El alba en la catedral de Santa Sofía en Kiev, Ucrania. FOTO: Bloomberg por Ethan Swope.

Algunos analistas estiman que sería mejor para resolver el conflicto que Ucrania renunciara a pertenecer a la OTAN y buscara algún acuerdo alternativo.

En el intento por evitar una posible guerra mientras el presidente ruso Vladimir Putin concentra tropas alrededor de Ucrania, Francia y Alemania, con el apoyo de Estados Unidos, presionan para que se apliquen los polémicos acuerdos de paz de Minsk como la mejor opción para una solución diplomática. El paquete de acuerdos, los cuales se negociaron con Rusia tras las derrotas militares ucranianas de 2014 y 2015, es complejo, muy controvertido y llega al corazón de lo que en el fondo es una lucha por la identidad y la soberanía ucraniana.  Aunque Rusia ha negado reiteradamente su intención de volver a invadir el país, Estados Unidos y otros gobiernos occidentales han advertido que sigue siendo posible un ataque.

1. ¿Cómo se llegó a los acuerdos de Minsk?

Los acuerdos buscaban detener el conflicto armado que estalló en el este de Ucrania en 2014.  El líder pro-Rusia del país, Víktor Yanukóvich, acababa de ser derrocado por protestas masivas en Kiev, provocadas por su decisión, tomada bajo presión de Putin, de incumplir con un acuerdo comercial con la Unión Europea.  A esto siguieron pequeñas protestas contra el nuevo gobierno de Kiev que se extendieron por todo el este y el sur de Ucrania, y los separatistas armados respaldados por Rusia se apoderaron del territorio en las regiones de Donetsk y Luhansk. Aunque el Kremlin niega su participación, Ucrania ha afirmado, y las investigaciones de fuentes abiertas en occidente y Rusia han aportado pruebas, que las fuerzas rusas intervinieron directamente para cambiar el rumbo de los combates e infligir dos derrotas aplastantes a las fuerzas ucranianas.  A cada derrota le siguió un acuerdo de paz firmado en Minsk, la capital de la vecina Bielorrusia.

2. ¿Qué dicen los acuerdos?

Minsk I, firmado en septiembre de 2014, tenía doce puntos, entre ellos un alto el fuego que sería supervisado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, una ley sobre la "descentralización" de Ucrania con un estatus especial temporal para los territorios controlados por los separatistas, elecciones locales, una amnistía y otros puntos. Como los enfrentamientos continuaron, un memorando de seguimiento dos semanas más tarde exigía la retirada de las armas pesadas del frente. La tregua volvió a tener dificultades para mantenerse en medio de las disputas sobre la secuencia, y finalmente se derrumbó en enero de 2015. Minsk II siguió un mes después, en medio de nuevas y duras guerras y con las tropas ucranianas rodeadas en la ciudad de Debaltsevo.  Los trece puntos del nuevo acuerdo incluyen un lenguaje más detallado, pero también confuso, sobre la secuencia y los requisitos políticos del acuerdo.

3. ¿Por qué han sido tan difíciles de aplicar?

Uno de los problemas es que, aunque Rusia negoció el acuerdo de Minsk, dice que no es parte del conflicto y, por tanto, no es responsable de su aplicación.  Ucrania dice que Rusia sí lo es.  Más allá de eso, hay al menos tres disputas clave.  La primera sigue siendo la los pasos previos a la celebración de elecciones en la región. Aún más difícil es que el acuerdo dice que el estatus especial para la región de Dombás, y posiblemente la reestructuración constitucional de Ucrania, tiene que hacerse "en consulta y acuerdo con" los líderes de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, a través de un grupo especialmente formado para ello.  Sin embargo, la disputa más peligrosa es la relativa a la extensión del territorio con estatus especial, que queda sin definir.  Los líderes separatistas dicen que debería incluir todas las provincias de Donetsk y Lugansk, más de la mitad de las cuales siguen bajo el control de Kiev.

4. ¿Cómo interpreta Rusia los acuerdos?

