Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea y el G7 demuestran unidad al sancionar a Rusia por la escalada del conflicto de Ucrania.

Los 27 ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea acordaron por unanimidad aplicar nuevas sanciones contra Rusia, en una reunión extraordinaria realizada en París. El encargado de la política exterior de la UE, Josep Borrell, condenó una vez más el proceder de Rusia en el este de Ucrania, calificándolo de "garrafal violación del derecho internacional", y habló de una "situación extremadamente peligrosa”, al anunciar que los ministros habían aprobado sanciones que "le dolerán a Rusia”.

27 personas, instituciones y bancos se verán afectados por las medidas punitivas, anunció Borrell. Se trata de figuras de la cúpula gobernante y del estamento militar, y de bancos que, según dijo, financiaron la agresión del presidente Putin. Explicó, en este contexto, que se interrumpirá el acceso del Estado ruso a los mercados de capitales y los servicios financieros internacionales.

La UE incluirá en su lista de sanciones a 351 integrantes del parlamento ruso que votaron a favor del reconocimiento de las repúblicas separatistas del este de Ucrania. Los patrimonios de esas personas serán congelados y se les negará el ingreso al ámbito de la Unión Europea.

En un encuentro como el de este martes (02.22.2022), los ministros no pueden adoptar sin embargo decisiones legalmente vinculantes, cosa que ocurrirá en otro Consejo de Ministros, en Bruselas, en el curso de esta semana. Las medidas solo entrarán en vigor cuando se publiquen en el diario oficial de la UE.

Primera tanda de sanciones

Por lo pronto, la UE se propone aplicar una primera tanda de sanciones. Está prevista una segunda ronda, con duras medidas contra la economía rusa en general y algunos oligarcas, para el caso de que el presidente Putin ordene a sus tropas atravesar la línea entre las regiones separatistas y el resto de Ucrania. Eso sería visto por la UE como una invasión, dijo Borrell, advirtiendo que "todavía tenemos más munición”. Indicó, además, que no está claro lo que trama Putin en lo tocante al resto de la región del Donbás. Rusia había declarado que su promesa de protección no solo vale para las regiones separatistas, sino también para aquellas que actualmente están bajo control del Ejército ucraniano. "Esta historia todavía no ha terminado”, subrayó Borrell, agregando que también hay que observar atentamente cómo actúa la cúpula gobernante en Bielorrusia, donde hay miles de soldados rusos.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores lituano, Gabrielius Landsbergis, afirmó que hay que repensar la defensa del Báltico. "Tenemos que permanecer firmes y unidos” recalcó.

Los ministros de RR.EE. de Francia y Alemania, y el alto representante de la política exterior de la UE, en Bruselas.

En su calidad de presidenta de turno del G7, la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, convocó a una teleconferencia de sus homólogos del grupo. Afirmó que es necesario frenar a Putin y "evitar una mayor escalada”.  Por su parte, el canciller alemán, Olaf Scholz, sorprendió en Berlín con el anuncio de que se suspenderá el proceso de aprobación del gasoducto Nord Stream 2.  Este aún no ha entrado en funcionamiento, de manera que la medida no afecta directamente el suministro de gas ruso.

Coordinación entre los aliados

La Unión Europea, Gran Bretaña y Estados Unidos se proponen coordinar estrechamente sus sanciones, para que surtan el máximo efecto. El portavoz de la Comisión Europea, Eric Mamer, dijo en Bruselas que Rusia había escogido el camino de la escalada. "Tenemos que asegurarnos de frenar a Rusia. Debemos encontrar todavía una vía diplomática, pero, por lo pronto, tenemos que reaccionar”, puntualizó.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, acusó, por su parte, a Rusia de no querer detenerse en la línea que separa a las regiones separatistas del resto de Ucrania. "Todos los indicios apuntan a que Rusia sigue planeando un ataque total a Ucrania”, afirmó en Bruselas. Y exhortó al presidente ruso a distender la situación: "Nunca es demasiado tarde para no atacar”.

La OTAN ha descartado una intervención militar directa en el conflicto, porque Ucrania no pertenece a la alianza. Algunos de sus integrantes, sin embargo, han suministrado armas y equipamiento a Ucrania.

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