compensación a los equipos que pierdan agentes libres. Y una modificación en el draft significaría un avance en cuanto a la búsqueda de mayor competitividad, aunque los dueños se rehusen a eliminar el sistema de reparto de ganancias (que sirve a los mercados pequeños para evitar pérdidas económicas, aunque no se trate de escuadras competitivas).

El hecho central parece ser ya el disgusto de la unión ante lo que evidencian los números. El salario promedio ha caído en las Grandes Ligas, mientras que los ingresos de los propietarios se han elevado. El tiempo medio de servicio se ha reducido a poco menos de cuatro temporadas por pelotero. La edad average para dar el salto a la MLB ha subido. Y los ingresos de quienes no pueden acudir al arbitraje ni a la agencia libre no han crecido al ritmo que sí lo ha hecho el valor de las franquicias.

Un analista hablaba hace días sobre la falta de una "clase media" en la Gran Carpa. Y cómo existe un cielo de súper estrellas muy bien remuneradas, y una "clase obrera" a la que tardan más en llamar desde las Ligas Menores al Big Show.

Es una clase obrera y a la que no le pagan lo que proporcionalmente merece por su aporte para generar espectáculo. Y que no oculta su disgusto ante el ritmo tan lento de las negociaciones con la patronal.

Llegó la fecha del Spring Training. Pero los campos permanecen cerrados. Y todo sugiere que seguirán así durante al menos un tiempo, en esta atípica primavera sin beisbol.