Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN.

Los ministros de RR. EE. de la OTAN vuelven a reunirse en Bruselas para hablar sobre la guerra en Ucrania. También participa el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken. ¿Qué puede hacer la alianza ahora?

En su editorial del 3 de marzo, el semanario británico The Economist evalúa la situación como altamente dramática: "Si [Putin] prevalece en Ucrania, sus próximas presas serán Georgia, Moldavia o los Estados bálticos. No parará hasta que lo paren. El mundo debe hacerle frente”, sentenció. Solo la OTAN, como alianza occidental de defensa, estaría en condiciones de frenarlo, más exactamente, Estados Unidos. Pero ¿qué opciones ven los ministros de Exteriores de la OTAN en la situación actual?

Gran preocupación a nivel político

Estas dramáticas apreciaciones de la prensa son compartidas tras bambalinas por los diplomáticos de la OTAN. Se habla de una situación seria que causa enorme preocupación, y de que Putin buscará otras oportunidades para una mayor escalada. Por eso, el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, también visita en su gira tanto la República de Moldavia como los países bálticos, para, al menos, enviar una señal política.

De todos modos, el encuentro en Bruselas se considera un evento más diplomático que político, a fin de asegurar a Ucrania que sigue contando con la solidaridad de Occidente. Porque los ministros no tienen nada que decidir en términos concretos. Tras el despliegue de la punta de lanza de la OTAN y la movilización de la tropa de reacción rápida para reforzar las fronteras exteriores orientales, la alianza ya ha agotado sus opciones.

El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken (dcha.), y su homólogo ucraniano, Dmitro Kuleba.

Las declaraciones desde el Palacio del Elíseo, luego de la conversación telefónica del presidente francés, Emanuel Macron, con el presidente ruso, Vladimir Putin, el jueves (3.03.2022), no dan ningún motivo de esperanza. "Lo peor está por venir”, dijo Macron. Putin quiere tomar toda Ucrania y no cejará en sus objetivos de "desmilitarización”, para convertirla en un Estado "neutral”.

Sin embargo, en lo que respecta a la supuesta amenaza nuclear de Rusia, en retrospectiva, la OTAN considera correcta su reacción fría y medida. Luego de que Rusia aumentara la preparación de sus armas nucleares, hace algunos días, la alianza dice no querer quedar atrapada en una espiral de la retórica de la disuasión.

Llamados a establecer una zona de exclusión aérea

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, había rechazado claramente el pedido del Gobierno ucraniano y de observadores internacionales de establecer una zona de exclusión aérea. Eso significaría que los aviones de la OTAN asegurarían el espacio aéreo ucraniano y tendrían que reaccionar contra aviones caza rusos. El excomandante de la OTAN Sir Adrian Bradshaw advirtió en la BBC: "Esto no es como en la guerra de Irak, sino que estamos ante un enemigo cuya fuerza aérea es muy poderosa. Eso conduciría a una batalla entre las tropas de la OTAN y las fuerzas rusas (…). Eso significa guerra, 30 países contra Rusia. Sería, dicho sin ambages, la Tercera Guerra Mundial”.

Y el ministro británico de Defensa, Ben Wallace, agregó que una zona de exclusión aérea también "le quitaría al Ejército ucraniano las pocas armas de defensa que tiene contra la superioridad de la ofensiva terrestre rusa”.

Lituania ha enviado misiles Stinger y chaquetas protectoras a Ucrania.

Otros envíos de armamento

Todos los envíos de armas adicionales a Ucrania son responsabilidad de los Estados miembros, subrayan una y otra vez los diplomáticos de la OTAN. Su mantra: "No es la OTAN la que está en guerra con Rusia, sino que es Putin el que lleva a cabo la guerra en Ucrania”. Sin embargo, es dudoso cuánto equipamiento tienen los países de la OTAN en sus arsenales para suministrar más misiles y armas antitanques que podrían ser utilizadas por las tropas ucranianas. En cualquier caso, la idea del jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, de entregar viejos jets MIG rusos de las existencias de algunos países europeos del Este resultó un fiasco.

En un principio, Bulgaria se negó porque los MIG eran los únicos caza con los que contaba. Además, estaban "en mal estado”. Asimismo, en Sofía hay socialistas prorrusos en el gobierno que se resisten a eso. En Varsovia, el presidente Duda también expresó su negativa en presencia de Stoltenberg: el envío de aviones MIG podría ser interpretado como injerencia en el conflicto ucraniano, según dijo. A pesar de su infinito enojo con Moscú, el Gobierno polaco actúa con cautela.

La ministra de RR. EE. sueca, Ann Linde, y su colega finlandés, Pekka Haavisto.

Los envíos más recientes de armamento de un país miembro de la OTAN se realizaron desde Alemania. Berlín quiere entregar a Ucrania 2.700 misiles antiaéreos lanzados desde el hombro de las existencias de la antigua RDA que, sin embargo, están bastante desactualizados. Por lo demás, solo hay algunos informes aislados, desde los Países Bajos hasta la República Checa, desde Suecia hasta Francia, en cuanto a que esos países también podrían suministrar armas al ejército ucraniano. EE.UU., por su parte, no ha dado a conocer detalles de la cantidad y tipo de armas que envió a Ucrania.

¿Discusión sobre nuevos miembros de la OTAN?

En vista de la guerra en Ucrania, la opinión pública y la discusión política sobre una posible adhesión a la OTAN de países tradicionalmente neutrales como Suecia y Finlandia han dado un vuelco. Aunque hace algunos años era impensable, ahora la mayoría de los finlandeses están a favor de un ingreso a la OTAN de su país. Pero eso no significa que el asunto se debata abiertamente en el seno de la alianza.

El presidente finlandés, Sauli Niinistö, con experiencia en el trato con los vecinos rusos, señaló lo siguiente: "Es particularmente importante mantener la cabeza fría y evaluar cuidadosamente el impacto del pasado, así como los posibles cambios futuros en nuestra seguridad. No para dudar, sino para actuar con diligencia”. En otras palabras, el tema es actualmente demasiado candente como para tratarlo.

(cp/ers)