Un grupo de policías a las afueras del Capitolio en Washington, en una fotografía de archivo. | Foto EFE/Michael Reynolds

La Policía del Capitolio debe capacitar mejor a sus integrantes para controlar multitudes como las que atacaron el edificio el 6 de enero de 2021, de acuerdo con una nueva encuesta gubernamental que se hace entre los oficiales del Capitolio.

El informe, realizado por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) —una agencia independiente y no partidista que pertenece al Congreso—, señala que la respuesta de los oficiales se vio obstaculizada por el deficiente intercambio de información y validación de los oficiales para usar la fuerza; incluso muchos oficiales dijeron que dudaron en usar la fuerza o realizar arrestos durante la insurrección en 2021.

El 6 de enero una multitud de cientos de simpatizantes de Trump marcharon hasta el Capitolio para protestar mientras los legisladores realizaban el conteo de votos de los estados para certificar el resultado electoral que le dio la victoria a Joe Biden. En la revuelta lograron irrumpir en el edificio y el evento dejó 5 muertos, 140 oficiales heridos y múltiples destrozos.

Falta de orientación. La mayoría de los oficiales que participaron en la encuesta señalaron que debería haber habido más orientación e inteligencia compartida con los oficiales antes de tiempo.

Más de 200, de los 315 oficiales encuestados indicaron que no recibieron instrucciones suficientes de sus superiores antes y durante el ataque.

Un oficial señaló que si los oficiales "tenían alguna información en la mañana del 6 además de 'Prepárense para un día largo', habrían tenido una mentalidad diferente cuando se acercó la multitud".

Casi la mitad de los oficiales encuestados dijeron que se sentían poco o nada preparados para lidiar con la multitud que invadió el Capitolio ese día, mientras que un número un poco menor dijo que se sentía bien o algo preparado.

El inspector general del Departamento de Justicia está realizando una investigación por separado sobre cómo el FBI y otras agencias del departamento manejaron la preparación para el 6 de enero y la respuesta.

Falta de entrenamiento. En el informe de GAO explican que los oficiales del Capitolio tienen entrenamiento para protestas violentas de un pequeño grupo de individuos, muy inferior a la multitud que irrumpió en el edificio.

La agencia descubrió que muchos oficiales expresaron su renuencia a usar la fuerza en los enfrentamientos debido a la preocupación de que los altos directivos probablemente castigaran a los oficiales que lo hacen.

Al menos 1 de 4 oficiales afirmaron que “el liderazgo necesitaba aclarar el uso apropiado de la fuerza durante situaciones como el ataque del 6 de enero".

Algunos oficiales expresaron su preocupación de que, si hubieran usado más fuerza el 6 de enero, hubiera habido un mayor derramamiento de sangre.

Fallas previas. Ya la GAO había realizado informes previos en los que destacaban fallas de la Policía del Capitolio como parte de su investigación sobre el 6 de enero.

En un hallazgo previo, indicó que a pesar de la información de que “los manifestantes podrían estar armados y planeaban atacar al Congreso, los planes de la Policía del Capitolio se centraron en una protesta manejable y en gran parte no violenta”, por lo que la planificación de la Policía no reflejaba la violencia que se registró y no incluyó contingencias en apoyo de otras agencias gubernamentales.

Implementar mejoras. La GAO recomendó a la Policía del Capitolio que brinde una capacitación más amplia en control de multitudes a más de sus oficiales, no solo a aquellos con asignaciones específicas de control de multitudes. Esa capacitación también debería ser más realista, “como formación presencial y práctica”, señala el informe.

Indicó que el 6 de enero planteó “preguntas importantes sobre si la Policía del Capitolio está adecuadamente preparada para responder de manera efectiva y eficiente en el entorno de amenazas actual”.

La Policía del Capitolio requiere, entonces, “comprender mejor y abordar las posibles dudas de los oficiales sobre el uso de la fuerza, las preocupaciones con el departamento y la moral".

En respuesta al informe de la GAO, el jefe de policía del Capitolio, Thomas Manger, dijo que su departamento “está de acuerdo con las recomendaciones” y “actualmente está tomando medidas para desarrollar planes de acción para implementarlas”.

Con información de The Washington Post