Foto: Jabin Botsford/The Washington Post

No hay duda de que el primer discurso State of the Union del presidente Biden ante la sesión conjunta del Congreso de este martes es un poco diferente de lo que hubiese sido hace unos meses, afirmó la secretaria de prensa Jen Psaki ayer. Hay temas que estarán presentes, como partes del paquete legislativo Build Back Better que pasó de ser el centro de la agenda de las cámaras a desaparecer por completo de sus reuniones, así como el alza de la inflación y, por tanto, de los precios para los estadounidenses. Pero la invasión de Rusia a Ucrania la semana pasada puso otra capa al texto.  

“Hablará sobre los pasos que hemos tomado no solo para apoyar al pueblo ucraniano con asistencia militar y económica, sino también sobre los pasos que ha tomado para construir una coalición global que impone sanciones financieras paralizantes al presidente Putin, su círculo íntimo y la economía rusa”, adelantó Psaki en la conferencia de prensa. “Hablará sobre los pasos que está tomando para mitigar el impacto de la invasión de Ucrania por parte del presidente Putin en la economía global y el pueblo estadounidense”, agregó.

Estados Unidos desde la amenaza de invasión ha permanecido en conversaciones junto con países europeos para llegar a acuerdos con Rusia. Luego de la invasión han impuesto una serie de sanciones dirigidas a la economía rusa; sin embargo, solo 26% de los estadounidenses en una encuesta reciente de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research considera que Estados Unidos debería tener un papel importante en el conflicto.

Psaki indicó que también busca posicionar a Estados Unidos como “líder del mundo, defendiendo los valores, las normas globales, pero también los esfuerzos que ha emprendido para mitigar cómo afectará a las personas aquí”.

Será hoy a las 9:00 pm, dentro de la franja horaria de la máxima audiencia en televisión, cuando se dirigirá al Congreso, donde se podrán usar cubrebocas de forma opcional, de acuerdo con los últimos lineamientos de bioseguridad, aunque todos deben realizarse una prueba de COVID-19 previa al evento. Incluso Biden no usará tapabocas durante el discurso, indicó Psaki, y lo hará luego de que entre a un Capitolio que fue cercado por las preocupaciones de seguridad que dejó el ataque a este edificio el año pasado.

Reiniciar la agenda interna. Su desempeño como presidente no es bien visto. Desde agosto del año pasado, con la caótica retirada de los estadounidenses de Afganistán, sus índices de aprobación han estado en picada, llegando a un promedio de 41% de aprobación, de acuerdo con FiveThirtyEight, que promedia agrupando los resultados de varias encuestas del país.

Una de las principales preocupaciones de los estadounidenses es la economía, sobre todo por la inflación que ha alcanzado niveles no registrados en décadas. “El presidente usará la palabra inflación en su discurso. Por supuesto, ese es un gran problema en la mente de los estadounidenses”, señaló Psaki y afirmó que se enfocará en la reducción de costos y que una de las formas de hacerlo a largo plazo es “aumentar la capacidad productiva de nuestra economía, hacer más cosas en Estados Unidos con más trabajadores estadounidenses contribuyendo y ganándose bien la vida”.

También instará a los legisladores a confirmar los nominados a la Junta de la Reserva Federal, que tomará medidas para reducir la inflación.

En el discurso también se colará partes de Build Back Better, un enorme proyecto de ley de 1.75$ billones de dólares en inversiones en educación, salud, así como un apartado especial para la lucha contra el cambio climático. Tras meses de negociaciones entre los demócratas, fue aprobado por la Cámara de Representantes, pero se atascó en el Senado, después de que dos senadores demócratas rechazaran abiertamente la legislación, el último Joe Manchin de West Virginia. Este paquete se estaba impulsando a través del mecanismo de “reconciliación”, que evitaba el obstruccionismo republicano, por lo que era necesario que todos estuvieran de acuerdo.

“Reiterará su llamado al Congreso para que avance al respecto”, indicó la secretaria de prensa y habló previamente sobre partes de la legislación como reducir los medicamentos recetados y los costos del cuidado infantil.  

La pandemia no quedará fuera del discurso. A casi tres años del COVID-19 en la vida de casi todos los habitantes del mundo, Estados Unidos tiene 945.688 muertes registradas y recién está saliendo del pico de contagios que se generó a finales del año pasado con la nueva variante altamente transmisible, ómicron. De acuerdo con el Times, se espera que tenga un abordaje en el que hable sobre la situación de la pandemia a grandes rasgos, que se está mejorando, pero que aún no se ha salido del peligro, además de destacar el progreso en cuanto a la lucha contra el virus y que su administración se está preparando para el caso en el que aparezcan otras variantes.

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