.El conflicto entre Ucrania y Rusia explicado en tres actos
EFE/EPA/CLEMENS BILAN

El conflicto entre Ucrania y Rusia escaló este lunes cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció a las provincias separatistas de Donetsk y Lugansk como territorios independientes de Ucrania, mientras que Occidente se apresuró a mantener reuniones y concertar acuerdos para dar una respuesta contundente al accionar del régimen de Moscú. 

El conflicto entre Rusia y Ucrania viajó a través del tiempo

Hace siete años se inició la guerra entre Ucrania y Rusia, luego de que el régimen de Vladimir Putin invadiera y anexara a su territorio la península de Crimea. Desde entonces, era común ver a soldados rusos y ucranianos luchar en el territorio hasta que lograron un armisticio. Los siete años de conflicto dejaron 14 mil muertos

Crimea es una región ubicada al norte del mar Negro, al sur de Ucrania y al suroeste de Rusia. En 2014, tras la caída del régimen ucraniano y la libertad de su gente, Rusia decidió anexar a su territorio esa localidad y se declaró un territorio independiente. Esta situación no es reconocida por Ucrania.  

En noviembre pasado la presión en la zona aumentó debido a que el presidente Vladimir Putin, de Rusia, decidió desplegar unos 100 mil soldados en la frontera rusa con Ucrania.

En este momento las tensiones están en su punto máximo que desde hace dos días mantiene el mundo en vilo, a la espera de las próximas acciones de los representantes de cada país. 

Rusia y Ucrania hoy

El martes Putin subió la apuesta: no solo ratificó su reconocimiento a Donetsk y Lugansk sino que envió parte de su fuerza militar a esas provincias y amenazó a Ucrania con atacar si su ejército luchaba en esos territorios. 

La Unión Europea condenó la actuación de Putin y sancionó a 27 personas e instituciones rusas. Alemania le quitó la aprobación para que comiencen las operaciones del gasoducto Nordstream 2, uno de los proyectos energéticos más importantes en Europa. Estados Unidos sancionó a la banca rusa como una medida de retaliación por la decisión de Putin. 

En el intermedio, Ucrania ha activado a los reservistas de su ejército para luchar ante una posible invasión rusa a su territorio y pidió a los ciudadanos de su país abandonar el territorio ruso lo antes posible. También se declaró un Estado de emergencia. 

El estado de emergencia de 30 días, sujeto a la aprobación del Parlamento, impondría toques de queda y restringiría las reuniones masivas en ciertas regiones "si fuera necesario" para hacer frente a la creciente agresión rusa, dijo Ucrania.

Pese a ello, Putin y Moscú no cesan sus hostilidades y este miércoles, 23 de febrero, el Kremlin emitió un comunicado en el cual advertía a los americanos que serían ellos quienes enfrentarían las consecuencias de las sanciones que impuso el presidente Joe Biden. Rusia no informó cuáles acciones tomaría. 

Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos, que incluían encuentros entre Biden y Putin, han fracasado y por el momento están fuera de la agenda. Incluso los representantes diplomáticos de Rusia en Ucrania se han retirado tras ser expulsados por el gobierno de Volodomyr Zelensky.

En medio de las reuniones, las amenazas de lado y lado, la población se pregunta si estamos ante el inicio de una III Guerra Mundial y cuáles serán sus alcances. Pero sobre todo ¿qué tipo de guerra será la que podrían librar las potencias mundiales en el nuevo mundo tecnológico?

Donetsk y Lugansk, Putin y la antigua Rusia

Durante una alocución Putin reconoció a Donetsk y Lugansk como territorios independientes y cuestionó la soberanía de Ucrania como nación; y dijo que "nunca tuvo una tradición de Estado genuino". Además aseguró que realmente, fue "creado" por Rusia.

Putin lamentó la desintegración de la Unión Soviética y que se le permitiera a los países que la integraban obtener su independencia. "Permítanme enfatizar una vez más que Ucrania para nosotros no es solo un país vecino. Es una parte integral de nuestra propia historia, cultura, espacio espiritual", dijo.

En una entrevista concedida a El Tiempo Latino a inicios de febrero, el secretario de la Transatlantic Studies Association, Michele Testoni, explicó que el discurso de Putin —de que Ucrania es un país que forma parte de Rusia y que no es nuevo— se basa en una historia que tiene antecedentes previos, incluso mucho antes de que llegara la independencia de Estados Unidos. 

Testoni explicó que el discurso de Putin hacia Ucrania, cuna de la civilización rusa y ortodoxa, busca reforzar una posición eslavófila* de una élite rusa imperialista que, piensa que los países de Europa del Este y de los Balcanes forman parte de una esfera de influencia rusa.

“(Este grupo) es incapaz de aceptar que una parte de estos países no quiere estar con Rusia y es aquí donde viene el choque de trenes”, añadió. 

*Eslavófilo/a: Literalmente significa amigo de los eslavos. Se refiere, a nivel político y filosófico, a aquellos que consideraban a la raza eslava como superior. La doctrina en una ideología utópica que defiende el aislamiento geográfico para crear una Rusia armónica, sin privilegios, con autoridad pero sin abusos, además de la creencia en una elección divina de esta raza para dirigir y salvar al mundo. Son opuestos a Occidente, consideraban que la resolución de los problemas estaba en la vuelta a la auténtica tradición pre-petrista y a la ortodoxia.