En 2021, el 70% de los adultos mayores de 50 años informaron estar dispuestos a compartir su hogar con un familiar que no fuera cónyuge

Ante el aumento de los precios de las viviendas y los alquileres en mercados inmobiliarios ajustados, o ingresos reducidos por la edad o la pandemia, algunos baby boomers, que es como se conoce a la cohorte demográfica o grupo poblacional que nació entre 1946 y 1964,  buscan compartir sus hogares. El Washington Post se ha referido a estos como los boommates, una combinación de la palabra “boomer” con “roomate”, o “compañero de cuarto”.

Contexto: “Con el envejecimiento de los boomers, se ven números cada vez más altos en viviendas compartidas”, dijo Rodney Harrell, vicepresidente de familia, hogar y comunidad de AARP, organización no-partidista dedicada al empoderamiento de personas mayores en Estados Unidos, y señaló que los boomers están más abiertos que las generaciones anteriores a probar soluciones alternativas a la trayectoria de envejecimiento tradicional. 

  • A medida que los boomers viven más y se jubilan sin la red de seguridad financiera de las pensiones patrocinadas por el empleador, cubrir los crecientes costos de los alimentos, la vivienda y los seguros se convierte en una consideración importante.

El panorama: Linda Hoffman, presidenta y directora ejecutiva de la New York Foundation for Senior Citizens, que administra un programa de vivienda compartida, ha notado un incremento en el número de solicitudes a medida que las finanzas se vuelven más estresantes.

  • “Cuando comenzamos el programa de viviendas compartidas en 1981, la necesidad principal era aliviar los sentimientos de aislamiento y soledad”, dijo Hoffman. “Ahora, un lugar asequible para vivir es la necesidad número uno. Los inquilinos o dueños de hogares necesitan ayuda para cubrir sus gastos de vivienda”.
  • Incluso para los roomates que entraron en el arreglo por razones sociales, el dinero extra se ha vuelto más importante a medida que su panorama financiero cambió con la pandemia, indicó Hoffman. 

Las cifras: El Washington Post indica que, aunque la docena de personas entrevistadas insistieron en que sus padres habrían encontrado esta idea descabellada, tener compañeros de casa más adelante en la vida parece estar encontrando más aceptación.

  • En 2021, el 70% de los adultos mayores de 50 años informaron estar dispuestos a compartir su hogar con un familiar que no fuera cónyuge, el 51% dijo que estaría dispuesto a compartir su hogar con un amigo y el 6% compartiría un hogar con un extraño, según a una encuesta de AARP.
  • De aquellos que informaron que no compartirían su hogar en absoluto, el 23% afirmó que cambiaría de opinión si necesitara un ingreso adicional.
  • El creciente interés en compartir la vivienda, especialmente para aquellos boomers que son ricos en viviendas y pobres en efectivo en mercados inmobiliarios caros, está siendo cultivado por programas comerciales y sin fines de lucro, así como por varios municipios. Desde 2015, Nueva York, Seattle, Denver, Tucson, el norte de California y el área metropolitana de Washington han establecido o están lanzando este tipo de programas.
  • “La mayoría de las personas que están considerando compartir la casa con un amigo o familiar me dicen que es una oportunidad para que más personas aprovechen esta disponibilidad de viviendas que ya tenemos dentro de nuestros propios hogares, y que quizás satisfagan sus necesidades, o las de un amigo o vecino”, aseguró Harrell, de la organización AARP. “O tal vez una compañía que pueda ayudar con otros costos, como los cuidados. Hay mucha ventaja allí. Y simplemente no lo estamos aprovechando necesariamente. No está ni cerca de su potencial”.

Con información de: The Washington Post