Empresas de alta tecnología y redes sociales como Slack evalúan cómo hacer frente a la desinformación Rusa en el conflicto de Ucrania y eso presenta problemas para la libertad de expresión. FOTO: Bloomberg por David Paul Morris.

Facebook, TikTok y YouTube bloquean en la UE el acceso a los medios de comunicación respaldados por el Kremlin mientras Moscú se queja de la censura.

Los gobiernos occidentales están presionando a las empresas de redes sociales para que eliminen de sus plataformas los medios de comunicación respaldados por el Estado ruso, mientras las grandes empresas tecnológicas quedan atrapadas en la guerra de la información que se ha desatado tras la decisión del presidente Vladimir Putin de invadir Ucrania.

Facebook y la plataforma china de vídeos cortos TikTok anunciaron el lunes que bloquearán el acceso a Russia Today y Sputnik en la UE tras una petición del bloque destinada a frenar la propaganda pro-rusa.  YouTube puso en marcha una prohibición similar el martes por la mañana.

Nick Clegg, responsable de asuntos globales de Meta, dijo que Facebook había recibido peticiones de otros gobiernos y que "trabajaría estrechamente" con ellos en dicho asunto.

Los intentos de las empresas de redes sociales por eliminar la información errónea y emplear comprobaciones de hechos se han encontrado con acusaciones de censura por parte de Rusia, la cual ha empezado a restringir el acceso a Facebook en el país y ha amenazado con hacer lo mismo con YouTube.

Los argumentos y contraargumentos sobre la guerra en Ucrania han colocado a las empresas de Silicon Valley en medio de una batalla geopolítica sobre la influencia mediática, dada su posición como guardianes de la información que llega a miles de millones de consumidores.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo el domingo que planeaba "prohibir en la UE la maquinaria mediática del Kremlin", aunque no estaba claro cómo se aplicaría esa política.  "Estamos desarrollando herramientas para prohibir su desinformación tóxica y dañina en Europa".

Los primeros ministros de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia han firmado una carta conjunta dirigida a los responsables de Meta, Google, YouTube y Twitter en la que exigen que se repriman los medios de comunicación estatales rusos en sus plataformas.

En una llamada realizada el domingo, el comisario europeo para el Mercado Interno, Thierry Breton, instó al director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, y a Susan Wojcicki, de YouTube, a considerar las prohibiciones y a actualizar sus condiciones de servicio para garantizar que la "propaganda de guerra" nunca aparezca como contenido "recomendado" a los usuarios, según una persona informada sobre la llamada.

Desde entonces, YouTube ha bloqueado todos los canales relacionados con RT y Sputnik en toda Europa, incluido el Reino Unido.

Twitter, que la semana pasada puso en pausa la publicidad en Rusia y Ucrania, dijo el lunes que etiquetaría los contenidos de los sitios web de medios de comunicación rusos afiliados al Estado -algo que Facebook y YouTube llevan haciendo varios años- y que reduciría la visibilidad de esos contenidos.

No quiso comentar si bloqueará completamente a RT y Sputnik, en línea con la petición de la UE.  La semana pasada, Twitter dijo que era consciente de que estaba "restringido para algunas personas en Rusia".

Tanto YouTube como Facebook bloquearon el fin de semana el acceso en Ucrania a RT y a varios otros medios de comunicación respaldados por el Estado, tras una petición del gobierno ucraniano.

Las plataformas también pusieron en pausa la posibilidad de que los canales de medios de comunicación estatales rusos publiquen anuncios en sus plataformas o ganen dinero con los anuncios que aparecen junto a los contenidos que crean.

Los movimientos se extendieron más allá del sector de las redes sociales. Google decidió el domingo bloquear las descargas de la aplicación RT en territorio ucraniano.  Microsoft fue más lejos el lunes, bloqueando las descargas de la aplicación RT en su tienda de aplicaciones de Windows en todo el mundo, así como los contenidos de RT y Sputnik en su sitio web de MSN, citando la decisión de la UE.