Rusia considera que Minsk es un acuerdo que Ucrania firmó y está obligada a cumplir, devolviendo el Dombás al control de Kiev y garantizando al mismo tiempo la seguridad y los derechos de los ciudadanos de la zona, unos 700.000 de los cuales ya han recibido pasaportes rusos.  Eso supone entre el 20 y el 40 por ciento de la población, según las estimaciones.  Moscú también considera que los acuerdos crean una amplia autonomía para el Dombás y que son un medio para federalizar Ucrania, lo que en la práctica imposibilita su ingreso a instituciones occidentales como la Organización del Tratado del Atlántico Norte o la Unión Europea.  En una reunión de febrero del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Rusia se quejó específicamente de la promesa ucraniana de que "ninguna de las regiones de Ucrania podrá vetar las decisiones de todo el Estado", y de que Francia, Alemania y Estados Unidos no habían presionado a Ucrania para que aplicara el acuerdo.  Los funcionarios del Kremlin no definen la forma que debería adoptar esta federalización, pero Vladislav Surkov, el asesor de Putin para Ucrania hasta 2020, dijo tras dejar su cargo que Minsk II se redactó para dar a Ucrania una "soberanía simbólica" sobre el este, del tipo que la monarquía británica ejerce sobre Canadá o Australia.

5. ¿Qué pasa con Ucrania?

Ucrania aprobó una ley de "descentralización", tal y como exigía el acuerdo de Minsk, pero no fue negociada con los separatistas, considerados por Kiev como apoderados de Moscú, por lo que fue rechazada por Rusia.  El gobierno dice que se compromete a aplicar los acuerdos, solo que no como los interpreta Rusia, y ha estado preparando proyectos de ley para ello, pero insiste en que primero hay que garantizar la seguridad.  El secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Oleksiy Danilov, fue más allá y declaró a Associated Press en enero que el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, "firmados bajo el cañón ruso", destruiría a Ucrania como país.

6. ¿Qué dicen los franceses y los alemanes?

Francia y Alemania fueron fundamentales en la negociación de los acuerdos de Minsk, y en el diálogo de implementación durante los siete años transcurridos desde su firma, en los cuales se ha utilizado el llamado Cuarteto de Normandía, que incluye a estos dos países, Rusia y Ucrania.  Alegan, al igual que EEUU y Rusia, que los acuerdos son la única vía disponible para una solución diplomática a la crisis.  Sin embargo, son menos críticos que EEUU sobre sus estipulaciones y sobre el enfoque de Rusia.  Tanto el presidente francés, Emmanuel Macron, como el canciller alemán, Olaf Scholz, viajaron a Moscú y a Kiev en febrero con el afán de reactivar el proceso de Normandía.

7. ¿Qué se necesita para llegar a un acuerdo?

Minsk redujo el conflicto de Dombás a una guerra limitada de trincheras durante siete años, pero cada parte culpa a la otra de no haber aplicado los términos clave.  Los enfrentamientos han matado a unas 14.000 personas y han dejado más de 1,4 millones de personas desplazadas en Ucrania, según datos del gobierno.  Es difícil que surja una solución rápida, porque como escribió en un estudio Duncan Allan, analista del centro de estudios Chatham House de Londres, los acuerdos "se basan en dos interpretaciones irreconciliables sobre la soberanía de Ucrania: ¿Es Ucrania soberana, como insisten los ucranianos, o está limitada su soberanía, como exige Rusia?"

8. ¿Es posible una solución?

Puede ser más difícil para Ucrania aplicar los acuerdos de Minsk de forma que los acepte Moscú que comprometerse a no entrar en la OTAN, aunque el gobierno de Kiev haya dicho en repetidas ocasiones que no se comprometerá a ello.  Incluso un esfuerzo limitado por aplicar los acuerdos en 2015 dio lugar a violentas protestas en Kiev.  Una encuesta en diciembre de 2021 reveló que el 75 por ciento de los ucranianos piensa que los acuerdos de Minsk deben modificarse o abandonarse.  Sólo el 12 por ciento piensa que deben aplicarse.

(c) 2022, Bloomberg - Marc Champion

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