Instagram es una de las múltiples plataformas digitales al alcance de la mano en un teléfono celular, que absorben el tiempo de los usuarios de manera desmesurada y dañina en muchos casos. FOTO: Bloomberg por Gabby Jones.

Durante dos semanas he intentado establecer una relación nueva y más sana con la tecnología, y con diversos resultados.

Estaba disfrutando de un muy codiciado descanso de día de semana cuando mi hijo de cuatro años entró para informarme que ya era hora de vestirse.  Sorprendida, descubrí que había perdido casi dos horas navegando sin rumbo por mi teléfono en lugar de descansar.  Me levanté de la cama sintiéndome más agotada mentalmente que en las mañanas en las cuales me despierto al amanecer.

Mi esposo lleva meses quejándose de mi adicción a las pantallas.  Le resté importancia.  Pero de alguna forma esas dos preciosas horas perdidas me hicieron reconocer que mi teléfono me estaba controlando.

Reflexionando sobre qué tipo de dieta digital debía seguir, conocí Mind Over Tech, entidad fundada por Jonathan Garner, un antiguo diseñador de páginas web.  Hace unos cinco años, Garner tuvo una crisis personal.  Notó, igual que yo, que parte de su inquietud mental provenía de tener un control limitado sobre su atención cuando utilizaba el teléfono. "Me proponía hacer una tarea pero me desviaba hacia algo totalmente distinto.  Estaba navegando por Twitter sin darme cuenta de que había desbloqueado mi teléfono”.

El producto que surgió de la llamada de atención de Garner es una juego de cincuenta tarjetas, cada una con pequeños experimentos para ayudar a los usuarios a enfrentar la tecnología de forma más consciente.  Durante 24 horas puse algunos en práctica, incluyendo:  "Evite el uso de la tecnología a primera hora de la mañana".  Este me pedía que intentara retrasar el primer momento en el cual me relaciono con mi teléfono cada mañana, y “coloque un nota adhesiva en la pantalla de su teléfono", para ayudarme a notar cuándo y por qué lo tomo.  Más tarde añadí "cargue su teléfono lejos de su cama". El objetivo, dice Garner, no es forzarse a cambiar, sino intentar crear un nuevo hábito saludable, como practicar yoga a diario o disminuir la cafeína.

Decidí que solo seguiría haciendo algo si funciona de forma natural, y llevé un diario analógico de mi evolución.  Las dos primeras tarjetas, además de "evite su bandeja de entrada hasta la tarde", me han funcionado bien.  Durante dos semanas, las practiqué cada día y me encontré con que me sentía más positiva en mi interacción tecnológica, más capaz de ejercer autocontrol cuando se trataba de mi teléfono y, me atrevo a decir, más productiva en general.  Creo que son hábitos que retomaré con regularidad, ya que estoy segura de que seguiré recayendo en las viejas costumbres.

Otras indicaciones no han funcionado.  La tarjeta "posponga el deseo de buscar" fue un fracaso espectacular, ya que me pasé casi todo un día libre buscando reseñas de hoteles para un próximo viaje a Estados Unidos.

¿Existe una explicación sobre lo que funciona y por qué?  Garner dice que cada individuo está recolectando datos, reflexionando y luego haciendo cambios por sí mismo: una forma de experimentación científica.  “Pero lo que realmente importa día a día para usted es cómo siente que es mejor emplear esa hora extra de la mañana. ¿Lo ayuda a recargar?"

Mark Essex, un alto ejecutivo de KPMG, sitúa sus hábitos digitales en la misma categoría que la de comer cómodamente, algo con lo cual ha luchado durante 25 años.  Para él, los experimentos son como el ejercicio o la meditación, una práctica regular más que una solución puntual.  Me dijo que su hija de 10 años también ha empezado a utilizar las tarjetas, dejando su teléfono en el primer piso antes de irse a la cama.

Para algunos, la revalorización de su relación con la tecnología ha sido más radical.  Cuando la exejecutiva de YouTube, Georgie Powell, se dio cuenta de que navegaba ociosamente por las fotos de su hija recién nacida, mientras su bebé yacía justo a su lado, dejó su trabajo. "Ignoraba a mi hija, ni siquiera la miraba a los ojos", me dijo.  "Mientras tanto, mi objetivo principal en YouTube era lograr que la gente pasara más tiempo en YouTube; empecé a sentirme cada vez más incómoda con ello"

Powell fundó Space, una aplicación que analiza el tiempo que pasas frente a la pantalla, antes de que fabricantes de teléfonos como Apple introdujeran esta función por defecto.  Ella cree que la pandemia ha exacerbado la preocupación de los padres por la tecnología, en particular porque ha roto los límites que antes defendían.  "Me he dado cuenta de que las familias están luchando por reajustarse.  Es difícil reducir el uso", dice Powell.  Ya no lleva sus dispositivos al cuarto por la noche y solo responde los mensajes por tandas.

Mi parte favorita de esta experiencia ha sido utilizar papel y lápiz para planificar y tomar apuntes.  Cada vez que me siento con el juego de tarjetas y mi cuaderno, mi hijo de dos años se acerca, atraído por los vivos colores de las cartas.  Juntos, pasamos 20 minutos absortos, clasificándolas por colores y dividiéndolas en pilas, tiempo en el cual ninguno de los dos se distrae con una pantalla.  Ese es el hábito que espero mantener.

Madhumita Murgia

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