Las plataformas de redes sociales de Silicon Valley, que se han presentado como políticamente neutrales pero comprometidas con la libertad de expresión democrática, han luchado durante mucho tiempo para evitar que sus plataformas sean manipuladas para la guerra de la información.  Esto incluye la actividad clandestina de las granjas de trolls y los bots dirigidos por el gobierno ruso, uno de los actores más activos en este espacio.

Facebook anunció a última hora del domingo el desmantelamiento de una pequeña campaña de desinformación que utilizaba personajes ficticios para difundir mensajes anti-ucranianos y que estaba vinculada a una anterior operación de desinformación rusa.

La posible eliminación de los medios de comunicación estatales marcaría una nueva frontera para las plataformas de redes sociales, que han tendido a centrarse en la eliminación de las operaciones encubiertas más que en cualquier aparato de propaganda nacional.

También conlleva el riesgo de que Rusia expulse a los medios de comunicación europeos de Ucrania, después de que este mes cerrara la oficina de la Deutsche Welle en Moscú en respuesta a la negativa de Alemania a permitir que RT realice transmisiones.

RT está disponible para una audiencia europea de más de 120 millones de personas, según su sitio web, y tiene 6,3 millones y 4,6 millones de seguidores en las páginas de Facebook y YouTube, respectivamente. Su canal de YouTube en español, que cuenta con casi 6 millones de suscriptores, es uno de los canales de YouTube en español más vistos, según los investigadores de la empresa de análisis de datos Omelas.

Margarita Simonyan, redactora jefe de RT, ha declarado en un post en la aplicación de redes sociales Telegram que la medida de prohibición de RT "no tiene NADA que ver con el objetivo de detener la operación militar en Ucrania".

"¿O acaso creen que Putin cambiará de opinión acerca de salvar a la población de habla rusa en Ucrania o sobre detener la expansión de la OTAN sin las emisiones de RT en inglés, francés o español?", añadió.

Vera Jourova, vicepresidenta de la Comisión Europea, dijo que las medidas que están tomando las plataformas de redes sociales "no son suficientes", y que deberían incluir prohibiciones, así como garantizar que sus algoritmos impulsen contenidos más fiables.

En Estados Unidos, Mark Warner, presidente de la comisión de Inteligencia del Senado, escribió el viernes cartas a Facebook y Google, así como a Twitter, TikTok y Telegram, en las que les pedía que "asumieran una postura firme ante la explotación" de su plataforma para operaciones de información.

Alex Stamos, director del Observatorio de Internet de Stanford y ex jefe de seguridad de Facebook, dijo en Twitter: "Es conveniente que las empresas estadounidenses tomen partido en los conflictos geopolíticos, y esa debería ser una decisión fácil".

Los expertos en desinformación advierten que si las plataformas toman medidas demasiado duras, también pueden surgir narrativas diseñadas para sembrar más discordia.

"Las empresas tecnológicas que toman medidas para dejar de promocionar RT o Sputnik son loables como parte de su estrategia más amplia de dejar de promover contenidos conspirativos", dijo Ben Dubow, fundador de Omelas.  "Pero la intervención gubernamental otorga a Rusia el argumento de que Occidente no es más abierto que ellos a las opiniones contrarias, al tiempo que le da luz verde para ir tras la BBC" y otros medios, incluidos los de la oposición nacional.

Junto con otros gobiernos autoritarios, Rusia ha esgrimido cada vez más la amenaza de sanciones como multas y la ralentización o el cierre del acceso a las plataformas para conseguir que restauren o restrinjan los contenidos.

Nathaniel Gleicher, jefe de seguridad global de Facebook, dijo que Rusia había emitido solicitudes para bloquear geográficamente u ocultar ciertas publicaciones, pero la empresa había rechazado la petición.  Se negó a comentar el impacto de la restricción de su servicio en el país por parte de Rusia, y si la empresa consideraría una prohibición global de los medios de comunicación estatales rusos.

Hannah Murphy en San Francisco y Javier Espinoza en Bruselas, Max Seddon en Moscú y Cristina Criddle en Londres

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