Foto captura de MLB Network

Las negociaciones entre la MLB y la Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas no tuvieron fruto este lunes. Y sin embargo, la jornada puede haber marcado un antes y un después en el paro patronal que mantiene a los bigleaguers alejados de los campos de entrenamiento.

El cónclave en el Roger Dean Stadium, en Florida, marcó la primera de cinco o seis reuniones que las partes han prometido realizar en días consecutivos.

Ya esa voluntad es un avance, respecto al ritmo prácticamente quincenal que habían tenido los encuentros a partir de enero.

La aparente urgencia nace de la fecha trazada como una raya en la arena por el comisionado Rob Manfred y los dueños de clubes. Si no hay un nuevo Contrato Colectivo para el 28 de febrero, dicen, no será posible tener Día Inaugural el 30 de marzo, como está pautado.

Resta menos de una semana para eso. Son enormes los obstáculos. Y sin embargo, este lunes ofreció pequeñas concesiones de los equipos, que pudieran marcar el verdadero comienzo de las negociaciones.

La MLB aceptó subir de 5 a 20 millones de dólares el fondo que ha de crearse para recompensar a los peloteros que no sean elegibles para el arbitraje. Ese grupo de jugadores con menos de tres años de servicio es el peor pagado en la Gran Carpa. Sus ingresos rondan el salario mínimo o poco más. Pero con frecuencia reúne a grandes protagonistas de cada campaña.

Randy Arozarena, figura de los Rays de Tampa Bay desde 2020, cobró 581.200 dólares en el torneo pasado, de acuerdo con el sitio Spotrac.com. Jonathan India ganó 570.500 dólares. Pero ambos fueron Novato de Año en sus respectivas ligas.

El fondo que negocian los dueños y el sindicato será repartido entre ese tipo de peloteros. La unión quiere 115 millones. La brecha todavía es grande, pero por fin ha comenzado a cerrarse.

Los propietarios también aceptaron que cuatro equipos sean parte de la lotería para establecer el orden de Draft Colegial. El gremio pide ocho, para restar importancia al hecho de terminar en el último lugar cada temporada, un supuesto infortunio que se compensa con los mejores prospectos del año siguiente, lo que es utilizado por algunos equipos para perder durante largos períodos y así potenciar su sistema de Ligas Menores.

Ese sistema de lotería tampoco existía en los contratos anteriores.

Los otros dos aspectos económicos fundamentales en las dicusiones no fueron tratados este lunes, según ESPN.com y The Athletic. La Asociación de Peloteros quiere eliminar el reparto de ganancias hacia los mercados pequeños y el impuesto al lujo, que actúa como tope salarial.

Pero la MLB dio un paso atrás en una de sus peticiones duras: de acuerdo con lo divulgado por ambos portales, los clubes no insistirán en su deseo de reducir la cantidad de jugadores por organización en las Ligas Menores, ni en 2022 ni en 2023.

La jornada de trabajo superó las cinco horas. Es más tiempo que lo sumado en todos los encuentros anteriores. Por primera vez, las partes discutieron, se separaron para analizar lo discutido y volvieron a la mesa para replantear lo hablado inicialmente.

Las concesiones no fueron suficientes y el conflicto continúa. Pero los modos, el aparente sentido de urgencia y los primeros movimientos realizados por la MLB parecen marcar una nueva etapa en la crisis.

Todavía no hay garantía de que el Big Show empezará el 30 de marzo. Pero al menos parece claro que ha comenzado, por fin, la verdadera negociación.